María Eugenia Londoño en reunión con la Gobernación de Risaralda y la URGD, el pasado 14 de agosto.

Por qué acelerar el regreso a clase sin antes un diagnostico real de cómo quedaron los Colegios y el riesgo de algún colapso

Por Simón Palacios

Mientras el gobierno nacional insiste en un retorno acelerado a las aulas tras la emergencia invernal, la senadora María Eugenia Londoño del Pacto Histórico, lanzó una advertencia: la vida y la integridad de las comunidades educativas deben estar por encima de cualquier apresuramiento administrativo.

La congresista hizo un llamado urgente, desde el Senado de la República la pasada semana al Ministerio de Educación Nacional para que ejerza liderazgo y provea garantías reales a estudiantes, docentes y padres de familia, antes de ordenar el regreso a clases presenciales en las zonas afectadas por la ola invernal.

La senadora fue enfática, este fin de semana visitando la zona de la calamidad en particular Pereira, al señalar que el país necesita que la cartera educativa actúe con responsabilidad y no con prisas. Solicitamos que en articulación con la UNGRD se realicen las evaluaciones técnicas necesarias llegando a todos los departamentos afectados y especialmente a las zonas apartadas, afirmó Londoño

La petición de la congresista pone el dedo en una llaga que las comunidades educativas han denunciado en repetidas ocasiones: el regreso a las aulas no puede ser un acto de fe, sino una decisión basada en diagnósticos técnicos que certifiquen que las condiciones de infraestructura, acceso y seguridad están plenamente garantizadas.

La congresista del Pacto recordó que el derecho a la educación no puede ser excusa para exponer a niños, niñas y adolescentes a riesgos evitables. Las condiciones de las vías, los puentes y las sedes educativas en muchas regiones del país son críticas, subrayó, Londoño insistió en que la prioridad debe ser garantizar el derecho a la educación en condiciones seguras y dignas, sin poner en riesgo la vida de los estudiantes.

El retorno a las clases presenciales debe ser un proceso planificado, con garantías reales, y no una carrera contra el reloj impulsada por presiones políticas. “La vida primero, la integridad primero, la dignidad de las comunidades educativas primero”, concluyo María Eugenia Londoño.
14 de agosto de 2026

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