Sindicalismo
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Después de una puja entre gremios y centrales obreras que reclamaban un reajuste del 9 por ciento frente al 5 por ciento que ofrecían los primeros el gobierno anunció que este incremento será del 6 por ciento para el año entrante, para situarse esta remuneración mensual en $828.616, lo que significa un aumento de $47.374 al mes y $1.600 al día.



Mientras las centrales obreras afines al gobierno, como la CGT y la CTC se plegaron a este, la CUT  y la Confederación de Pensionados de Colombia (CPC) se apartaron de este “acuerdo”, por considerar que este aumento no mejora la disminuida capacidad adquisitiva de los trabajadores.

La fijación del salario mínimo está determinada por el comportamiento del nivel de precios de la canasta familiar, el crecimiento de la economía y los niveles de productividad observado; sin embargo, en la negociación anual, el único criterio que ha prevalecido es la productividad laboral, en la que centros de investigación patrocinados por agremiaciones patronales como ANIF, han insistido en que es negativa o está por debajo del 1% (por ciento).

En todo caso, para fijar el reajuste del salario mínimo, los puntos adicionales se presume que captan el efecto de la inflación causada y una cifra indescifrable del valor agregado en la economía por persona,  que es como un arcano  estadístico.

De los cerca de 23 millones de ocupados en Colombia, el 39% percibe uno o menos de un salario mínimo legal, requiriéndose para poder cubrir una canasta básica, por lo menos, dos salarios mínimos, rondando esa cifra lo que han denominado el mínimo vital.

Evolución del salario mínimo y de la inflación:



(Fuente: Banco de la República. * IPC acumulado a noviembre de 2018)
Resulta risible la declaración de la ministra de Trabajo, cuando pregona a los cuatro vientos, que este es el mayor incremento “real” salarial en 25 años. Como se desprende del cuadro anterior, el reajuste para 2019 se asemeja al del este año y es inferior al de gran parte de los últimos veinte años, con algunas excepciones.

El incremento salarial se alinea con la inflación registrada, observándose que la diferencia corresponde a un remanente que sintetiza crecimiento económico y productividad, que puede equivaler de 0,5 puntos a 1,5 puntos. 
En el caso del reajuste del año entrante este diferencial equivaldría a 2,5 puntos, lo que de por si no es algo extraordinario, siendo similar a lo observado en 2014.  Lo único “real” es la brecha salarial en los diferentes sectores económicos donde la informalidad, que bordea el 50%, campea sin Dios ni Ley.

Dado que la economía colombiana tiene indexadas muchas tarifas, tras este incremento viene una cascada de alzas que se desatarán una vez despunte el nuevo año: canon de arrendamiento, tarifas de transporte, servicios notariales, SOAT, seguro de vehículos, comparendos de tránsito, peajes, cuota de EPS, entre otros.

Así las cosas, pese a la parafernalia mediática del gobierno, lo cierto es que el salario mínimo va a la zaga del encarecimiento de bienes y servicios, siendo inocultable el deterioro del ingreso de trabajadores y empleados, castigados con impuestos regresivos como el IVA.

La contención salarial no contribuye en nada a una economía estancada que está creciendo por debajo del 3%, pues llevará a que el consumo de las familias se siga comprimiendo. Los empleadores y el gobierno no pueden olvidar, que así como los salarios son un factor de la estructura de costos (oferta), también es un factor de demanda. Lo demás, es demagogia decembrina.

Diciembre 24 de 2018

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Addendum:
La Federación Sindical Mundial (FSM) ha declarado:

“Estamos frente a una de las oligarquías y clase dominante más represiva, sangrienta y perversa del continente Americano y el mundo; la cual, por lo demás ha descargado sobre las masas populares, los efectos de la crisis económica mundial, sumada al voraz apetito y corrupción de los sectores que se han hecho con el poder económico, político y comunicacional, para oprimir a las inmensas mayorías.

“En este fin de año ha impuesto una pesada carga tributaria a los trabajadores, la clase media y sectores populares con La Nueva Reforma Tributaria (…) al paso que exime a varios sectores del empresariado, y sobre todo a la privilegiada burguesía financiera del pago de impuestos (…)

“Preocupan fenómenos como la desbordada corrupción, impunidad y complicidades de la fiscalía y demás órganos de control. La descarada vinculación de los ex presidentes Uribe, Santos y el presidente Duque en el caso ODEBRECHT, lo mismo que la falta de compromiso con los acuerdos de la Habana. La constante agresión contra Venezuela, que puede llevar a COLOMBIA a una agresión directa, bajo directriz del gobierno de los EEUU.

El año 2.019, el de los 200 Años de batallas del pantano de Vargas y Boyacá será de resistencia, de luchas y esperanzas.

Fuente:
https://www.las2orillas.co/el-simulacro-de-concertacion-del-salario-minimo/