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La Habana recibió la visita 17 del Barco de la Paz con más de 1000 pasajeros a bordo provenientes de Japón, China, Singapur, Malasia y Corea del Sur.



Con las ansias de impulsar el desarme nuclear y la sostenibilidad ambiental en el planeta, La Habana recibió la visita 17 del Barco de la Paz con más de 1000 pasajeros a bordo provenientes de Japón, China, Singapur, Malasia y Corea del Sur.

Al tocar puerto cubano, Tanaka Yosuke, director encargado de este viaje explicó a la prensa nacional que el principal propósito de los visitantes radica en establecer lazos de amistad e intercambiar con la población de cada nación donde el buque haga una parada.

«Llevamos más de 25 años navegando los mares del mundo y cada vez que visitamos Cuba recibimos una calidez humana incomparable con otro sitio. Por eso la mayoría de los pasajeros sienten ansiedad de pisar esta tierra. Ellos la califican como el puerto más querido y descienden con muchas expectativas y esperanzas», agregó el directivo del barco, rentado por la Organización No Gubernamental Peace Boat con sede central en Japón.

Indicó que en esta oportunidad, la nave realiza su recorrido número 95, partió el 13 de agosto de Tokyo y su programa incluye desembarcar en 23 puertos de 19 naciones. Debe regresar a territorio nipón en noviembre y de esta forma concluirá su tercera y última gira del 2017.

En La Habana, los pasajeros organizados por grupos, desarrollaron visitas a instituciones relacionadas con los sectores de la salud, la educación y de la atención a la tercera edad. Además sostuvieron intercambios con jóvenes universitarios y disfrutaron de variados recorridos por La Habana Vieja y otras áreas turísticas.

Acerca de los motivos para realizar este tipo de iniciativa dijo Tanaka Yosuke: «Somos portadores de mensajes hacia la solución de los conflictos internacionales de forma pacífica. Convocamos a realizar los mayores esfuerzos para el empleo del diálogo diplomático ante las incomprensiones de los gobiernos. Queremos prevenir la guerra construyendo la amistad entre los pueblos. Nuestra principal labor consiste en cultivar amigos en todo el mundo».

Durante la travesía se realizan actividades diarias y antes de llegar a los puertos programados se conversa acerca de la actualidad del lugar y de su historia. Ese aprendizaje se conjuga con el arte porque se exhiben las costumbres y tradiciones de cada país como una forma de intercambio cultural.

Al partir de La Habana, viajará con ellos un miembro del Centro Nacional de Educación Sexual para explicar acerca del tratamiento social que reciben las personas con diferencias sexuales dentro de Cuba y prevén realizar un evento teórico acerca de la equidad de género en el mundo.

En cada viaje, se invitan a los hibakushas, personas sobrevivientes a las explosiones de las bombas nucleares lanzadas por Estados Unidos en 1945 en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, quienes relatan sus testimonios personales de los sufrimientos causados por aquella tragedia.

En esta ocasión vino Tokuko Kimura, expuesta a la bomba atómica a los diez años de edad y una de las promotoras de las campañas por la desmilitarización del planeta. Ella participó en el foro «Por la Paz y la Abolición de las Armas Nucleares», realizado en La Habana y auspiciado por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y el Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos.

Ante los presentes recordó los horrores vividos en la ciudad de Nagasaki por ella y sus familiares sobrevivientes al ocurrir la catástrofe. A pesar de haber transcurrido más de 70 años de aquel horrendo genocidio, aseguró sentir el temor de morir por alguna secuela dejada por las radiaciones de la bomba.

En palabras exclusivas a Granma Internacional afirmó: «Cuba y Japón se encuentran en puntos opuestos del globo terráqueo, pero a pesar de la distancia geográfica es necesario que estemos unidos para trabajar juntos en la campaña por desnuclearizar el mundo».

Comentó participar en muchas actividades para llamar la atención acerca de la necesidad de construir una paz verdadera para el normal intercambio entre las naciones y una de ellas consiste en colectar firmas para exigir ante los organismos internacionales la abolición de las armas nucleares.

«En el Barco de la Paz, todos los días relato historias acontecidas durante los  desastres ocurridos con los bombardeos a la ciudad de Hiroshima y Nagasaki para que ese mensaje llegue a la mayor cantidad de personas y sobre todo a los más jóvenes, quienes deben continuar esta lucha», aseveró e hizo referencia a Shion Urata, nieta de un hibakusha y también pasajera.

En el foro, la joven emitió su mensaje hacia la desmilitarización, por la solución diplomática a los conflictos entre los gobiernos, la eliminación de los arsenales atómicos y por detener la carrera armamentista. Subrayó el compromiso de continuar la divulgación de los testimonios de los sobrevivientes de los ataques atómicos a Hiroshima y Nagasaki para que el mundo no vuelva a vivir tal monstruosidad.

Mientras Silvio Platero, presidente del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, reconoció la labor que realiza la ONG Peace Boat, rentista del barco, para crear y diseminar en el mundo la conciencia hacia el desarme, la prevención de conflictos y el desarrollo sostenible.

Su accionar ha sido reconocido internacionalmente. Tiene Estatus Consultivo Especial ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) y ha sido nominada en el pasado año al Premio Nobel de la Paz. Debido a su labor solidaria hacia la Revolución cubana, con manifestaciones de desafío al injusto bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos impuesto a la isla antillana, la organización fue condecorada en el año 2009 con la Orden de la Solidaridad, que otorga el Consejo de Estado de Cuba, a propuesta del ICAP.

«Los cubanos recordamos las dos ocasiones en que el Comandante en Jefe se reunió con los pasajeros de este barco en La Habana (2010 y 2012). Yo tuve la oportunidad de participar en uno de esos encuentros en el cual Fidel Castro argumentó la necesidad de eliminar las armas nucleares por su gran poder destructivo, su alcance geográfico y la carrera desenfrenada de los países imperialistas por erigirse como hegemónicos militarmente», precisó el dirigente cubano a nuestra publicación.

Expuso que la lucha por la paz resulta amplia y compleja y no debe reducirse a disminuir las armas, sino que debe proyectarse también hacia la abolición de las bases militares asentadas en territorios extranjeros. «Hoy en el mundo existen prácticamente más de 1000, de ellas unas 800 pertenecen a Estados Unidos», añadió y ejemplificó, con la ilegal base naval existente en el territorio oriental cubano de Guantánamo.

Recordó que en el año 2012, Fidel afirmó: «Nuestro deber -y es la mejor forma de apoyar el esfuerzo de las víctimas de aquel bárbaro y brutal ataque contra Hiroshima y Nagasaki- es divulgar todo esto porque el mundo tiene que defender la causa más importante de todas: la supervivencia de la especie».

Gráfica pie de foto.- El Barco de la Paz fondeó el puerto habanero con más de 1000 pasajeros a bordo provenientes de Japón, China, Singapur, Malasia y Corea del Sur. Foto: Nuria Barbosa León


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