La extracción de carbón a cielo abierto ha sido una de las actividades más contaminantes. Foto archivo
El exministro de Minas y Energía del Gobierno de Gustavo Petro habló sobre lo que deja la actual administración del país en materia energética, las medidas que se deben tomar para enfrentar el Fenómeno del Niño y advirtió sobre los efectos negativos de regresar a la dependencia de los combustibles fósiles, como lo anuncia el presidente electo
Por: Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino
Ante la amenaza de un fuerte Fenómeno del Niño vuelve el debate y la preocupación sobre los recursos energéticos del país y su manejo para suplir las demandas de la población. Además, de la necesidad de acelerar el proceso que lleve a un mayor uso de energías limpias.
Para conocer los avances en estos y otros aspectos en el Gobierno nacional, VOZ habló con su exministro de Minas y Energías, Andrés Camacho.
¿Qué balance hace del Gobierno de Gustavo Petro en materia de política energética?
Hay que señalar que en temas energéticos, de transición energética -que fue uno de los principales temas del programa de gobierno de Gustavo Petro, en términos de las metas del Plan de Desarrollo- se ha cumplido.
Una de las grandes tareas era pasar a una matriz que tuviera al menos dos gigavatios de energía limpia y entregamos cuatro. Es decir, se duplicó la meta.
Además de eso, se creció del 2 al 17% en energía solar en el sistema. Por primera vez, nuestro sistema de generación de energía eléctrica tiene más energía por sol que por carbón y se ha venido dando una transformación de la matriz, que ha sido una de las grandes apuestas de este Gobierno.
También se crearon unos instrumentos relacionados con nuestra concepción de lo que es una transición energética justa, que fue el indicador de pobreza energética multidimensional y todo lo que fue la política pública para la democratización de la energía y la superación de la pobreza energética.
Reducción de pobreza energética
¿A qué se refiere cuando habla de pobreza energética, qué determina eso?
El indicador del índice de pobreza energética que creamos no solo mide energía eléctrica, mide el acceso de un hogar a varios tipos de energía, por ejemplo, energía para la cocción, energía eléctrica, energía que utiliza para su transporte, incluso, el acceso a internet y la energía necesaria para que acceda a ese tipo de servicios y bienes.
Se puede tener acceso, pero no tiene posibilidades de pagar; lo económico y la calidad también pueden ser barreras. Pueden existir territorios que tienen acceso, pero no todo el día o no todas las 24 horas.
Entonces, esos indicadores son cerca de 10 ítems, por eso es multidimensional, son varias dimensiones las que se analizan y así se evalúa la pobreza energética.
Y en ese sentido, se ha logrado el balance de estos cuatro años y, desde la creación de ese indicador, han salido de la pobreza energética 1.5 millones de personas. Así que ahí hay más avances en materia de energía.
¿Qué se hizo para reducir esa pobreza?
Somos el único país de Latinoamérica que tiene una política de comunidades energéticas, desarrollando una estrategia de democratización de la energía y así logramos que muchos de los territorios que no tenían acceso a la energía fueran mejorando el acceso, a través de pequeñas granjas solares, a través de un programa que se llama Colombia solar y a través de otra estrategia que se llama Territorios energéticos.
Solo en el Caribe se construyeron 15 granjas de energía solar para municipios y fueron cientos de proyectos de comunidades energéticas, que contribuyeron a esa superación de la pobreza energética. Además de eso, toda la estrategia para reducir las tarifas de energía. Cuando nosotros recibimos el gobierno, las tarifas de energía iban en crecimiento y tuvimos el gran reto de bajarlas, especialmente en el Caribe. Solo en esos departamentos logramos una reducción del 28% y a nivel nacional del 16%.
Otros avances
¿Qué fue lo que se hizo para lograr las metas del Plan Nacional de Desarrollo?
Varias cosas se hicieron. Primero, acelerar los proyectos de generación de energía eléctrica limpia, a través de un proceso de acompañamiento. Se creó una estrategia llamada 6G, en la que nuestra intención era llegar a los 6 gigavatios, entregamos cuatro, pero ya hemos construido ese plan encabezado por el Ministerio de Minas y la Unidad de Planeación Mineronergética, para sacar adelante todos los proyectos que estaban atrasados, ya sea por falta de acompañamiento social, consultas previas o licencias ambientales. Así logramos, en solo 2024, que entraran en operación más de 125 parques solares en Colombia.
Muchos de ellos ya venían desarrollándose, pero no habían podido salir adelante porque tenían dificultades de algún tipo. Entonces, esas medidas nos permitieron acelerar el proceso de entrada de energía limpia al país, flexibilizando algunas condiciones, organizando el marco regulatorio para que pudieran rápidamente ingresar. Eso en cuanto a los grandes, las grandes cifras de transformación de la matriz.
El mega-Niño

Inauguración de granja solar en Repelón, Atlántico, que abastece energía a 500 familias. Foto Ministerio de Minas y Energía
¿Qué piensa de las medidas que toma Gustavo Petro para enfrentar lo que identifica como el mega-Niño?
Yo presenté unas propuestas, hay una variedad de temas, no hay una sola medida que pueda servir para enfrentar el Fenómeno del Niño. Estuve a cargo de enfrentar el último Fenómeno del Niño que era el mega-Niño, en el 2024, donde tuvimos también una amenaza, incluso, sectores políticos señalaron que iba a haber un apagón e hicieron todo lo posible para que ocurriera.
Pero nosotros logramos salir adelante con un panorama integral de medidas, que van desde tener más energía, por ejemplo, lo que logramos en 2024 con la entrada en operación de más de 125 granjas solares, el abastecimiento de otros recursos energéticos como el gas, el carbón y otros insumos necesarios para respaldar y garantizar al sistema energético cuando hay sequías. Además de eso, garantizar los mantenimientos de toda la parte de generación en el país.
Y unas medidas regulatorias para garantizar que todo el que tenga energía disponible pueda venderla al sistema.
¿Pero también medidas que buscan el ahorro de energía?
Hay unas medidas como cobrar alguna penalización para aquellos que excedan su consumo, garantizar que las personas que puedan ahorrar tengan un incentivo y otras medidas que se tomaron en 2024, que ahora también están sobre la mesa.
También está la autogeneración, que tiene que ver con que cualquier persona pudiera generar su propia energía, hace parte de los instrumentos, los medidas que deben ser consideradas y que el presidente también ha señalado como alternativa para enfrentar el Fenómeno del Niño.

Expertos han anunciado severas sequías por el Fenómeno del Niño en 2026. Foto archivo
Dependencia económica
Cambiando de tema, ¿en Colombia cuáles son los principales obstáculos que no permiten avanzar más rápidamente en una transición energética?
Eso ya tiene que ver con otro asunto y es que el objetivo fundamental de la transición energética es superar los combustibles fósiles. Y el mayor obstáculo que tiene Colombia es que depende económicamente de estos. Los últimos 20 o 30 años el país ha vivido de la exportación de hidrocarburos.
Entonces, hacer una transición en un país como Colombia implica una transición económica, dejar de depender económicamente de los combustibles fósiles. Ese es el principal obstáculo porque no es una tarea sencilla.
El país tiene que desarrollar otras formas de productividad y es parte de lo que también se hizo en este gobierno, en el que creció la exportación de alimentos gracias a la reforma agraria, creció el turismo, creció la exportación de otros bienes manufacturados y se si se diversifica la canasta exportadora, pues eso tiene un impacto directo sobre la transición energética. Pero el tema económico y fiscal es el mayor obstáculo para la energía en un país como Colombia.
Intereses en contra
En ese contexto, ¿aparecen grupos o poderes económicos que se oponen y atraviesan para que el proceso sea más lento?
Sí, por supuesto, aquí hay intereses económicos que también se traducen luego en lo político. Esto ocurre a nivel mundial, porque la economía del mundo depende de los combustibles fósiles y hay grandes poderes económicos que se resisten a que se le dé paso a las energías limpias y a otro tipo de economía más productiva.
En el caso de nuestro país, hemos vivido un intenso debate alrededor de los hidrocarburos, alrededor del manejo de Ecopetrol y ahí hay unos intereses de grupos económicos que quieren, si no evitarlo, sí retrasar el proceso de transición energética.
Eso se evidencia también en el Congreso donde hay congresistas financiados por estos grupos económicos, por las mineras, por las petroleras, y hay enormes intereses que no son en Colombia, sino en el mundo, para retrasar el proceso de transición energética, porque ha sido la economía fósil la que ha sostenido el capitalismo y el desarrollo económico del mundo hasta el momento.
De vuelta al pasado
¿Cómo ve el panorama del próximo gobierno en materia de política energética?
En la campaña se evidenció -fue uno de los grandes temas donde hay una diferencia enorme-, que mientras el gobierno entrante defiende mantener al país dependiendo de los fósiles, incluso, fracking a lo que dé; nosotros hemos defendido la postura de que Colombia no necesita desarrollar eso porque avanzar en esa dirección tiene riesgos económicos, técnicos, ambientales y sociales.
El país tiene gas que ha encontrado en el Caribe colombiano, pero la posición del nuevo gobierno es devolver al país a una concepción económica extractivista y ahí pues el panorama que se avecina es posiblemente frenar programas como el de la democratización de la energía para que se desarrolle la autogeneración y hacer más énfasis en mantener, sostener, invertir en los combustibles fósiles. Eso ata al país al modelo económico del pasado, al modelo económico que estamos intentando superar.
Eso va a provocar resistencias en los sectores sociales, no solo ambientales.
En ese sentido habrá una gran disputa. Intentarán desarrollar al máximo todas las inversiones sobre los hidrocarburos, pese a que económicamente eso va a ser complicado. El escenario no va a ser fácil para ellos porque el mundo está enfrentando unas vulnerabilidades.
Hemos tenido, casi durante todo el año, una confrontación de Estados Unidos e Israel contra Irán, que afecta la infraestructura petrolera más importante del mundo.
Así que los precios del petróleo, el mercado internacional de los combustibles fósiles está en alto riesgo, hay unas altas vulnerabilidades y eso hace que, si sigue dependiendo de esos combustibles, sea vulnerable. Yo creo que, si el siguiente gobierno sigue insistiendo en eso, va a enfrentar estos enormes riesgos y pueden meter al país en una situación compleja. Más si no seguimos avanzando en la transformación económica del país y en la transición energética.
30 de julio de 2026
Con información del Semanario Voz