Por: Jaime Caycedo Turriago

La intervención militar de Estados Unidos con el bombardeo a Caracas y el secuestro del presidente Maduro y su esposa introduce elementos de cambio en la situación política latinoamericana y nacional. No ha sido usual que el imperialismo desate la amenaza del uso de la fuerza en nuestro vecindario y lo ejerza con la ostentación y virulencia de los últimos meses.

El caso de Venezuela abre otro capítulo. En general para América Latina la vieja nueva doctrina Monroe muestra la injerencia abierta de Trump en procesos electorales, incluso parciales, para favorecer contrarreformas, sustituir gobiernos avanzados e imponer corrientes ultraderechistas a su servicio. Esta táctica también se ha revelado exitosa en varios casos.

En la acción antinarcóticos, Trump desconoce el papel de Colombia y de Petro en particular. Retoma un antiguo pretexto de intervención contrainsurgente y de instrumentación geopolítica estratégica sobre nuestro país. Desde entonces, contó con la complicidad de la ultraderecha militarista y la burguesía transnacionalizada. Por su parte, Estados Unidos, a través de sus agencias, “regula” e instrumenta el negocio capitalista transnacional de las drogas y también el llamado «crimen organizado», con la consigna de la privatización de la seguridad.

El cambio democrático que inició el gobierno de Gustavo Petro está bajo amenaza. Más que la persona es el proceso en su conjunto, son las reformas sociales estructurales, es la nueva conexión entre el gobierno y el pueblo, es la unidad de las fuerzas democráticas transformadoras y alternativas, lo que quiere venir a destruir Trump en Colombia como en el resto de América Latina y el Caribe.

Exigimos que Estados Unidos deje de intervenir a través de sus agencias y de su espionaje en los temas que abordan las reformas sociales, especialmente: agraria, laboral, educativa, de la salud, para construir una paz integral, justa, democrática, estable, en plena independencia. Y para que el país pueda, en plena libertad, seguir estableciendo relaciones de cooperación y amistad, libremente en el plano internacional, sin interferencias ajenas y continuar promoviendo una postura propia en defensa de la paz, frente al cambio climático y en defensa de la humanidad.

La nueva situación política impone el sentido de la más amplia conjunción nacional e internacional de fuerzas patrióticas y antimperialistas en el ejercicio del derecho a la autodeterminación soberana, el rechazo a la intervención de Estados Unidos en el proceso electoral de marzo y mayo, la alerta democrática para neutralizar toda injerencia militar o política, publicitaria o de compra de votos, marrullera o violenta, en la renovación institucional democrática y en la búsqueda de una paz integral por la vía de la solución política.

El presidente Petro va a encontrarse con Trump. Reclamamos un diálogo respetuoso, en pie de igualdad, sin dobles raseros, sin amenazas y sin trampas. Preventivamente, llamamos a acompañar desde las calles y plazas públicas, solidariamente, en alerta de movilización por la Soberanía, a nuestro Presidente Gustavo Petro el próximo 3 de febrero.
Con información del Semanario Voz

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