Ciudad de Groenlandia. Foto PxHere
Ni las autoridades de la isla ni las de Dinamarca se someten a las pretensiones imperiales, y reclaman respeto por su soberanía. Los líderes de seis países de la Unión Europea y el Reino Unido se alinearon en la exigencia de respeto a la integridad territorial
Por: Ricardo Arenales
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no deja de asombrar al mundo con su desbordado apetito por apoderarse de cuanto yacimiento mineral o energético encuentre en el mundo, que reclama para sí con el argumento de que al dar este paso protege la seguridad nacional de su país. Este fue el leit motiv de su incursión artera en suelo venezolano, es la misma razón para pretender apoderarse de la Franja de Gaza y es su más reciente argumento para querer anexarse a Groenlandia.
Para que todos sepan, incluidos sus tradicionales aliados, que la pretensión va en serio, el mandatario estadounidense ordenó a las fuerzas militares de su país elaborar un plan para la invasión de Groenlandia. Según un informe, conocido y divulgado la semana pasada por el diario británico Daily Mail, Trump ordenó al Comando Conjunto de Operaciones Especiales, JSOC, desarrollar un plan de invasión, pero el alto organismo, según revela el rotativo, se opuso a la medida, argumentando que sería ilegal y carecería de respaldo en el Congreso.
Hablando en un evento en la Casa Blanca, también la semana pasada, Trump dijo que necesitaba a Groenlandia “con mucha urgencia”. “Vamos a hacer algo en Groenlandia, les guste o no, porque si no lo hacemos, Rusia o China se apoderarán de Groenlandia y no vamos a tener a Rusia o China como vecinos”.
Energía y minerales
Además, puntualizó: “Me gustaría llegar a un acuerdo de la manera fácil, pero si no lo hacemos de la manera fácil, lo haremos de la manera difícil”, dijo el gobernante en tono amenazante.
Trump justificó su pretensión, argumentando la necesidad de apoderarse de los recursos minerales y energéticos de Groenlandia. Pero añadió que la presencia de barcos chinos y rusos en las costas de la isla constituyen una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.
A tono con el demencial plan esbozado por el gobernante republicano, el congresista del mismo partido Randy Fine, presentó el lunes de la semana pasada ante el Congreso estadounidense un proyecto de ley sobre la “anexión y concesión del estatus de Estado” a Groenlandia por parte de Estados Unidos.
“¡Grandes noticias! Hoy me enorgullece presentar la ley de Anexión y estado de Groenlandia, un proyecto de ley que permite al presidente (de EE. UU., Donald Trump) encontrar los medios necesarios para incorporar Groenlandia a la Unión”, escribió el congresista en su cuenta de X.
OTAN vs. OTAN
De acuerdo con Fine, la ‘histórica’ legislación busca ‘garantizar los intereses estratégicos de seguridad nacional’ del país norteamericano en el Ártico, así como ‘contrarrestar las crecientes amenazas que plantean China y Rusia’.
A nivel global, la estrategia de Trump ha provocado una fuerte condena, y algunos líderes europeos afirman que la anexión de Groenlandia podría significar el fin de la OTAN, alianza militar atlántica de la cual Dinamarca es miembro activo. Dinamarca regenta los intereses y el destino de Groenlandia. En estas condiciones, las amenazas de Estados Unidos de copar Groenlandia constituyen una amenaza a la soberanía nacional de un miembro de la OTAN, de la cual EE.UU. es socio fundador.
Geográficamente, este territorio pertenece a la masa continental de América del Norte, aunque políticamente funciona bajo un sistema de autogobierno vinculado al Reino de Dinamarca. Se encuentra enclavada en el círculo polar ártico, lo que la convierte en una de las zonas con temperatura más bajas del planeta.
Groenlandia pertenece a su pueblo
Ni las autoridades de Groenlandia ni las de Dinamarca se someten a las pretensiones de Trump y por el contrario reclaman respeto por su soberanía. Los líderes de seis de los 27 países de la Unión Europea y el Reino Unido se alinearon en la exigencia de respeto a la integridad territorial de la región amenazada.
Francia, Alemania, Italia, Polonia, España, el Reino Unido y Dinamarca emitieron un comunicado conjunto la semana pasada en el que manifiestan que “Groenlandia pertenece a su pueblo” y “corresponde a Dinamarca y a Groenlandia, y solo a ellos, decidir sobre los asuntos que les conciernen”.
Según reporta The Telegraph, el Reino Unido mantiene conversaciones con aliados europeos para el despliegue de una fuerza militar en Groenlandia y aliviar de esa forma los temores de seguridad causados por el inquilino de la Casa Blanca. El medio afirma que los jefes militares están elaborando planes para una posible misión de la OTAN en la isla ártica. Funcionarios británicos se han reunido en los últimos días con sus homólogos de países como Alemania y Francia para iniciar los preparativos.
Solidaridad atlántica
En medio de esta puja, el sábado de la semana pasada el presidente Trump amenazó a varios países europeos, entre ellos a miembros de la OTAN, con imponerles un arancel de hasta el 25 por ciento, como represalia hasta que no se concrete una compra del territorio de Groenlandia. Horas más tarde, el mandatario dijo que este arancel podría llegar hasta el 100 por ciento.
Al día siguiente, domingo, ocho países miembros de la OTAN, emitieron una nueva declaración anunciando el envío de tropas a Groenlandia y el inicio del ejercicio militar conjunto ‘Arctic Endurance’. Entre los firmantes de la declaración figuran Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y el Reino Unido.
En el documento comunican que, como miembros del bloque militar, están comprometidos “con el fortalecimiento de la seguridad del Ártico como interés transatlántico compartido” y que el ejercicio militar “responde a una necesidad” y “no supone ninguna amenaza para nadie”.
Con información del Semanario Voz