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Un movimiento que comenzó en los liceos y ahora se extiende a toda Francia. Lo que está en juego es el futuro
Por: Andrea Chacón
Desde finales de septiembre, estudiantes de colegios y liceos franceses mantienen una movilización que comenzó con bloqueos de establecimientos en la región parisina y rápidamente se extendió a otras ciudades del país. Las primeras acciones comenzaron el 21 de septiembre, principalmente en los liceos, y estuvieron motivadas por el deterioro de las condiciones de estudio, la falta de personal y de recursos y las desigualdades en el acceso a la educación.
Para comprender la dimensión actual de la protesta es necesario seguir la cronología de sus llamados. Las organizaciones estudiantiles han denominado “actos” a las principales jornadas de movilización.
El acto I, realizado el 29 de septiembre, marcó una primera expansión importante de los bloqueos. Más de 400 liceos estaban movilizados en distintos puntos de Francia, con una fuerte participación de estudiantes de la periferia de París. La protesta comenzó a dejar de ser un fenómeno localizado para convertirse en un movimiento nacional.
El acto II, el 1 de octubre, significó un nuevo salto. A los liceos se sumaron los estudiantes universitarios: alrededor de una treintena de campus comenzaron a participar en bloqueos y movilizaciones. Ese día, más de mil establecimientos educativos se unieron al movimiento, mientras la protesta comenzaba a incorporar también a organizaciones sindicales de la educación.
El acto III llegó el martes 6 de octubre y convirtió la protesta estudiantil en una movilización social de mayor escala. En esta ocasión, las organizaciones de estudiantes, en partículas los secundaristas convocaron conjuntamente con sindicatos de docentes y otras organizaciones sociales. Los sindicatos de la educación entre ellos la CGT, FSU, y SUD llamaron también a la huelga y a manifestarse en apoyo de los estudiantes.
Miles de estudiantes salieron de los establecimientos y se encontraron con trabajadores de la educación y otros sectores movilizados en las calles de unas treinta ciudades francesas. Se estima que a este acto asistieron 450.000 personas en toda Francia y alrededor de 100.000 en París.
Acto IV: Toma de la Bastilla
Este jueves 8 de octubre se desarrolla el acto IV. En París, las organizaciones estudiantiles convocaron a concentrarse en la plaza de la Bastilla, después de los bloqueos realizados durante la mañana en liceos y campus.
La Bastilla se convirtió así en el escenario de una nueva demostración de fuerza de un movimiento que, en menos de tres semanas, pasó de los bloqueos de algunos liceos de la periferia parisina a reunir a estudiantes secundarios, universitarios, docentes y organizaciones sindicales en una movilización de alcance nacional.
Y la protesta no termina con el acto IV. La intersindical estudiantil y profesional anunció una nueva jornada de movilización y huelga para el martes 13 de octubre “Acto V”. El llamado busca ampliar nuevamente la participación de organizaciones estudiantiles, sindicales y sociales.
¿Qué están reclamando los estudiantes?
Las reivindicaciones van mucho más allá de los bloqueos de los establecimientos. Los estudiantes exigen una renovación de los colegios, liceos y universidades y un plan de emergencia para rehabilitar los edificios insalubres. También reclaman adaptar los establecimientos a las consecuencias del cambio climático, denunciando centros que durante el invierno no cuentan con calefacción suficiente y que durante los períodos de altas temperaturas presentan problemas de ventilación.
A esto se suma la exigencia de más personal educativo, sanitario y de acompañamiento y orientación, así como una revisión de los ritmos universitarios. Los estudiantes denuncian jornadas excesivamente extensas y una sobrecarga de trabajo.
Otra de sus reivindicaciones es terminar con los mecanismos de selección que consideran socialmente discriminatorios, particularmente a través de Parcoursup, la plataforma utilizada para el acceso a la educación superior.
También reclaman una revalorización de las becas y ayudas estudiantiles, alojamiento digno y el acceso a comidas a precios asequibles, incluida la propuesta de que el menú escolar sea a un euro.
Entre las demandas figura además el rechazo a las tasas diferenciadas para determinados estudiantes extracomunitarios asociadas a la política “Bienvenue en France”. Con este política se han establecido tasas nacionales diferenciadas para un máster pueden alcanzar los 3.950 euros, frente a los 255 euros para estudiantes de la Unión Europea. De ahí otra de las consignas del movimiento: «Mêmes études, mêmes droits», mismos estudios, mismos derechos.
Los estudiantes reclaman, además, mayor democracia y participación en los establecimientos, mejores condiciones de alojamiento y el fin de la violencia estatal contra las movilizaciones.
El rechazo a la represión se convierte en otra reivindicación
La negación al dialogo y La respuesta excesivamente violenta por parte del Estado se ha convertido en uno de los elementos centrales de la protesta. Al 7 de octubre, las autoridades contabilizaban 6.629 detenciones y 1.802 personas procesadas, entre ellas 1.483 menores. También se han registrado 215 de jóvenes heridos por tiros de flash-ball.
Uno de los casos más graves ocurrió en Lens, donde un estudiante de 15 años perdió una mano tras la explosión de una granada utilizada por las fuerzas policiales. Otro adolescente resultó gravemente herido en el rostro y dos estudiantes tienen comprometida su vista, se investigan otros casos de lesiones producidas durante las movilizaciones.
Sindicatos, organizaciones estudiantiles y sectores de la sociedad civil han denunciado el uso de la fuerza y han llamado a proteger a los jóvenes durante las manifestaciones.
La movilización también ha recibido el respaldo de organizaciones políticas como el Partido Comunista Francés (PCF), La France Insoumise (LFI), entre otros. Para los estudiantes, el movimiento mantiene una identidad propia: reivindica posiciones antifascistas y antirracistas, denuncia las desigualdades sociales, expresa su apoyo al pueblo palestino y denuncia el genocidio perpetrado por el Estado de Israel.
Lo que comenzó con bloqueos de liceos en septiembre llega ahora a las calles de toda Francia. Este 17 de octubre se espera una gran movilización nacional contra el gobierno Macronista, a la cual se espera converjan múltiples organizaciones sociales.
Para los jóvenes movilizados, el debate no se limita a las condiciones actuales de las aulas: se trata también de decidir qué educación, qué derechos y qué futuro tendrá la juventud francesa.
13 de octubre de 2026
Con información del Semanario Voz