Por: Luz Marina López Espinosa

El fascismo, esa anomalía de la historia que por tiempos parece derrotado y para siempre depositado en el basural de la historia, por tiempos resurge bajo ropajes diversos que, conservando su esencia, ocultan sus formas.

Es lo que politólogos llaman neofascismos, ya que no se corresponden con el clásico que imperó en Alemania, Italia, Portugal y España por variable período a partir de los años treinta del siglo pasado. Tan diferentes, que inclusive se regodean reivindicando su origen electoral, de acatar la Constitución de sus países y de ser un régimen con tridivisión y autonomía de poderes.

Ese resurgir es el que para mal y desesperanza nos ha correspondido vivir en este comienzo del siglo XXI, con su expresión con mayor poder de daño a la humanidad, diremos que ella se dio en el “año de gracia” de 2025 cuando Donald Trump accedió por segunda vez a la presidencia de los Estados Unidos.

Y no nos vamos a referir a las múltiples implicaciones que esa entronización ha traído al mundo entero, como tampoco a las facetas y ejecutorias del fascismo, materias ajenas a esta nota. Pero sí hacemos converger y con pertenencia, esos dos temas medulares, en el punto que nos trae. Que no es poco.

Se trata del crimen atroz del que fue víctima la joven poeta, madre y activista humanitaria Renee Nicole Good este 7 de enero, a manos de un brutal miembro de la tenebrosa ICE, policía encargada de cazar como animales a los inmigrantes ilegales en territorio norteamericano. Tres tiros a quemarropa en el rostro.

Y es que Nicole era para frustración de los xenófobos y supremacistas que desprecian a esa “razas tercermundistas que nos invade” étnicamente una típica norteamericana.

Renee Nicole Good es la madre de 37 años que perdió la vida al ser baleada en un operativo del ICE en Minneapolis. (Foto: RRSS)

Apenas días antes del crimen, había aparecido en una cadena televisiva con lágrimas en los ojos manifestando su dolor por los atropellos que padecían los inmigrantes, por quienes manifestaba profunda compasión y prometía dedicar su vida a defenderlos.

Y cómo convergen las dos materias que enunciamos al comienzo, lo dice la forma como el régimen todo respondió ante un crimen que movió los cimientos más hondos de la civilidad y la ciudadanía norteamericana con millones en cientos de ciudades volcándose a las calles a protestar.

¿Cómo respondió?: “Terrorista doméstica, intentó asesinar al agente” tronó Trump. “Legítima defensa de su vida” bramó el Departamento de Seguridad Nacional en referencia a la criminal. “Acción legítima de la autoridad” rugieron al unísono el Departamento de Justicia y el fiscal general.

“Nada qué investigar” aulló el FBI. Tan escandaloso todo, que días después, ya trece fiscales federales de Minnesota y Washington habían renunciado en protesta porque se les prohibió absolutamente cualquier intervención en la investigación. Sólo el fiscal general de los EE. UU.

Por eso Renee, desde nuestro humilde corazón, poetas y no poetas, te declaramos nuestro amor sin fronteras, y decimos: ¡Hasta siempre!
Con información del Semanario Voz

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