Declaramos la oposición al gobierno de Abelardo de la Espriella en defensa de la soberanía nacional y popular, la democracia, la paz y las reformas sociales

Introducción

Con la presencia de más de 1.500 delegados y delegadas de organizaciones sindicales sociales, populares, campesinas, étnicas y políticas provenientes de todas las regiones del país sesionó en
Bogotá, el 11 y 12 de septiembre, en un ambiente de unidad y de combate, el Encuentro Nacional por la Defensa de la Vida, la Dignidad, la Democracia, la Paz, la Soberanía y las Reformas Sociales.

La primera y fundamental decisión del Encuentro consiste en declarar la más radical oposición al gobierno ilegítimo de Abelardo de la Espriella por el rumbo que le ha impuesto al país de subordinación a los intereses del imperialismo norteamericano y de alineación con los proyectos de la extrema derecha internacional, lo cual se constituye en una amenaza directa a la soberanía nacional, la democracia, los derechos conquistados por el pueblo colombiano, y en un innegable viraje hacia el fascismo. Mismo libreto de vasallaje que, por medio de la fuerza o el envilecimiento, Estados Unidos les está imponiendo a países independientes y autónomos con el propósito de que le enajenen sus riquezas naturales, la laboriosidad de sus habitantes, su integridad, seguridad y defensa.

Toda pretensión de dominio extranjero significa usurpar y violar el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos.

Contexto internacional y nacional

El avance del imperialismo estadounidense y sus políticas de intervención militar, económica y cultural en América Latina, plasmado en su Estrategia de Seguridad Nacional y en la llamada “Iniciativa Escudo de las Américas”, busca someter a las naciones y los pueblos de la región y frenar la influencia de “potencias extrahemisféricas”, es decir, impedir el libre relacionamiento de Colombia, en pie de igualdad y beneficio mutuo, con otras naciones o bloques como los BRICS y, dentro de estos, especialmente, con la República Popular China. En síntesis, la doctrina “Donroe”, agresiva y usurpadora, frente a la cual levantamos la herencia de la doctrina bolivariana de anticolonialismo, libertad e independencia y soberanía nacional.

Esta política afrentosa para América Latina y el Caribe tiene expresiones brutales como la infame profundización del bloqueo a Cuba y el bombardeo de Caracas y el secuestro del presidente Maduro y su esposa. El despliegue del Comando Sur y la Cuarta Flota, la presión sobre los gobiernos y fuerzas militares para realizar maniobras conjuntas son formas de coacción condenables.

Igualmente nefasta es la injerencia de Trump en las elecciones de Colombia. Las evidencias de manipulación mediante herramientas de inteligencia artificial por factores exógenos, denunciadas y no atendidas y las irregularidades de los escrutinios en el exterior, en especial en Estados Unidos, son una dolosa tergiversación del voto ciudadano y, por lo tanto, deben seguir siendo investigadas. La arremetida mediática y cibernética de la ultraderecha debe ser contrarrestada con el desarrollo de una masiva estrategia comunicacional propia por todos los medios y con todas las herramientas disponibles.

Debe rechazarse de modo radical el intervencionismo de funcionarios del gobierno de los Estados Unidos en la definición de las políticas internas bajo la cobertura de una supuesta ayuda amistosa que, en realidad, encubre la ambición de recrudecer la súperexplotación, el extractivismo, el control territorial y la presencia de tropas extranjeras en nuestro suelo.

Tenemos que oponernos al despliegue del sionismo en el mundo mediante falsas dinámicas de solidaridad que se valen de las desgracias de los pueblos para esconder su talante de muerte y penetrar con inteligencia y manipulación de la verdad, mientras no cesan el ataque contra el pueblo palestino que resiste con dignidad con todos sus esfuerzos para impedirle una victoria. Saludamos y respaldamos las luchas del pueblo Palestino, saharaui, Iraní, Boliviano, comunero venezolano entre muchos otros pueblos que resisten contra el genocidio y los ataques imperialistas.

Nos dan luces de cómo avanzar en confrontar el capitalismo desde la movilización y la lucha popular.

Por otra parte, llamamos a defender resueltamente las transformaciones positivas del Gobierno del Cambio, tales como el respeto a la protesta y la movilización social, la reforma laboral, el salario mínimo vital, la entrega de tierra a los campesinos, la búsqueda de la paz, la mesada pensional para millones de ancianos, la reducción del desempleo y la inflación, la generalización de la matrícula cero, el impulso a la medicina preventiva y predictiva y, entre otras, su valiente orientación internacional, en la que destacan la solidaridad con el pueblo palestino frente al genocidio sionista e imperialista, su rechazo a la política migratoria gringa y su exigencia de regreso digno de los deportados, la reivindicación de una política antidrogas autónoma, y su erguida denuncia de las ejecuciones sin fórmula de juicio y violando las normas del derecho internacional de humildes navegantes acusados sin pruebas alguna de traficar narcóticos.

En contraste con esas políticas progresistas, el gobierno espurio de De la Espriella ha anunciado que se instalarán bases militares norteamericanas en el país y se harán operaciones conjuntas de tropas de los dos países. También se ha propuesto la paramilitarización de la seguridad ciudadana mediante los “Bloques de Defensa para la Seguridad Urbana”, unas nuevas Convivir, lo que se compagina con la autorización del porte de armas, la insidiosa permisividad de la pena de muerte y la escabrosa exhibición de esta como trofeo. Además, declara una persecución xenófoba contra la diáspora venezolana y restablece relaciones diplomáticas y comerciales con el estado sionista de Israel y convalida sus innumerables crímenes en Medio Oriente y otras partes del mundo.

Ha proclamado el destripamiento de la oposición política y sindical, la criminalización de la inconformidad y la protesta; la ruptura de todos los procesos de paz al lado de amenazas a las autoridades territoriales que los han apoyado poniendo en peligro la vida de estos y azuzando el resurgimiento de la zozobra y la violencia en los territorios.

Ha desatado la conculcación de derechos laborales y sociales; el fortalecimiento de las EPS; la eliminación de entidades estatales y una masacre laboral de empleados públicos; y una oleada de privatización de los servicios domiciliarios, y de entidades clave como Ecopetrol y Cenit, el Grupo Bicentenario, y el INPEC para montarles, como Bukele, el negocio de las megacárceles a los monopolios; la implantación del fracking y la reanudación de la fumigación aérea con glifosato, dos medidas que atentan contra la vida, el ambiente y la soberanía; dispuso la entrega a las transnacionales gringas de recursos energéticos, minerales críticos y tierras raras.

Ha aprovechado la tragedia del terremoto del 10 de agosto, las inundaciones y los incendios para otorgarles mayores gabelas a los conglomerados financieros —Aval, GEA, Gilinski, Santodomingo,
Ardila, Bolívar-Davivienda, Char, etc.—, en detrimento de los intereses de la población trabajadora y el pueblo. Igualmente recaerán sobre las masas los lineamientos del Presupuesto General de la Nación para 2027, cuyo “milagro” consiste en el prosaico sistema de contratar nueva deuda cada vez más onerosa —en 2027 se prestarán $239 billones—, lo que, esta vez sí, nos conducirá a una profunda crisis de las finanzas, que el gobierno descargará sobre los hombros del pueblo, al igual que buscará estrujarlo con su proyecto del ley de “rescate fiscal”, inspirado en los planes de ajuste del Fondo Monetario Internacional.

En esa misma dirección regresiva, abusa, con marcada hipocresía, de la fe religiosa de las mayorías para imponer enfoques ideológicos, confesionales y anticientíficos, con lo que desconoce la naturaleza laica del país; junto con la privatización y el desmantelamiento de la educación pública. Y, para completar, revivió el propósito, derrotado una y otra vez por los maestros, de “quebrarle el espinazo a Fecode” y perseguir a sus dirigentes. Su tendencia machista y patriarcal se ejemplifica con la funesta pretensión de hacer desaparecer a las niñas del lenguaje.
En fin, toda una agenda antipopular, que se hará aún más despótica en la medida que transcurra el gobierno, pero que encontrará en los millones de colombianos representados por los delegados a este encuentro el más firme bastión de resistencia.

Ejes centrales estratégicos

• Lucha contra el designio de Abelardo de la Espriella de subordinar el país a los intereses del imperialismo norteamericano; defensa de la democracia y de garantías plenas para la oposición.

• Construcción del más amplio frente por la vida, la soberanía nacional y popular, la democracia y la paz que articule sindicatos, organizaciones sociales, comunidades étnicas y fuerzas y personalidades políticas progresistas, de izquierda y revolucionarias.

• Rechazo a la persecución contra líderes sociales, sindicales, de las comunidades campesinas, étnicas y sectores populares. No desmayar en la exigencia de buscar una salida negociada al conflicto social y armado.

• Impedir el intento reaccionario de suprimir del lenguaje al campesinado, lo cual significa negar su identidad, su cultura y sus luchas, y golpear a quienes son los fundamentales garantes de la soberanía alimentaria de Colombia.

• Repudio a la privatización y precarización del sistema educativo, defensa de la salud, el agua y los servicios básicos como derechos fundamentales.

• Defensa de los ecosistemas estratégicos, como la selva amazónica, el páramo de Santurbán, el macizo colombiano, las cuencas hídricas.

• Profundizar la solidaridad con las luchas del pueblo palestino contra el sionismo y el imperialismo; con la ejemplar resistencia de Irán; con la entereza heroica; del gobierno y el pueblo cubano; con la lucha del pueblo saharaui por su independencia; con la lucha de los asalariados de las metrópolis capitalistas, y los demás pueblos y naciones del mundo.

• Oposición a proyectos extractivistas y a la entrega al capital privado nacional e internacional de los recursos del subsuelo, los minerales críticos y las tierras raras.

Plan de acción

• Preparar, mediante la más intensa y masiva campaña de agitación y propaganda, un paro nacional contra el gobierno de De la Espriella a iniciarse el 11 o 20 de noviembre.

• Jornada mundial contra el sionismo y en solidaridad con el pueblo palestino (10 de octubre).
• Jornada de movilización preparatoria del paro nacional contra el gobierno (14 de octubre).
• Conmemoración de los 40 años de la CUT (16 de noviembre).
• Conmemorar los 10 años de la firma del Acuerdo de Paz con las Farc (24 de noviembre)
• Celebración combativa del Día Mundial de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres (25 de noviembre)
• Foro Nacional por Defensa de los Derechos Humanos a finales de noviembre
• Mantener y fortalecer la campaña de solidaridad con las víctimas del terremoto y desastres naturales; y estimular y contribuir a crear una fuerte organización independiente de los damnificados. Convocatoria final

El Encuentro Nacional llama a la unidad más amplia posible, a la organización a partir de las regiones y territorios, y al desarrollo de acciones que cubran todo el país. La defensa de la vida, la democracia, la paz y la soberanía nacional y popular exige que sindicatos, comunidades, pueblos indígenas y afrodescendientes, mujeres, jóvenes y fuerzas políticas y personalidades progresistas, democráticas y revolucionarias se articulen en un frente por la vida, la soberanía, la democracia y la paz, que garantice la resistencia civil y la movilización social.

Bogotá, septiembre 12 de 2026

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