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Sindicalismo
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Breve reseña histórica de Ecopetrol.



La historia de la extracción del petróleo en Colombia empieza con las concesiones que se les realizaron a los generales Virgilio Barco y Roberto de Mares hacia el año 1905, cuando el Estado colombiano les concedió el dominio sobre el territorio del Catatumbo a Barco y de Barrancabermeja a de Mares, para realizar la extracción de hidrocarburos a cambio de otorgarle entre el 15% y el 7% de las regalías a la nación. A partir de este momento, el éxodo de cientos de trabajadores colombianos hacia estas dos zonas petroleras fue constante, quienes viajaban a trabajar a Barrancabermeja y el Catatumbo buscaban obtener retribuciones materiales dignas a cambio de su mano de obra, sin embargo, la realidad era otra y la explotación laboral era el común denominador en ambos territorios.

Durante las siguientes dos décadas, cientos de trabajadores perdieron la vida a causa de las peligrosas labores necesarias para la construcción de la infraestructura petrolera, agudizadas por la falta de condiciones de seguridad óptimas y el desinterés de los generales en mejorarlas; gran parte de esta infraestructura funciona hoy en día.

A medida que avanzaba el proyecto de extracción de hidrocarburos en Colombia, los obreros que estaban entregando sus vidas en el Catatumbo y Barrancabermeja, empezaron a evidenciar que todo su trabajo estaba enriqueciendo en gran medida a los generales Barco, Mares y a sus socios extranjeros, quienes inyectaban el capital y se llevaban las ganancias en porcentajes de hasta el 90% pues, como se dijo anteriormente, las regalías que entraban al Estado eran mínimas y las condiciones laborales de los obreros no mejoraban con el pasar del tiempo, es así como se hizo importante pensarse la necesidad de nacionalizar las actividades petroleras en el país.

Sin embargo, en 1918 Mares realizó el traspaso de la concesión que el Estado le había otorgado a la Tropical Oil Company, transacción señalada como ilegal. Fue un proceso en el que el general Roberto de Mares no tenía el aval procedimental necesario para ejecutarlo, ni la autorización del Estado colombiano.

Por otro lado, la concesión del general Barco fue asumida por la empresa extranjera Colombian Petroleum Company y la South American Gulf Oil Company.

Es así como, con el nacimiento en paralelo de la Unión Sindical Obrera (USO) empiezan las primeras huelgas obreras, que se realizan en diferentes periodos entre 1919 y 1951, que buscaban la nacionalización de la actividad petrolera, con el fin de que las ganancias fueran en beneficio de la sociedad colombiana, y que en consecuencia se mejoraran las condiciones de vida de los trabajadores de la industria del petróleo.

Luego de seis huelgas, en las que participaron miles de obreros y en las que el Estado atacó al movimiento sindical de manera militar y punitiva, al considerar la huelga como una acción ilegal, a pesar de estar motivadas por los despidos masivos ordenados desde el extranjero, las paupérrimas condiciones de seguridad laboral y las condiciones insalubres a las que estaban expuestos los obreros, en 1.951 durante la sexta huelga obrera, el aparato judicial colombiano se vio obligado a reconocer la actividad de la huelga como un derecho laboral completamente lícito.

Adicionalmente, ante el avance del movimiento sindicalista, el gobierno colombiano reconoció la necesidad de crear una empresa nacional para la extracción de hidrocarburos, esto, además, impulsado por las irregularidades que había en las concesiones entre el General de Mares y la Tropical Oil Company, denunciadas en gran medida por los sindicalistas.

Es así como en 1.951, gracias a las luchas sindicales en cabeza de la USO, el Estado colombiano inaugura la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol), al tiempo que recuperan algunos de los bienes que estaban a nombre de la concesión entre el General de Mares y la Troco (Tropical Oil Company) para pasar a ser propiedad de Ecopetrol, pues la empresa extranjera sin mayor explicación, nunca entregó al Estado colombiano una flota de aviones y automóviles que debía devolver.

Luego de la creación de Ecopetrol una vez más, el gobierno de Colombia buscaría entregarle la administración de la nueva empresa a los extranjeros de la firma Foster Wheeler, quienes pasaron a presidir la nueva empresa nacional, a pesar de ser foráneos. Es así como, de nuevo la lucha sindical se haría presente, para que finalmente en 1959 se asumiera la administración de Ecopetrol en dirección de colombianos.

La historia no terminó allí, hasta ahora comenzaba, pues algunos territorios aún continuaban siendo administrados por empresas extranjeras, los cuales paulatinamente fueron entregados a la administración colombiana entre las décadas de 1960 a 1970.

Los frutos de la estatalización de la actividad de extracción de hidrocarburos, conseguida por la lucha sindical, fueron llegando como en efecto dominó, algunos de ellos fueron la generación de empleo, mejoras en las condiciones laborales en materia de seguridad y salud en el trabajo, estabilidad laboral, etc. En el campo económico, para 1989 gracias a Ecopetrol, Colombia pudo ubicarse en el promedio de países medianamente competitivos a nivel mundial.

Para terminar, es importante precisar que el campo de búsqueda de nuevos yacimientos de petróleo en Colombia está directamente relacionado con empresas extranjeras, pues son estas las que proporcionan la tecnología para ubicarlos, sin embargo, esto no es justificación para entregarles la propiedad de nuestras empresas nacionales, como Ecopetrol.

Mientras esto sigue ocurriendo, el movimiento sindical, en cabeza de la USO, mantiene viva la defensa y la disputa público-privada por Ecopetrol, pues a la fecha el Estado colombiano le ha concedido cerca del 20% de las acciones de la empresa a privados, esto durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) y Juan Manuel Santos (2010-2018) y aún, hoy en día, busca seguir otorgándole la propiedad de Ecopetrol y la mayoría de sus ganancias a los intereses privados y extranjeros.

27 de julio de 2020

Adendum:
La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Unión Sindical Obrera (USO) rechazan las intenciones del ilegal régimen Duque de vender Cenit, empresa filial de Ecopetrol.

Cenit está dedicada al transporte de hidrocarburos vía oleoductos y poliductos, y aporta en este momento más del 70% de las utilidades de la estatal petrolera. Justamente es esa alta rentabilidad, lo que la convierte en atractiva para el capital privado.

Edwin Palma antes de la pandemia, el 9 de julio de 2019, en Las2Orillas denunciaba:

“La venta de Cenit aparece en todas las cuentas del gobierno incluidas en el Marco Fiscal de Mediano Plazo.

“En junio de 2012, el gobierno creó Cenit. Literalmente, una empresa de papel, con solo 10 millones de pesos de capital, a la que le fue transfiriendo activos billonarios de Ecopetrol correspondientes al transporte de hidrocarburos valorados en ese entonces en 13 billones, representados en tanques, oleoductos, poliductos, etc (…)

Cuando se creó, Ecopetrol prometió no modificar las condiciones laborales de los trabajadores. Pero incumplió su promesa, contratando más de tres mil trabajadores tercerizados y solo 200 trabajadores de planta a los que no les aplicó las condiciones laborales que traían de Ecopetrol. Los trabajadores tercerizados son suministrados por una decena de empresas contratistas.

“A esos trabajadores se les diseñó e impuso un régimen laboral que no se negoció con nadie, con menores salarios y prestaciones en comparación con los trabajadores de Ecopetrol, a pesar que legalmente deberían ser iguales por tratarse de una misma empresa.

“Cenit hoy es el corazón de Ecopetrol, por eso se esconde en el país. Los trabajadores de esta última son trabajadores tercerizados de la primera. Es de esos abusos empresariales que se hacen dizque en ejercicio de la libertad de empresa (…)

“Es un modelo absurdo, que buscó, desde el principio, escindir la empresa y dejar de aplicar los derechos laborales alcanzados en la convención colectiva de trabajo por la USO (…)

“Por eso, cuando hablan de Cenit, todo el mundo se pregunta qué es eso. El gobierno sabe que, en el grueso del imaginario colectivo, esta nueva empresa, no registra, no está en el corazón de los colombianos, como lo está Ecopetrol. Muchos congresistas, periodistas o generadores de opinión, tampoco la tienen en el radar. Cenit parece una estrategia para vender a Ecopetrol por la puerta de atrás, a pedazos, en la sombra.

“Cenit es el activo más valioso de Ecopetrol, y vendiéndola, convierten en un cascarón vacío a la empresa más rentable del país. En la última temporada de precios bajos del petróleo, en el año 2015, Cenit sostuvo la caja de Ecopetrol y permitió que saliera adelante. Mantener Cenit como filial de Ecopetrol permite que la cadena de producción petrolera colombiana siga integrada y los precios de exploración, extracción, transporte y refinación sean menores.

“Los brillantes resultados financieros de Ecopetrol en favor de la nación, en un 30 % se lograron gracias a esta filial, que, como insiste la USO, debe a ser nuevamente devuelta a Ecopetrol.

“El transporte de crudo y combustibles es el segmento de menor riesgo en la petrolera, puesto que las tarifas operan bajo un marco regulatorio claro y estable desde el Ministerio de Minas y Energía, están nominadas en dólares por barril, y se cobran bajo la suscripción de contratos a largo plazo entre los remitentes de crudo y el transportador (…)

“Romper el control de Ecopetrol sobre la cadena del petróleo, ocasionará la pérdida de sinergias, reducción de la eficiencia, menores ingresos por la ausencia de transporte, e incremento de los gastos, puesto que Ecopetrol tendrá que contratar el transporte de crudo y combustibles con sus competidores.

“La importancia de Cenit para el país es inmensa, y está relacionada con la propiedad de los oleoductos. A través de Cenit, Ecopetrol es la dueña del 82 % de la capacidad de transporte total de petróleo a nivel nacional, y la dueña del 100 % del transporte por poliductos de gasolina, diésel, y jet fuel, lo que asegura el abastecimiento de los combustibles a nivel nacional mediante una empresa que es controlada por Ecopetrol.

“Que sea Ecopetrol la que opera los oleoductos tiene importantes ventajas para la seguridad energética del país y para el aseguramiento del abastecimiento en todo el territorio, el segmento de transporte de hidrocarburos y derivados es un monopolio natural que cuando es explotado por una empresa estatal permite que la riqueza generada se devuelva a toda la sociedad a través de las utilidades que entrega Ecopetrol año a año a Colombia. Por todo esto. No vamos a dejar que el gobierno venda Cenit”

Con información de revistahekatombe.com.co y las2orillas.co