Sindicalismo
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Las centrales obreras brasileñas – CUT, CTB, CGT, CGTB. ConLutas- , de manera unificada, al lado de las más variadas expresiones del movimiento social, político e cultural han llamado a la huelga general en este 28 de abril y a la realización de  manifestaciones y protestas en todo el país.



La huelga tiene un contenido político relevante puesto que se trata de levantar a los trabajadores y la ciudadanía contra la ilegitimidad de un gobierno que se instaló en el 2016 violentando las propias reglas constitucionales y cuyos principales ministros son hoy investigados por el Supremo Tribunal Federal, la máxima autoridad del Poder Judicial. Hay que recordar que también 24 de los 81 senadores son investigados, además de 39 diputados federales, incluyendo los actuales presidentes de cada Casa legislativa. Además, otros 4 senadores y 50 diputados ya son acusados formalmente. 

La democracia brasileña, ya precaria en términos deliberativos e participativos, fue sensiblemente afectada por el golpe al Ejecutivo y substituida por representantes de sectores poderosos de la industria, el capital bancario y el agro-negocio, cuya agenda de reformas implica acabar – literalmente - con los planes y programas de contenido popular desarrollados en los dos últimos gobiernos.  

La Cámara legislativa aprobó ayer, 26 de abril, el texto que servirá de base para la reforma a la legislación del trabajo y que promueve la negociación directa entre patronos y trabajadores, flexibilizando los derechos a no ser despedido arbitrariamente, retirando la obligatoriedad de la contribución sindical, creando obstáculos para la defensa de las garantías constitucionales en juicio y limitando las decisiones del Tribunal Superior del Trabajo. Los diputados del PSOL (Partido Socialismo y Libertad), del PCdoB (Partido Comunista del Brasil) y del PT (Partido de los Trabajadores) que arremetieron en los debates contra la propuesta obtuvieron, junto a algunos miembros de otros partidos – inclusive desprendidos del gobierno - 177 votos, la base del gobierno obtuvo 296.

Para poder garantizar los votos, el Ejecutivo de Michel Temer se vale de todas las presiones posibles contra los miembros del Legislativo y promete que con la reforma los empresarios serán aliviados de la carga de prestaciones a los trabajadores, así, en sus palabras, habrá dinero para nuevas inversiones y contrataciones, porque, de lo contrario, los empresarios tendrían que despedirlos.

Hay, en el contexto de la reforma, algunas cuestiones que reportan a un clima medieval en las relaciones de trabajo. Por ejemplo, la reducción del horario de intervalo del almuerzo laboral, que de 60 minutos pasa para 30 o la cláusula que determina que las trabajadoras que se encuentren en fase gestacional y trabajen en locales con insalubridad y que hoy son dedicadas a otros servicios, tengan que recurrir a un certificado médico para demostrar que tanto las afecta el grado de insalubridad. La desregulación laboral autoriza los despidos para contratar personas por temporada, abre espacio a la tercerización de la actividad fin de la empresa, con menores remuneraciones y sin garantías como el décimo tercer salario o el fondo de garantía (derechos constitucionales aplicados a las relaciones de empleo que de ordinario pueden ser practicadas). En igual sentido, en lugar de horas extras el patrono puede pactar un horario de trabajo que supere las 8 horas, acabando con la remuneración diferenciada, además de las vacaciones pueden ser pagas en tres veces, a criterio de las empresas.

El otro gran punto es las reformas emprendidas por el gobierno afecta las pensiones y la edad de la jubilación. En este caso el proyecto es de reforma a la Constitución (PEC287/2016), con fundamento en un supuesto “déficit del sistema”. Sin embargo, al analizar las cuentas la cuestión nos conduce a otra realidad. La seguridad social, que es descontada de trabajadores y empresarios, generó un superávit de 54 billones de reales en el 2014, mientras que los trabajadores jubilados subsisten en su inmensa mayoría con menos de 3 salarios mínimos.

La cuestión es: para donde fue el dinero? Y la respuesta es bastante simple y comprobada por los cálculos del proprio Estado, fue para pagar la deuda pública a los bancos nacionales. Y los bancos presionan para que se pague aún más.

Según el gobierno, la reforma es fundamental porque la expectativa de vida de los brasileños aumentó para 75 años. Eso es irreal puesto que se trata de una edad promedio que incluye la población pero no lleva en cuenta ni las regiones ni las diferencias de clase. O sea, una cosa es el sudeste desarrollado brasileiro, con Sao Paulo, Rio de janeiro, Belo Horizonte y otra el Nordeste y el Norte, donde el atraso y las condiciones mucho más precarias de vida y derechos llevan a otra dimensión del problema. Por otro lado, no se lleva en cuentas las diferencias de clases sociales. En algunas capas de la población la expectativa de vida mal llega a los 50 años.

La reducción de los valores y los cortes a las pensiones de viudas y familias completan el cuadro de reducción de derechos constitucionales y legales.

Los dos proyectos son altamente lesivos, pero a eso hay que sumar el cuadro de inestabilidad para los derechos de manera general, con reducción en materia de educación. Hoy fue anunciado el corte de presupuesto para alimentación, cartulinas, papel y lápices en las guarderías atendidas por el municipio en Sao Paulo. El gobierno ya apunta para modificaciones en el sistema de atendimiento a la salud.

Se trata de un retroceso en el tipo de Estado formalmente comprometido con la dignidad de las personas y la justicia social y que alberga derechos del pacto social de la constituyente  de 1988. Constitución que nunca fue ni deseada ni cumplida por la clase dominante que hoy usurpa el poder gubernamental y que se posiciona en una revancha histórica contra los trabajadores y el pueblo.

Razones hay de sobra para una huelga general. Y este 28 de abril debe marcar una etapa importante de renovación de las luchas populares por la democracia y los derechos sociales.
 
Gráfica pie de foto Huelga y manifestaciones en Brasil convocadas por centrales sindicales  Foto: Miguel Schincariol AFP