Aunque el decreto del Gobierno Nacional que eliminó la prima especial para congresistas, solo aplicará para el próximo Congreso, la actual senadora del Pacto Histórico Aída Avella decidió dar un paso al frente. Según ella, por razones éticas, adelantándose a la vigencia de la norma.

La eliminación de la prima especial de servicios —un beneficio de aproximadamente 17 millones de pesos mensuales vigente desde 2013— continúa en el centro del debate público. Mientras la mayoría de los colombianos celebra la medida del gobierno del presidente Gustavo Petro, sectores críticos califican la iniciativa como una estrategia con tintes electorales.

Sin embargo, la controversia tomó un nuevo matiz tras la determinación de la senadora Aída Avella. A diferencia de sus colegas, Avella decidió acogerse de inmediato a lo dispuesto en el Decreto 0030 del 19 de enero de 2026. Es importante precisar que, por ley, la derogatoria no es retroactiva; esto implica que los actuales legisladores tienen derecho a seguir percibiendo el beneficio hasta el final de su periodo el 20 de julio, y que la eliminación solo será obligatoria para quienes resulten elegidos en los comicios del próximo 8 de marzo.

En una carta dirigida a la Presidencia del Senado, Aída Avella fue enfática: “He tomado la decisión política y ética de renunciar voluntariamente a dicha prima especial desde ahora”.

Esta postura generó una reacción inmediata del exsenador Gustavo Bolívar, quien a través de su cuenta en X lanzó un desafío al resto del legislativo: “¿Quién más se atreve a renunciar desde YA a la prima especial de servicios como lo acaba de hacer la senadora Aída Avella? ¿O solo son palabras?”.

Hasta el cierre de esta nota, el silencio impera en el Capitolio: ningún otro congresista ha seguido el ejemplo de la senadora.

¿Qué es la prima especial de servicios?

Es un rubro creado hace 12 años bajo el gobierno de Juan Manuel Santos y el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas. Se diseñó originalmente para compensar ingresos de los congresistas sin que esto impactara directamente su salario básico (asignación mensual), pero con el tiempo se convirtió en uno de los puntos más criticados por la opinión pública debido a la brecha salarial frente al salario mínimo en Colombia.

Impacto económico

La renuncia voluntaria de la senadora Aída Avella, aunque individual, pone sobre la mesa el ahorro que representaría para el Estado si otros congresistas siguieran su ejemplo. En los meses que restan de la actual legislatura, cada congresista que renuncie le ahorraría al erario cerca de 100 millones de pesos en total antes de entregar su curul en julio.
Con información El Cronista

Pin It on Pinterest