Salud
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En los últimos días se ha presentado un intenso debate sobre el tema de las vacunas, el gobierno colombiano ha anunciado que lograría mediante el mecanismo COVAX, obtener 20 millones de vacunas para el segundo semestre del otro año. En el concierto mundial, en donde se carece de una gobernanza global que garantice el acceso equitativo a estas vacunas, sobre todo para países de América Latina y del sur, esta afirmación habría que asumirla con un optimismo prudente.



El COVAX es un mecanismo liderado por la Organización Mundial de la Salud, en convergencia con organizaciones “filantrópicas”, que ha demostrado tener bastantes intereses comerciales en el mundo farmacéutico y de las patentes, el objetivo que se proponen es lograr el acceso equitativo a la vacuna en el mundo.

No obstante, este cometido, que ya es bastante difícil, por la misma pérdida de gobernanza de la OMS, que desde hace algunos años ha dejado de ser una agencia pública, como debería ser, dado que ha cedido a los intereses de las corporaciones filantrópicas particulares que asumen casi el 80% de su financiación. En ese contexto, el debate de las vacunas está más permeado por intereses empresariales y el marketing, que por la evidencia científica, además de la tendencia a que estas sean acaparadas inicialmente por los países que las producen.

Desde esta perspectiva, se deben entender los recientes anuncios de la farmacéutica Moderna, Pfizer y Astrazeneca que han anunciado que han realizado ensayos que muestran una eficacia superior al 90%, la eficacia de una vacuna se demora años en ser demostrada, dicen los expertos, aún así, los resultados de estas farmacéuticas son incompletos, son anuncios que publicitan ellos mismos, y que deberían contar con la verificación de un sector científico independiente, que no tenga conflictos de intereses con la revisión de los resultados.

Se debe tener en cuenta además, que el desarrollo de las nuevas vacunas se lleva a cabo mediante una tecnología experimental (ARNm y vectores virales) que generan un mayor nivel de incertidumbre sobre los resultados. En el mundo científico se discute que las vacunas en desarrollo podrían lograr una inmunidad sistémica con la generación de anticuerpos, pero podría no ser potente en las mucosas para evitar la entrada del virus, lo que supondría que podrían no ser eficaces para lograr esterilización.

Llama la atención las enormes diferencias de costos entres las tres vacunas publicitadas, la de Aztrazeneca se ha cuantificado en tres euros la dosis, la de Pfizer 15 euros, y la de Moderna 21 euros, siete veces más que la primera, otra de las variables a evaluar es la termoestabilidad, esto va ser fundamental para garantizar la disponibilidad y distribución de la vacuna, dado que algunas de ellas requieren mantener temperaturas ultra frías, las tres han demostrado eficacias superiores al 90%, no obstante esto tarda tiempo en demostrarse y debe contar con pares que lo verifiquen.

Las tres vacunas requieren dos dosis separadas por 21 días, la preocupación redunda en que se ha empezado a evidenciar el acaparamiento de éstas por países del norte global, la Comisión Europea ha llegado a un acuerdo con Astrazeneca para comprar 300 millones de vacuna Oxford, con Pfizer 200 millones, y con moderna 80 millones, las tres ampliables a 100 millones más, es decir, un continente que tiene 450 millones de habitantes, tiene acuerdos para comprar 1300 millones de dosis potenciales, esto en el marco de acuerdos bilaterales.

El caso en Colombia genera preocupación y suspicacia, cómo será la adquisición y distribución de las vacunas, en tanto el gobierno nacional no ha atendido las diversas solicitudes de las organizaciones científicas, académicas y de la sociedad civil, en donde se garantice que las negociaciones unilaterales y multilaterales que se adelantan para la adquisición de la vacuna estén sometidas al escrutinio público, en tanto estas se van a adquirir con recursos públicos de los colombianos, por tanto debe contar con una estricta veeduría que haga seguimiento de los costos, tanto como de la calidad y eficacia del producto que se obtenga.

Para terminar de contribuir a la desconfianza, al caer la noche, del día 24 de noviembre, en el Congreso de la República se aprobó un proyecto de ley en el cual se exime a las farmacéuticas de cualquier responsabilidad por los efectos adversos que pueda generar la vacuna.

Esto tendría aplicabilidad en el momento en que esta exista, lo que no se entiende es como el Congreso de la República y el gobierno asumen en este proyecto de ley, la posibilidad de que el país pueda admitir la aplicación de una vacuna que no sea segura.

Desde el Centro de Pensamiento de Medicamentos, Información y Poder, de la Universidad Nacional de Colombia, en un comunicado expedido, se ha expresado la preocupación frente a dicha legislación, dadas las investigaciones aceleradas que se hicieron para la producción de vacunas, lo prudente sería que el gobierno colombiano, aumentara las alertas, el seguimiento riguroso de la seguridad de las mismas, y debería promover una vacunación segura.

De otro lado, se insiste en la necesidad que se cuente con diversas opciones de vacunas, dada la incertidumbre científica que rodea este nuevo hito, todo esto debe ser público y transparente, situación que hasta ahora no se presenta en Colombia y debe alertar a la ciudadanía, porque se trata del acceso a lo que debería ser un bien público universal del cual dependerá la vida de millones de colombianos y seres humanos.

23 de noviembre de 2020

(*) Presidenta de la Corporación Latinoamericana Sur, Vicepresidenta de la Federación Médica Colombiana

Adendum:
Jayati Ghosh destaca el peligro de un ‘apartheid’ en la lucha por las vacunas:

La compañía farmacéutica estadounidense Pfizer y la alemana BioNTech anunciaron que la vacuna para covid-19 que están desarrollando conjuntamente fue más del 90 % efectiva en los primeros ensayos clínicos. La noticia generó esperanzas en todo el mundo (...)

Es posible que esas esperanzas no duren mucho. El anuncio también hizo que los gobiernos se esforzaran por reclamar las dosis de vacunas, aparentemente realizando una predicción sombría: los países ricos y las personas monopolizarán las primeras dosis de cualquier vacuna eficaz.

El Centro de Acceso Global a la Vacuna Covid-19 (Covax), dirigido por la Organización Mundial de la Salud, la Coalición para Innovaciones en la Preparación ante Epidemias y Gavi, la Alianza de Vacunas, se estableció precisamente para prevenir este resultado. La instalación Covax tiene como objetivo acelerar el desarrollo de la vacuna Covid-19, asegurar las dosis para todos los países y distribuirlas de manera justa, comenzando con los grupos de mayor riesgo. En otras palabras, la instalación se creó en parte para evitar el acaparamiento de los gobiernos de países ricos.

Hasta ahora se han sumado más de 180 países, que representan casi dos tercios de la población mundial. Esto incluye a 94 países de ingresos más altos, todos los cuales han asumido compromisos jurídicamente vinculantes. Todos tendrán acceso a las vacunas en la lista Covax y pagarán sus dosis individualmente. Los 92 países de bajos ingresos que forman parte de la instalación recibirán sus dosis de forma gratuita. (Colombia está incluido en la lista).

El plan Covax tendría la vacuna distribuida en dos fases. En la primera fase, todos los países participantes recibirían dosis proporcionales a sus poblaciones. Comenzaría con suficientes vacunas para inmunizar al 3 % de su población en mayor riesgo, especialmente a los trabajadores de primera línea en salud y atención social. Luego se administrarían dosis adicionales, hasta que la inmunización cubra al 20 % de la población de cada país, comenzando con otros más en peligro por covid-19, como ancianos y personas con comorbilidades.

En la segunda fase, las vacunas se entregarían a países específicos en función de la rapidez con que se propaga el virus; si otros patógenos (como el sarampión) también se están propagando; y cuán vulnerable es la infraestructura de salud del país al desbordamiento.

Dadas las limitaciones en el trabajo (la vacuna BioNTech-Pfizer, por ejemplo, debe administrarse en dos dosis con tres semanas de diferencia, y solo se producirán 1.350 millones de dosis, como máximo, para fines del próximo año), es difícil imaginar un sistema más justo. Sin embargo, existen importantes barreras para la implementación del sistema. En primer lugar, mientras que China finalmente se unió a Covax a principios de octubre, EEUU no lo hizo (…)

Pero hay otro problema: los participantes de Covax aún compiten para asegurar acuerdos bilaterales con compañías farmacéuticas, ya que no hay ninguna regla en contra.

El Reino Unido, por ejemplo, ha reservado 40 millones de dosis de la vacuna BioNTech-Pfizer. Varios gobiernos europeos también han hecho pedidos o están negociando acuerdos.

Además, la Unión Europea ha cerrado un acuerdo por hasta 300 millones de dosis. EEUU, con una población de 328 millones, ha pedido 100 millones de dosis, con derecho a adquirir 500 millones más, un objetivo tan alto que parece un intento de acaparar el mercado. Brasil, otro participante de Covax, también está en conversaciones con Pfizer, al igual que muchos otros.

A los pocos días de su anuncio, Pfizer había vendido más del 80 % de las dosis de vacuna que podrá producir a fines del próximo año a gobiernos que representan solo el 14 % de la población mundial. En otras palabras, si esta es la primera vacuna segura y eficaz que se comercializa, la gran mayoría de la población mundial casi no tendrá acceso a ella (…)

Los gobiernos de los países ricos ya han cerrado acuerdos para el acceso privilegiado a las vacunas que están desarrollando Moderna (que también ha informado resultados prometedores de ensayos clínicos), Johnson & Johnson y AstraZeneca, entre otros, en caso que estos candidatos superen el proceso de aprobación. Obviamente, los países de bajos ingresos no tienen esta opción.

Debido a que una pandemia sólo puede superarse cuando se supera en todas partes, adoptar un enfoque de cada país para sí mismo parecería irracional.

Sin embargo, como indica la competencia indecorosa por las dosis de vacunas, eso es exactamente lo que han hecho muchos países. A menos que cambiemos de rumbo, el apartheid de la salud mundial se afianzará cada vez más y llevará la desigualdad a nuevas alturas. Y la pandemia seguirá estando con nosotros. Simplemente habremos agregado nuevos problemas que no resolvimos.

Tomado de sur.org.co/vacunas-riesgos-y-negocios-2/ y federacionmedicacolombiana.com