I Colóquio Internacional ‘Fidel: legado y futuro’, un espacio convocado por el Centro Fidel Castro Ruz. Foto Granma

Se desarrolló en La Habana el XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, así como el coloquio internacional en homenaje al centenario del Comandante en Jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro

Por: Pietro Lora Alarcón
@plalarcon

Al llegar al Aeropuerto Internacional José Martí, el 7 de agosto, en pleno mediodía, al bochorno inevitable se le sumaba el bullicio de la cantidad de personas atravesando los controles migratorios, además de las decenas de cajas amontonadas en los rincones, procedentes del mundo entero, la mayor parte de ellas con productos médicos.

La solidaridad hace su parte, aliviando la dura realidad de la isla, reafirmando que los amigos pueden estar desperdigados, pero dispuestos al internacionalismo a favor de un pueblo al cual la primera potencia imperial del mundo cataloga vilmente como una amenaza geopolítica a su seguridad.

“No tenemos gasolina pa’ dar esa vuelta”

Una señora en la fila de la aduana, durante un breve e inoportuno apagón que amenazó paralizar las inspecciones, con inconfundible acento cubano, vociferaba que aún estaban dos barcos mexicanos, llenos de petróleo, anclados en Panamá, sin tener cómo salir, porque “los yankees los tienen para´os, no quieren que lleguen a La Habana”.

Afuera, a la sombra de un árbol, se levantaba una especie de campamento organizado por delegaciones de países diferentes, que aguardaban el transporte para la Universidad de la Habana, donde transcurría la IV Asamblea Continental del ALBA Movimientos.

Entre diferentes idiomas y acentos se escuchaban las maldiciones al calor sofocante de la una y media, los insultos a Trump y Marco Rubio, y las preguntas sobre a dónde iría cada persona.

Había entusiasmo. Además de la reunión del ALBA, se realizaría la Feria del Libro, aplazada desde febrero, y el Coloquio Internacional “Fidel, legado y futuro”, cuyas mesas de trabajo eran imperdibles. La ocasión era más que especial: los 100 años del Comandante. Y por Fidel, que enseñó que la dignidad ayuda tanto “que no hay mal que dure cien años, pero si hay cuerpos capaces de resistirlos”, esta breve estancia en La Habana significaba la esperanza movilizada. Al final, quien no espera vencer, ya está vencido.

Alguien recordó, con aire de profesor, que aquí se defiende la experiencia económica, cultural y social más humanista desarrollada desde la segunda mitad del siglo XX. No hubo más tiempo. Una voz de comando se escuchó: “Caballero, la gente tiene que ir hasta el transporte, no tenemos gasolina pa’ dar esa vuelta”. Todo el mundo entendió y cada uno agarró sus mochilas.

El EIPCO

Ese día comenzó también el XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, EIPCO. Así que dos horas después estábamos en el Centro de Convenciones, donde ante delegados de 48 partidos comunistas, Roberto Morales Ojeda, en nombre del PC cubano, iniciaba su discurso de apertura.

“Hoy nos damos cita, aquí, en una nación sometida al genocidio, que sufre los terribles rigores de un castigo colectivo, bloqueado hasta límites extremos para impedir la entrada de combustibles, medicinas, alimentos, piezas de repuesto, oportunidades de inversiones y comercio, créditos y cualquier recurso vital para las familias”.

Las delegaciones escucharon en silencio una intervención dolorosamente enérgica: “Las sanciones secundarias extraterritoriales retiran empresas, instituciones financieras, líneas aéreas y operadores del turismo (…) La falaz imputación contra Raúl Castro busca afectar el simbolismo que representa su nombre en la lucha antiimperialista. Nos acusan de ser una ‘superpotencia en espionaje’, de financiar movimientos de izquierda y de ser responsables de los reclamos sociales dentro de Estados Unidos, cuando son sus políticas racistas, desiguales e insostenibles las que generan insatisfacción en su propio pueblo”

Pero Cuba no permanece inerte. “No somos un Estado fallido, incapaz de reaccionar y salir adelante (…) Nos hemos propuesto emprender las transformaciones que exige el momento, bajo la conducción del Partido, de manera colegiada y democrática, en consulta con el pueblo, sin comprometer la independencia, la soberanía nacional, ni las conquistas sociales de la Revolución”.

Y amplió su intervención: “Son 176 transformaciones económicas y sociales (…) Lo que se está implementando nos permitirá diversificar la economía, contrarrestar la inflación, abrir nuevas fuentes de empleo, fortalecer los salarios, incrementar las exportaciones y reducir la dependencia económica del país”.

Fidel y la lucha política y social

El último EIPCO había sido en Turquía, en 2023. En la cuenta, para varias delegaciones, tres años en que las agresiones del imperialismo permanecieron abiertas y evidentes en Gaza, el imperio secuestró presidentes y fraudó elecciones. El capitalismo está en crisis, se afirma, pero se alimenta de la violencia y de la deshumanización.

Intentar caracterizar el fascismo actual trajo las Reflexiones de Fidel: “Pienso que una nueva y repugnante forma de fascismo está surgiendo con notable fuerza en este momento de la historia humana”.

La declaración final recoge, con justicia, que “sus ideas, profundamente antiimperialistas, humanistas, internacionalistas y solidarias, son imprescindibles para enfrentar los colosales desafíos del actual escenario internacional, detener el resurgimiento del fascismo y proteger a las futuras generaciones del flagelo de la guerra”.

Los comentarios se cruzaban: “Pero también son tres años de intensa acción popular, incluso en los Estados Unidos”, advertía un camarada. “Hay que entender el funcionamiento perverso del sistema”, decía otro, “pero argumentar, explicar bien el sentido de la lucha antiimperialista y anticapitalista”. “El tema de las redes sociales y al IA es crucial”, expresaba un tercero.

Emancipación de los pueblos

En el discurso de clausura el presidente Díaz-Canel fue preciso al afirmar que no basta con condenar al imperio, sino que hay que crear poder popular, ganando las calles.

La declaración sustenta que la unidad, la solidaridad y la cooperación entre los partidos comunistas y obreros es la “única vía para dar una respuesta contundente al incremento de las desigualdades y la explotación en los países capitalistas, insistiendo en la pertinencia de potenciar los debates y las deliberaciones de las temáticas que coadyuven a la articulación y a la sinergia entre todos”.

Antes del cierre llegaron las conclusiones del encuentro del ALBA con un llamado concreto: “Desde las diferentes articulaciones sociales, sindicales y populares convocamos a los diversos sectores, movimientos, partidos políticos y fuerzas democráticas a construir (…) una agenda amplia y unitaria (…) una misma estrategia para la emancipación de nuestros pueblos”.

Habrá CELAC Social en Montevideo, el 3 y 4 de diciembre, nos dice un camarada uruguayo. EIPCO en 2028.

Y así, el torbellino de gente anunciaba que Cuba vencerá.
21 de agosto de 2026
Con información del Semanario Voz

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