Clara Lucía Sandoval llega por designación presidencial para coordinar los proyectos de la capital, en medio de cuestionamientos por la autonomía distrital y su agenda política y religiosa
Con cara de pocos amigos, los Fernando Galán, escuchaba atentamente a Abelardo de la Espriella mientras presentaba a la exconcejala “liberal” Clara Lucía Sandoval como gerente para la capital.
La figura, creada por el propio presidente, tendrá como objetivo coordinar los proyectos de Bogotá con el Gobierno nacional, destrabar procesos y acelerar inversiones consideradas prioritarias. Según De la Espriella, entre las principales apuestas estarán los proyectos de infraestructura, como el Metro de Bogotá, cuya financiación, aseguró, quedará garantizada hasta la cuarta línea, además del fortalecimiento de la seguridad mediante un aumento del pie de fuerza de la Policía.
Viejo y oscuro sistema “Esta gerencia no llega a competir con la Alcaldía ni a crear más burocracia”, señaló De la Espriella. Sin embargo, la decisión desconoce el voto popular que llevó a Galán a la Alcaldía y que le otorgó competencias propias para definir y ejecutar las prioridades de la ciudad.
Este desconocimiento de su cargo es una estrategia para ganar control político sobre la capital del país. “La elección popular de alcaldes fue una conquista contra el centralismo. Desde 1988 Bogotá dejó atrás la designación presidencial”, dijo desde sus redes sociales la exsenadora y dirigente del Pacto, María José Pizarro.
La medida recuerda el modelo utilizado antes de 1988, cuando el presidente de turno designaba directamente al alcalde de Bogotá y tenía una influencia mucho más directa sobre las decisiones y las obras estratégicas de la ciudad. Ese año, la capital comenzó una nueva etapa con la elección popular de su administración distrital.
“Es volver a ese viejo y oscuro sistema en el que el presidente de turno elegía al alcalde de la ciudad y definía las obras estratégicas. Con un presidente que, además, ha demostrado un desprecio absoluto por nuestra ciudad y por sus habitantes. Un presidente que no conoce las complejidades de nuestra ciudad y que, además, no tiene la más mínima idea de cómo solucionarlas”, explicó Pizarro.
La autonomía territorial
La autonomía distrital garantiza que Bogotá, como entidad territorial, pueda ser administrada por las autoridades que eligieron sus habitantes y ejerzan competencias propias para definir las prioridades de la ciudad
Por eso, la creación de esta gerencia pone nuevamente en discusión esa autonomía. Que una funcionaria designada directamente por el presidente tenga a su cargo la coordinación de proyectos estratégicos abre el riesgo de crear una estructura paralela de poder frente a la Alcaldía.
“Si esta figura articula recursos y proyectos, debe hacerlo sin sustituir la autonomía distrital. De lo contrario, vamos a estar al frente de una estructura paralela donde las grandes decisiones dependen más de una funcionaria designada por el presidente que del alcalde elegido por millones de bogotanos”, continuó explicando Pizarro.
La sumisión de Galán
Resulta llamativa la actitud de Galán frente a la decisión, aunque su expresión durante la rueda de prensa parecía mostrar algo distinto. La reunión con el presidente que, según el alcalde, fue “muy productiva”– ya contó con la presencia de la nueva gerente, y la respuesta pública de Galán se limitó a señalar:
“Será una gran aliada para Bogotá por su conocimiento y trabajo de años por la ciudad”.
Más allá de su posición frente al nuevo Gobierno, esta respuesta también ha sido interpretada como un contraste con la defensa que Galán había hecho anteriormente de la autonomía territorial frente al Gobierno del expresidente Petro. Para sus críticos, lo que queda expuesto ahora es el carácter político y sectario de esa postura.
“Galán ha sido congresista, concejal y ha ocupado otros cargos políticos, por lo que conoce de sobra cómo funciona la relación entre un ente territorial y el Gobierno nacional, para que salga ahora con semejante desinflada”, comentó la concejala Heidy Sánchez a través de X.
Una pastora frente a Bogotá
Sandoval es pastora de la Misión Carismática Internacional, una iglesia cristiana que tiene una poderosa influencia política y electoral en el país. Este vínculo con la iglesia ha sido lo que le ha dado la fuerza política para estar en puestos de elección popular.
Comenzó su vida política en el Partido Nacional Cristiano, pero después se desempeñó, hasta la fecha de su designación como gerente de Bogotá, como concejala de la ciudad por el Partido Liberal.
No es fortuito que una religiosa llegue a estar al “frente” de la capital, pues ha mantenido posturas contrarias a derechos de las mujeres y de las personas LGBTIQ+.
En 2022 lideró el Referendo por la Vida, donde intentaba revertir el derecho de las personas gestantes a interrumpir voluntariamente su embarazo. En 2026, también presentó la llamada “Ruta por la Vida”, que buscaba imponer una mirada moralizante sobre el aborto, limitaba los derechos ya reconocidos por la Corte Constitucional y profundizaba la estigmatización hacia las personas gestantes que deciden interrumpir una gestación.
En 2015 hizo parte del comité promotor del referendo que buscaba establecer que la adopción solo podía hacerse entre parejas conformadas por hombre y mujer. Y por supuesto, está completamente en desacuerdo con el matrimonio entre parejas del mismo sexo.
Se ha presentado como una defensora de la “familia, las mujeres y los niños”, pues, según ella, solo hay una concepción tradicional de la familia.
Delimitar los derechos de las mujeres
Por eso, no es casual que haya sido designada como gerente de Bogotá: su llegada representa la continuidad de una agenda política que ha buscado delimitar los derechos de las mujeres.
Tal como se observa que está ocurriendo con el Ministerio de Educación, al frente de Vivianne Morales, o con la directora del ICBF, María Carolina Restrepo Cañavera, quien decidió borrar a las niñas de todos los comunicados de la entidad.
Bogotá es escenario de una amplia diversidad social. Por eso, la designación de Sandoval no es un hecho aislado: detrás de una gerencia creada para coordinar proyectos estratégicos también llega una visión política profundamente atravesada por la religión.
4 de septiembre de 2026
Con información del Semanario Voz