Una multitud se congregó en la Plaza Alfonso López Pumarejo en Valledupar para escuchar a Iván Cepeda Castro. Foto cortesía

Iván Cepeda Castro no hace campaña en estudios de televisión, sino en las plazas públicas. Ya lleva 106 manifestaciones en diferentes rincones del país, con una importante respuesta positiva

Redacción Política

A menos de tres semanas de la primera vuelta, la campaña presidencial de Iván Cepeda Castro y Aida Quilcué ha entrado en su fase más intensa. Mientras sus contendientes insisten en la estrategia agresiva, injuriosa y estéril para cambiar la intención de voto mayoritaria por el cambio, el candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida ha desplegado una correría nacional que ya suma más de 106 actos públicos en plazas, calles y territorios.

“Mi interlocutor es el pueblo”, ha repetido en cada intervención. Y los hechos le dan la razón: decenas de miles de personas han salido a escucharlo, desde Cúcuta hasta Valledupar, desde Santa Marta hasta Magangué, pasando por el corazón del Catatumbo y las riberas del Magdalena.

Progreso económico para Norte de Santander

El 7 de mayo, en una multitudinaria concentración en la Plaza de Banderas de Cúcuta, Cepeda lanzó su propuesta para la frontera. La convocatoria superó todas las expectativas. Comerciantes, transportadores, campesinos y víctimas del conflicto se dieron cita para escuchar al candidato que promete poner fin al abandono histórico en la región.

Allí, Cepeda se comprometió a impulsar la reactivación económica de Norte de Santander y el desarrollo del Catatumbo, una de las zonas más golpeadas por el conflicto armado, los cultivos de uso ilícito y la ausencia estatal.

“No se trata de maquillar cifras con programas asistencialistas”, dijo el candidato. La propuesta es transformar las estructuras que han mantenido a esa región en la pobreza mientras el negocio de la guerra florecía. Cepeda anunció un plan especial de inversión para la frontera que incluye mejoramiento vial, acceso a tierras para campesinos y una política de estabilización para quienes se han visto obligados a depender de economías ilegales. También propuso la creación de una zona franca binacional que dinamice el comercio con Venezuela.

El Caribe con Cepeda

El 8 de mayo, Cepeda llegó a Santa Marta. No era una visita más. En la capital del Magdalena, el candidato presentó su política integral de oportunidades para la juventud colombiana, uno de los sectores más golpeados por la precarización laboral, la falta de acceso a educación superior y la desesperanza. Ante una multitud de jóvenes que coreaban su nombre, Cepeda fue contundente: “Nuestro deber histórico es construir un país que los salve, los abrace, que los reconozca y que les entregue razones para vivir, crear y transformar”.

Cepeda también anunció la creación de un programa nacional de empleo juvenil, con incentivos fiscales para las empresas que contraten jóvenes en condiciones dignas y la puesta en marcha de escuelas de formación en oficios verdes y digitales, en alianza con el SENA y las universidades públicas.

Intervención del candidato en la mítica tarima Francisco El Hombre en Valledupar. Foto cortesía

La correría de Cepeda llegó a Valledupar el 10 de mayo. La convocatoria fue histórica. La Plaza Alfonso López Pumarejo, uno de los escenarios políticos más emblemáticos de la región, se llenó por completo. Allí, según la leyenda popular, todo candidato que logra llenar la plaza y sobrepasar el lugar donde está el emblemático árbol conocido como “Palo e’ Mango” triunfa en las elecciones.

En su discurso, el candidato anunció que la región y el departamento del Cesar serán prioridad en el segundo gobierno progresista. “El Caribe no puede seguir siendo la despensa de Colombia mientras sus hijos e hijas no tienen trabajo, ni educación, ni oportunidades”, afirmó.

También prometió trabajar por la protección de la Ciénaga Grande de Santa Marta y el río Cesar, dos ecosistemas estratégicos que han sido devastados por la contaminación y el despojo.

El 11 de mayo, Cepeda llegó a Magangué, Bolívar. Allí se reunió con el campesinado de la región y se comprometió a avanzar en la revolución agraria, la protección de los recursos hídricos y la solución al problema de las tarifas de energía, uno de los dolores de cabeza más recurrentes para las familias del Caribe.

En su intervención, el candidato reivindicó sus raíces caribeñas: “Mi madre nació en la Costa y siempre me he sentido orgulloso de ese aspecto de mi identidad e historia”, señaló.

Y lanzo propuestas concretas en Magangué: acelerar la entrega de tierras a campesinos sin tierra, fortalecer la producción campesina con créditos blandos y asistencia técnica, y proteger el río Magdalena y sus afluentes de la minería ilegal y la contaminación industrial. En materia energética, Cepeda propuso la creación de una comisión especial para revisar el esquema de tarifas y poner fin al abuso de las empresas comercializadoras.

El método es escuchar

Lo que diferencia la campaña de Iván Cepeda Castro de sus contendientes no son solo las propuestas, sino el método. Mientras algunos candidatos concentran su tiempo en los estudios de televisión y generación de contenido por inteligencia artificial, Cepeda ha optado por el contacto directo con la gente.

En cada plaza escucha antes de hablar. En cada territorio ajusta su discurso a las necesidades reales de la población. Ese estilo, que algunos llaman “pausado” o “metódico”, es en realidad una forma de entender la política como construcción colectiva, no como imposición desde arriba.

Cepeda ha priorizado los territorios históricamente excluidos: el Catatumbo, el sur de Bolívar, la Guajira, el Cesar, el Magdalena. En cada uno de ellos ha escuchado a víctimas del conflicto, campesinos despojados, comunidades afro e indígenas, mujeres cabeza de hogar, jóvenes sin oportunidades. Su propuesta de diálogo nacional no es un eslogan, sino una metodología de gobierno: sentarse a la mesa con todos los sectores para construir acuerdos que blinden las reformas sociales.

Correría de Aída Quilcué por La Guajira. Foto cortesía

El abrazo wayuu

Por otra parte, el 10 de mayo, Riohacha fue testigo de una jornada histórica. La candidata vicepresidencial del Pacto Histórico, Aída Quilcué, recorrió La Guajira y recibió el respaldo masivo de las comunidades wayuu, que durante décadas han sido abandonadas por los gobiernos de turno.

“Tierra Guajira, llevo en el corazón cada abrazo, cada palabra y cada expresión de cariño recibida. Asumimos, con humildad y firmeza, el compromiso de gobernar junto al pueblo”, escribió la candidata.

En cada conversación, Quilcué puso sobre la mesa las urgencias del territorio: la crisis del agua, la seguridad alimentaria y los derechos de los pueblos indígenas. “Somos la semilla del cambio, y este 31 de mayo floreceremos juntos en primera vuelta”, sentenció.
Con información del Semanario Voz

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