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Internacional
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Reino Unido mantiene secuestradas más de 30 toneladas de oro que pertenecen al Pueblo y el Estado venezolanos. Asimismo, ha gastado unas 760.000 libras esterlinas (más de un millón de dólares) en una operación mediática contra Venezuela. La sede operativa de este complot está en Bogotá, la capital colombiana.



Así lo develaron este 6 de enero los periodistas Matt Kennard y John McEvoy, para el medio británico Declassified UK. Según los documentos, el plan consiste en ‘un proyecto de periodismo’ cuyo objetivo es ‘influir’ en la ‘agenda mediática’ venezolana.

El reportaje lo difundió el ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Jorge Arreaza, por sus redes sociales. Se detalla que una fundación financiada por la Cancillería británica “gasta 750.000 libras esterlinas en un programa secreto de ‘promoción de la democracia’ en Venezuela. “Gran Bretaña parece profundizar los esfuerzos para eliminar el Gobierno de Maduro”, precisa el texto.

¿En qué consiste el polémico proyecto?

“Reino Unido inicia un proyecto que promueve el periodismo de investigación en América Latina y que cubre furtivamente a Venezuela. Lanzado el verano pasado, está destinado a ‘influir’ en la agenda de los medios venezolanos”, subraya Declassified.

Además, “sigue un largo historial del Gobierno británico utilizando el periodismo como herramienta de influencia. Genera sospechas de que su objetivo es ayudar a destituir al presidente del gobierno izquierdista de Venezuela, Nicolás Maduro”.

Explica Declassified que la mencionada fundación es Westminster para la Democracia (WFD). Esta organización es mayoritariamente financiada por el Gobierno británico y dice actuar para “fortalecer la democracia” en Venezuela desde 2016.

“Los programas de la WFD en Venezuela están envueltos en secreto, debido a las aparentes preocupaciones sobre la seguridad de su personal. Sin embargo, su representante en el país anuncia su afiliación a la organización en línea. El Gobierno británico reconoce polémicamente a la figura de la oposición venezolana Juan Guaidó como presidente. Asimismo, ejecuta programas antigubernamentales utilizando el Fondo de Conflicto, Estabilidad y Seguridad (CSSF). Esta iniciativa apoya proyectos diseñados para abordar la inestabilidad y prevenir conflictos Intereses del Reino Unido”, agrega Declassified.

“Una plataforma para organizar los medios”

El reportaje también destaca cuál es el objetivo del nuevo proyecto fundamentado en el ‘periodismo’. El propósito es crear una “nueva plataforma que fortalezca la organización de los medios [sic] en la región”. Además, “busca proporcionar a los periodistas una plataforma en la que puedan colaborar y construir historias regionales”.

El programa añade que los seleccionados deben demostrar “una capacidad para vincularse y, en última instancia, influir en las agendas de medios de comunicación locales y nacionales”.

Pero, se les advierte que “el Gobierno británico, y sus recursos para el proyecto, no deben ser referidos expresamente o vinculados a los resultados individuales del proyecto”.

Todo lo dirige la embajada británica desde Bogotá, que en su momento señaló que las ofertas exitosas comenzaron en agosto de 2020. Desde entonces, no se conoce una actualización pública. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores dijo a Declassified que se presentaron ‘retrasos’ debido a la pandemia.

En el anuncio público, se recomienda a los solicitantes que hagan un presupuesto de hasta 250.000 libras esterlinas para sus proyectos. No obstante, la Cancillería dijo a Declassified que “actualmente no es posible confirmar qué presupuesto estará disponible para este proyecto”.

Adicionalmente, un portavoz del Ministerio afirmó que “es inexacto combinar este llamado a licitación con la posición de Reino Unido sobre Venezuela, que no ha cambiado. Queremos ver una transición democrática con elecciones libres y justas”.

Colombia se presta como articulista.

Explica el artículo que el Fondo de Conflicto, Estabilidad y Seguridad (CSSF) hizo un llamado público, en junio de 2020. El propósito fue atender solicitudes de periodistas que buscaban cubrir el crimen y la corrupción en Colombia, Perú y Panamá.

Agregó, que existía “el potencial de cubrir eventos vinculados en otros países vecinos”. No apareció la palabra Venezuela. Sin embargo, la documentación de CSSF (publicada tres días antes del anuncio) describe el mismo programa con la adición de Venezuela en su título.

La inclusión furtiva de Venezuela parece reflejar la reticencia del Ministerio de Relaciones Exteriores británico a publicitar su mayor participación en Venezuela.

El resumen de otro programa, nuevamente en Colombia, incluye la recomendación de “involucrar” a funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores “sobre opciones para desarrollar programas de CSSF en Venezuela”.

Un anuncio de trabajo de septiembre de 2019 para un gerente de programa CSSF en Lima, Perú, señala que el candidato seleccionado trabajará “con colegas en Colombia, Panamá y, potencialmente, Venezuela”.

Al respecto, Declassified reveló que la CSSF ha gastado 450.000 libras en la creación de una coalición antigubernamental contra Venezuela. Una vez más, el proyecto se centra en Colombia y comenzó en 2019.

Medios e instituciones financiadas.

Describe Declassified que Reino Unido ha utilizado los medios durante mucho tiempo para socavar a líderes extranjeros. También, a movimientos políticos que percibe como una amenaza para sus intereses comerciales.

El medio añade que recientemente se investigó una unidad secreta de propaganda de la Guerra Fría, llamada Departamento de Investigación de la Información (IRD). Desde allí se intentó evitar que el socialista chileno Salvador Allende ganara las elecciones presidenciales de 1964 y de 1970.

Los archivos desclasificados también revelan que durante la dictadura brasileña (1964-1985), el IRD “cultivó asiduamente” a uno de los principales editores de izquierda, Samuel Wainer. Aunque la unidad se cerró en 1977, Gran Bretaña ha seguido patrocinando proyectos periodísticos en América Latina.

Incluso, en respuesta a una solicitud de libertad de información, la Cancillería reveló que entre 2016 y 2018 financió a varios medios venezolanos. Entre ellos destacan la Fundación Efecto Cocuyo, el Instituto Radiofónico Fe y Alegría y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

Mientras recibía esos fondos, Efecto Cocuyo se asoció con dos organizaciones británicas: Bellingcat y Forensic Architecture. EL objetivo era “pedir más pruebas” sobre el enfrentamiento en el que resultó abatido Óscar Pérez cuando se encontraba prófugo de la justicia venezolana.

Además, resaltan que en julio de 2019, la editora de Efecto Cocuyo, Luz Mely Reyes, habló en el evento “Global Conference for Media Freedom”, en Londres. El entonces secretario de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, dijo esa vez que Reyes “desafiaba al régimen de Maduro”. Claro, nunca mencionó los vínculos del sitio web con el Gobierno británico.

El vínculo de Reino Unido con Colombia.

Este complot mediático de Londres parece imitar al del Fondo Nacional para la Democracia de los Estados Unidos (NED). Según sus relatos, la NED financia proyectos de “libertad de información” en Venezuela. Su objetivo es fomentar una “mayor comprensión de los efectos secundarios de la corrupción y la actividad criminal venezolanas”. Para ello, aseguran que trabajarán con “periodistas de investigación y organizaciones asociadas”.

Por ejemplo, un proyecto de la NED de 2017, con un presupuesto de 60.000 dólares, buscó “aumentar la transparencia y la rendición de cuentas en los procesos de contratación pública venezolana. Además, fomentó la colaboración con periodistas de la región”. Entre sus beneficiarios destaca Reporteros sin Fronteras, grupo que se autodenomina luchador “por la libertad de medios”.

Declassified añade que uno de los dos puntos de contacto en la embajada británica en Bogotá es Claudia Castilla. Esta ciudadana colombiana fue becaria Chevening, Londres, financiada por el Gobierno británico entre 2017 y 2018.

“Castilla parece ser un firme partidario de la oposición venezolana. En febrero de 2014 escribió: ‘Creo que me enamoré de Leopoldo López'”, en referencia al dirigente de la derecha. En ese momento, López, formado en Harvard, promovía protestas callejeras en su país (…), después que Maduro ganara las elecciones presidenciales en abril de 2013″.

“De 2014 a 2015, Castilla trabajó como asistente de investigación para el capítulo colombiano de Transparencia Internacional. Allí formuló recomendaciones de políticas públicas”, explica Declassified.

De 2012 a 2013, Castilla trabajó para la Fundación Cerrejón, brazo benéfico de la controvertida mina de carbón Cerrejón. En ella participan tres multinacionales mineras que cotizan en Londres.

Gastos detallados del complot.

Los documentos obtenidos por Declassified también muestran que la Fundación Westminster para la Democracia ejecuta programas en Venezuela desde hace años.

La WFD afirma ser “la organización más eficaz que comparte la experiencia democrática del Reino Unido”. Sin embargo, sus operaciones están envueltas en secreto. Venezuela alberga el único programa a gran escala y la oficina permanente de la WFD en América Latina, desde 2016.

Desde entonces, la WFD ha gastado 760.680 libras (más de un millón de dólares), según cifras obtenidas por Declassified. El mayor desembolso fue de 248.725 libras, entre 2017 y 2018. Esa vez, la Unión Europea anunció un régimen de sanciones contra Venezuela.

Alan Duncan, exministro de Estado para las Américas, confesó en 2018 que el interés de Reino Unido es “reactivar la industria petrolera. Será un elemento esencial en cualquier recuperación e imagino que empresas como Shell y BP querrán ser parte de ella”.

En 2020 la WFD gastó 113.193 libras esterlinas en sus operaciones en Venezuela. Adicionalmente, el portal añade que otras 27.500 libras están previstas a gastarse este 2021.

Además, indica que la WFD tiene dos empleados de tiempo completo en Venezuela. Mientras, el mismo organismo omite aplicar programas similares en dictaduras aliadas como Arabia Saudita, Omán, Bahrein o Emiratos Árabes Unidos.

La WFD dijo a Declassified que ellos trabajan “para fortalecer la democracia en todo el mundo”. Para ello, son financiados por Reino Unido, otros gobiernos aliados y organizaciones internacionales, como el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas. Con todo ello, insisten en que son “operacionalmente independientes”.

“La gran mayoría de los fondos de la WFD proviene del Gobierno británico. Hasta marzo de 2020, proporcionó 11,4 millones de libras esterlinas a la Fundación. Mientras,todas las demás fuentes de ingresos sumaron 1,5 millones”, explica el reportaje.

¿Cómo opera el Reino Unido en Venezuela?

La WFD dijo que en Venezuela trabaja “con una variedad de parlamentarios, sociedad civil y académicos”. Sin embargo, se negó a revelar información sobre quiénes son sus aliados. A su juicio, así evita “poner en peligro la salud física o la seguridad de esos socios”.

Al respecto, el representante de la WFD en Venezuela (sin identificar en el reportaje) anuncia públicamente su posición en su perfil de Linkedin. También lo hace en su correo electrónico y su número telefónico está disponible en anuncios de trabajo de la WFD.

En 2016, cuando comenzó su programa, la WFD publicó un artículo en el sitio de noticias independiente OpenDemocracy. Está firmado en asociación con Daniel Fermín, un investigador venezolano.

El artículo preguntaba: “¿Se puede destituir pacíficamente al presidente de Venezuela?“. En los siguientes dos años, OpenDemocracy recibió 99.661 dólares (74.131 libras). Este dinero fue entregado por el análogo estadounidense de la WFD, el National Endowment for Democracy (NED).

Según una publicación de la WFD de 2018, se espera que su representante en Venezuela trabaje con la embajada británica. Asimismo, debe “contribuir al desarrollo de futuras oportunidades comerciales en Venezuela”.

Cuando se preguntó por qué se centró en Venezuela, la fundación dijo a Declassified: “Los programas de WFD han estado activos en otros países de América Latina. Estamos listos para lanzar nuevos programas y oficinas en otros países cuando surja la oportunidad”.

Explica Declassified que la WFD dice que “trabaja sobre una base de partidos cruzados” en Venezuela. “Buscamos involucrar a todos los lados de la división política mientras apoyamos las instituciones democráticas”.

En enero de 2019, después que Guaidó se ‘autoproclamara’, el representante de la WFD en Venezuela se pronunció. “Las elecciones del año pasado [sic] fueron una farsa y por lo tanto Maduro es un usurpador“, señaló.

También declaró luego que camiones de la USAID intentaran ingresar a Venezuela por Colombia, con una supuesta ayuda humanitaria que realmente era armamento de guerra. “La no intervención no puede ser un principio absoluto que no considere otros factores”, enfatizó.

Igualmente apareció el 30 de abril de 2019, cuando Guaidó lanzó un intento de golpe armado en Caracas. Ese día, el representante de la WFD dijo que esas acciones “no eran un asalto a la democracia, sino al revés”. En otras ocasiones ha descrito al chavismo, refiriéndose al expresidente Hugo Chávez, como una “plaga”.

La junta de la WFD es nombrada por el secretario de Relaciones Exteriores de Reino Unido y sigue el modelo de la NED. Incluso, The Washington Post describe a la NED como el “padre de las operaciones abiertas (estadounidenses)”.

Desde que ganó Chávez en 1998, la NED es la mano que guía los planes para derrocar al Gobierno venezolano. Las operaciones de la NED en el extranjero reciben un escrutinio independiente. Pero, la WFD, que recibió 10 millones de libras en fondos públicos en 2020, opera en gran medida bajo el silencio mediático.

Adendum:
El Reino Unido secuestró más de 30 toneladas de oro propiedad del Pueblo Venezolano con el fin de evitar que el Gobierno legítimo de Nicolás Maduro pudiera comprar alimentos y medicinas, lo que ha producido enormes dificultades y sufrimientos a los Venezolanos, estimulando su salida del país.

De esas dificultades la "gran prensa" al servicio de la burguesía y los terratenientes culpan a Nicolás Maduro.

7 de enero de 2021

Tomado de elciudadano.com