Por: Kevin Siza Iglesias
@KevinSizaI
En un contexto geopolítico de persistente crisis estructural, multidimensional y civilizatoria del capitalismo, de declive hegemónico imperial de EE.UU. y reconfiguración de la distribución del poder político, económico, tecnológico y militar global, de consolidación de una estructura multipolar del sistema internacional con fuerte protagonismo del Sur Global, contra el que EE.UU. intensifica su ofensiva imperialista, especialmente sobre Nuestra América, como apuntala la doctrina “Donroe”. La continuidad del proceso de cambio en Colombia se torna estratégica para las izquierdas en la disputa por mantener el equilibrio en la correlación de fuerzas regional ante el avance de las extremas derechas.
En la recta final de nuestro primer gobierno progresista, es preciso destacar fenómenos que se erigen en condiciones de posibilidad de la actual coyuntura electoral: exitosa gestión económica; incremento de la capacidad adquisitiva de los trabajadores con un aumento del 23% en el salario mínimo vital; crecimiento del sector de agricultura, jalonado por la reforma agraria; la rebaja de salarios de los congresistas; el inteligente manejo diplomático de las tensiones con Trump, que aplaza, por ahora, mayores medidas de presión; la centralidad de la movilización popular; y el compromiso con el cumplimiento del programa del Cambio.
Las derechas utilizan el poder que aún sostienen en el Estado para actuar contra la consolidación de la fuerza política del Pacto Histórico. El objetivo del Consejo Nacional Electoral, CNE, fue dividir al partido más grande del país, con la exclusión de Iván Cepeda de la consulta del Frente por la vida, y la declaración de nulidad de varias de sus listas, lo que fue sorteado, a partir de una juiciosa estrategia de defensa jurídica y en la invariable decisión de mantener el carácter unitario de sus listas al Congreso, para asegurar las mayorías legislativas que profundicen en el cambio y asuman la determinación de no votar en la consulta, en tanto que el principal objetivo se centrará en ganar la Presidencia de la República con Cepeda en primera vuelta.
Garantizar el segundo tiempo del cambio solo es posible si se logra una mayoría social que permita construir la bancada legislativa más grande de la izquierda en nuestra historia y atiborrar de votos las urnas para ganar la primera vuelta presidencial, lo que exige redoblar el trabajo en la calle, multiplicar la pedagogía política con amplios sectores populares y alistar miles de testigos electorales que defiendan el voto popular, explicar el significado de las “reformas sociales” a las tres revoluciones: la ética, la política y democrática, y la económica y social, ligada a una perspectiva constituyente, como ruptura frontal con el régimen político y económico que normaliza la guerra y el despojo.
El 2026 es un punto de inflexión histórico en Colombia: tenemos todo por ganar. Las tres revoluciones se construyen organizando el poder popular y potenciando su movilización política. El cambio se organiza, se disputa y se conquista reafirmando un proyecto unitario que transforme las relaciones de poder y de clase, la cultura política y supere la estructura económica neoliberal para seguir dignificando la vida de la gente y avanzando hacia el socialismo.
Con información del Semanario Voz