Concentración del Pacto Histórico en Medellín. Antioquia es una de las regiones donde crece este partido político. Foto PH

Con una participación del 50,6 % del censo electoral, la ciudadanía eligió quienes integrarán el nuevo Congreso de la República. Para profundizar sobre el nuevo mapa político, VOZ conversó con Laura Espinosa Macías, politóloga, analista electoral y profesora universitaria

Por: Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

El panorama político es otro después del 8 de marzo. Con una participación del 50,6 % del censo electoral, la ciudadanía eligió a las personas que integraran el Congreso de la República entre 2026 y 2030. Una jornada democrática que extraoficialmente se considera como la primera vuelta presidencial.

Los resultados dejan al Pacto Histórico como la principal fuerza política del país, al aumentar su representación en Senado con cinco curules y en Cámara con 14 escaños nuevos. Igualmente, el preconteo consolida al Centro Democrático como el principal partido de derecha, aumentando su votación y recuperando varias posiciones en ambas corporaciones.

Por otro lado, los datos dejan conclusiones preliminares como el leve debilitamiento de las maquinarias, el estancamiento del centro, la emergencia de fuerzas políticas de extrema derecha, el fracaso de los proyectos alternativos al margen del Pacto Histórico, entre otras reflexiones.

En la jornada electoral también se desarrollaron tres consultas presidenciales con una participación del 20 % de las personas que acudieron a las urnas. De este ejercicio se infiere la clara victoria de Paloma Valencia en la consulta de la derecha; la desinflada de la candidata Claudia López en el centro, que contrasta con la buena votación de Juan Daniel Oviedo, y el fracaso de Roy Barreras y Daniel Quintero, quienes no lograron cautivar el voto alternativo de izquierdas.

Para profundizar sobre este nuevo mapa político que dejó la jornada electoral del 8 de marzo, VOZ conversó con Laura Espinosa Macías, politóloga de la Universidad Nacional de Colombia, analista electoral y profesora universitaria.

Un país politizado

Más de 20 millones de personas acudieron a las urnas el pasado 8 de marzo. Foto Registraduría Nacional del Estado Civil

¿Cuál es la principal reflexión que dejó el 8 de marzo?

Son las elecciones legislativas que más se han movido por bloques ideológicos. Ha cambiado el comportamiento del voto y eso es evidencia de la politización que vive el país. También es importante identificar que se ha superado la barrera del 50 % de la abstención.

El fortalecimiento de una democracia parte de la politización y del respeto a la diferencia. Es muy bueno que se pueda sentir ese fenómeno, más allá de los dos bloques políticos que fueron ganadores de la jornada.

¿Quiénes son los grandes ganadores de la jornada?

Hay un triunfo arrollador del Pacto Histórico. Si bien no le alcanza para ser una fuerza hegemónica en el Congreso, sí lo posiciona como el principal partido político del país. En este diagnóstico es muy interesante la votación que tuvo en Cámara de Representantes, modificando el mapa del poder regional.

También hay un fortalecimiento claro de la derecha. El Centro Democrático crece en su bancada, pero también alcanzan representación otras fuerzas a la derecha, como Salvación Nacional, el sector más ideológico de este espectro político.

Sobre Álvaro Uribe Vélez, es innegable su liderazgo en este resultado, pero en mi opinión sí es una derrota individual que no logre volver al Senado. Es la primera quemada en su larga carrera política.

Las maquinarias y el centro

¿Cuál es el balance de las maquinarias ligadas a la política tradicional?

Aunque hay un debilitamiento de las maquinarias, estas siguen existiendo con márgenes de efectividad. Mientras tenemos el ejemplo del Partido Liberal, posicionado como tercera fuerza política en el Senado, también se puede contrastar el retroceso de Cambio Radical, que iba en coalición y que pierde seis senadores, o el caso del Partido de la U, que en 2010 alcanzó a tener 28 curules, pero hoy tan solo tiene nueve senadores.

Otro ejemplo de maquinaria es el MIRA, partido muy disciplinado, que logra una buena votación y obtiene para su lista cinco curules, arrastrando a Dignidad & Compromiso y al Nuevo Liberalismo, que logra por carambola tan solo un escaño.

Por el lado de la Alianza Verde, ¿cuál es el balance?

Hay un claro estancamiento. Hace ocho años el Verde era la fuerza política nacional con mayor proyección de crecimiento. Hoy pierden dos curules. Eso significa que, ante el crecimiento de la izquierda y la politización del país, ese proyecto de centro se ha venido desdibujando.

La victoria regional

¿Ganaron las listas cerradas?

Las listas cerradas inciden mucho en el voto por un tema de facilidad. También, si estamos concluyendo que el comportamiento electoral fue más ideológico, este tipo de listas son claves porque responden a la propuesta política de los partidos.

Por su parte, las listas abiertas han sido históricamente favorables al voto de maquinaria. En la medida en que se fomenta la competencia individual, se supone que se pueden lograr más votos, pero en esta elección perdieron incidencia. En una eventual reforma política, las listas cerradas pueden terminar imponiéndose como la regla general en el sistema de partidos. Eso sería fantástico.

En el resultado electoral del Pacto Histórico, ¿qué tanto influyeron las primarias de octubre del año pasado?

Fue fundamental el ejercicio de democracia interna. Consolidó la unidad, le dio legitimidad a la lista cerrada y demostró madurez política. Además, contrario a lo que se piensa, a la gente le gusta sentirse convocada y participar en estos escenarios democráticos.

Si bien falta el escrutinio, el preconteo en Cámara de Representantes dice que hay un alto crecimiento de curules para el Pacto Histórico

Lo dije inicialmente, el Pacto Histórico ha modificado el mapa del poder regional. Eso se podría explicar no solo por la acción del Gobierno nacional en las regiones, sino también por la activación de las estructuras locales y la disputa del voto de opinión en las principales ciudades del país.

En 2022 el Pacto Histórico logró 26 curules. Hoy el preconteo nos dice que serían 40 escaños. Y en el escrutinio es seguro que se disputarán otras curules. Pero con el resultado preliminar, que no es el oficial, ya estamos hablando de que casi el 25 % de la corporación es del Pacto. Es un gran resultado y vale la pena analizarlo región por región.

La representante Mafe Carrascal y la senadora electa Carolina Corcho celebran la victoria del Pacto Histórico. Foto Mafe Carrascal

La izquierda

¿Cómo interpretar este crecimiento exponencial de la izquierda en los últimos ocho años?

En primer lugar, esta coyuntura favorable se abre con el Acuerdo de Paz de 2016. Lo que este proceso significó en términos históricos, específicamente para el régimen político, fue una enorme apertura para la democracia. La terminación del conflicto con las FARC por la vía del diálogo permitió que se pusieran sobre la mesa los verdaderos problemas de nuestra sociedad, como la desigualdad y la pobreza. Eso fortaleció y creó un nuevo escenario para la izquierda y los movimientos sociales, que siempre habían estado resistiendo.

Por otro lado, existió una deslegitimación de las formas tradicionales de hacer política, al tiempo que se manifestó una ruptura en el bloque dominante, entre un sector modernizante y otro atrincherado en la guerra.

Finalmente está el resurgir de las luchas sociales entre 2011 y 2016. Movilizaciones con nuevos repertorios y actores claves como los campesinos, estudiantes e indígenas. Una bomba social que se agudizó con la pandemia y que dejó en evidencia, tanto las contradicciones como las debilidades de nuestro sistema de bienestar social.

Todas esas exclusiones se manifestaron en los llamados estallidos de 2019 y 2021, con la juventud popular como protagonista. Una base social fundamental para el crecimiento de la izquierda y el triunfo del Pacto Histórico en 2022.

Aterrizados en 2026, ¿qué tanto influyó la gestión del Gobierno nacional y el liderazgo del presidente Gustavo Petro en los resultados del Pacto Histórico?

Sin duda, el hecho de ser Gobierno y la figura indiscutible de Petro son determinantes, y va más allá del salario mínimo o el pago del bono solidario al adulto mayor. La capacidad política del presidente de llegar a amplios sectores de la población y el hecho de que la gente se sienta identificada con sus banderas políticas han permitido un claro crecimiento de la base social favorable al proyecto que representa al Pacto.

Hay otro análisis un poco más fino: el cambio y la transformación del liderazgo de Petro. Al principio del Gobierno, el presidente y el Pacto tenían como bandera el gran acuerdo nacional, pero en la medida en que este se hizo imposible y que las fuerzas de derecha fueron reticentes, empezó un proceso de radicalización que permitió posicionar la agenda política de transformación que traían las reformas sociales.

Ese cambio cualitativo también vino acompañado de movilización social, donde el pueblo colombiano exigió las reformas. Ha sido un proceso interesante de radicalización que hoy posiciona al Pacto como la principal fuerza política del país, con una candidatura de Iván Cepeda claramente fortalecida.

Las consultas

Hablemos de las consultas. ¿Cómo queda la derecha con los resultados del 8 de marzo?

A la consulta de la derecha le fue bien. Sin embargo, es equivocado comparar estos resultados con la consulta del Pacto en octubre del año pasado. En este ejercicio había nueve candidaturas, que representan distintas fuerzas políticas, y se hizo en una fecha electoral caliente. Mientras que la primaria del Pacto era de un solo partido político, en fecha fría y con mucho sabotaje detrás.

Es verdad que la consulta unifica a esos sectores políticos de derecha en torno a Paloma, pero existe la alerta de división que representa la aspiración presidencial de Abelardo de la Espriella. Seguramente no llegarán a un acuerdo y tendremos en primera vuelta a estas dos candidaturas disputándose a un mismo electorado.

En la orilla de la consulta del Frente por la Vida, ¿cómo interpreta los resultados?

En ese espacio también hay una disyuntiva importante. El panorama para Roy Barreras no es favorable porque él aspiraba a disputar la candidatura que representara a la izquierda. Pero los 250 mil votos, de tres millones proyectados, no le alcanzan. Ahora, el juego de alianzas queda abierto para la izquierda porque hay aliados en varias bancadas. Eso sí, con sinceridad no veo la posibilidad que Iván Cepeda pueda ganar en primera vuelta, aunque todo puede cambiar hasta el 31 de mayo.

¿Y la consulta del centro?

El centro se va a tener que acomodar donde lo dejen. Lo de Claudia es un descalabro doble porque hay que agregar la quemada de Angélica Lozano, que no alcanzó los 40 mil votos. Los resultados la dejan muy mal parada y con un Juan Daniel Oviedo que le terminó disputando votos de su nicho. Obligatoriamente tiene que ir a la primera, pero definitivamente el centro se devaluó en estas elecciones.

Aída Quilcué

Iván Cepeda ha anunciado que su fórmula vicepresidencial será la senadora y lideresa indígena Aída Quilcué. ¿Qué opinión le produce esa elección?

Es una decisión arriesgada, pero audaz. Sin duda, fortalece el enfoque social de la candidatura. Yo creo que es falso que Aída no aporta votos. Más bien, tiene el objetivo de promover la votación en las comunidades indígenas y sectores históricamente excluidos, además de un potente componente simbólico que fortalece la perspectiva de izquierda en una campaña que está politizada. En resumen, radicaliza la propuesta del Pacto Histórico en una disputa presidencial que sin duda será altamente ideologizada.
Con información del Semanario Voz

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