Desde la oficina oval de la Casa Blanca, Donald Trump hace anuncios sobre la guerra en Asia Occidental. Foto WH

El presidente Donald Trump, que prometió acabar con las guerras en tres días, terminó siendo el fautor de varios conflictos bélicos

Por José Ramón Llanos H.

Una de las cuestiones que complica a Donald Trump en relación con la guerra desatada contra Irán es que el Congreso de los Estados Unidos no ha dado un respaldo claro al presidente para estas acciones. Esta institución, como cuestión insólita, ha exigido el cese de actividades, pero no ha podido frenar las acciones bélicas.

La Cámara de Representantes, por segunda vez, exigió a Trump finalizar la guerra en Irán por no tener autorización legislativa para utilizar las tropas estadounidenses en esa conflagración. Un grupo de senadores ha frenado dar los poderes a Trump para continuar esta guerra.

Según The New York Times del 24 de julio, las hostilidades con Irán, “dispara los precios del petróleo y el gas, y además el presidente Donald Trump ha impuesto nuevos aranceles globales que podrían elevar aún más los precios”. Otra vez, el 24 de julio se elevaron los costos del petróleo Brent a 100,31 dólares el barril.

La afectación de los consumidores

Una cuestión que preocupa a los economistas es la continuidad de la guerra. El analista económico Olu Sonola ha llamado la atención sobre como impacta a la persona común. Expresó: “Cuanto más se prolongue la guerra con su actual nivel de intensidad será peor para los consumidores”.

Goldman Sachs vaticinó que una intensificación del conflicto elevará el precio del petróleo a 100 dólares por barril y podría agravar la inflación en los próximos meses, afectando incluso a sectores más allá de los productos volátiles como los alimentos y la energía.

La directora de crédito de Moody’s Ratings afirmó: “La volatilidad y la imprevisibilidad son la nueva normalidad”. Añadió que los precios del petróleo se mantendrían elevados durante todo el año.

En un país donde la calefacción es fundamental en época de invierno preocupa que los precios de la energía se mantengan elevados durante mucho tiempo. Por esa razón, la Asociación Nacional de Directores de Asistencia Energética consideró que el hogar promedio que utiliza calefacción por gasóleo vería la elevación de sus costos hasta en 1.700 dólares en el invierno, cuando el precio del crudo se mantuviera en 100 dólares por barril. Téngase en cuenta que estos precios fueron aproximadamente 1.100 dólares el año pasado.

Los ejecutivos del Banco Central están altamente preocupados porque la guerra iniciada por Trump podría afectar toda la economía estadounidense.

La guerra arancelaria

El Sistema de la Reserva Federal (equivalente al Banco de la República) está altamente preocupado por esta especie de guerra comercial global en la que está empeñado el presidente Donald Trump; solo él no se ha dado cuenta de que ese constante cambio en su lista de aranceles afecta toda la economía.

Otra de las medidas que afectan la economía mundial es la imposición de los impuestos entre el 10 y 12.5% a las mercancías de más de 80 países, incluidos Canadá, México y la Unión Europea. Apelando a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, afecta a los países que no hayan tomado medidas contundentes contra el “trabajo forzoso”.

El insólito impuesto del 50% sobre muchos productos procedentes de Canadá incluyó el vino, el papel y los palos de hockey, con el pretexto de que dicho país discriminaba a la industria de Estados Unidos. Por supuesto, los consumidores se verán afectados drásticamente.

No solo los economistas, sino el pueblo estadounidense está en contra de esta política arancelaria insólita e irracional. La prensa especializada de los Estados Unidos anota que estas medidas afectan de manera grave a los hogares, que se verían impactados en su economía doméstica. Se calcula que las familias tendrían unos costos anuales adicionales de un promedio de 1.100 dólares, frente a los 550 dólares con las normas actuales.

Los efectos sobre los precios

A manera de ejemplo, veamos cómo han sido afectados algunos productos. El galón de gasolina subió de 3 dólares a 4,55 dólares y por eso la inflación por el repunte energético pasó a 4,2 %, el nivel más alto en tres años.

Por todas esas políticas, la economía del país presenta una gran volatilidad energética y el mercado laboral afronta una gran incertidumbre. Además, el conflicto bélico en Asia Occidental y la imposición de aranceles comerciales crea una gran inestabilidad económica y social. Algunos analistas consideran, además, que afecta todo el ritmo del crecimiento interno del país.

Están tan vinculados los precios del combustible a la guerra que, tras la suspensión de los combates aéreos entre Estados Unidos e Irán por tres días consecutivos, los precios del Brent empezaron a descender: inicialmente pasaron a 90 dólares y cerraron a 85,87 dólares por barril, y el crudo de Estados Unidos cayó alrededor de un 7 % y llegó hasta 82,61 por barril el 27 de julio.

Trump dijo que “decidió detener los ataques el viernes, 24 de julio, porque los países que están mediando en el conflicto, al igual que otros países en la región, le pidieron que les diera otra oportunidad a las negociaciones con Irán”.

Sin embargo, Donald Trump también anunció, el 27 de julio, que reanudaría los ataques si no se alcanzaba un nuevo acuerdo de alto el fuego.

Por su parte el Ministerio de Exteriores iraní, dice que no busca retomar las conversaciones con Washington: “No permitiremos que Estados Unidos defina cuándo hay guerra o paz”.
3 de agosto de 2026
Con información del Semanario Voz

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