La revolución económica y social con el agro y los territorios. Foto Equipo de Comunicaciones del candidato Ivan Cepeda

Ante la expectativa de un segundo periodo de Gobierno del Cambio, aumentan las posibilidades de ampliar y consolidar los logros del Pacto Histórico en materia económica social

Por: Carlos Fernández

El candidato del Pacto Histórico a la presidencia de la República, Iván Cepeda, ha presentado como propuesta programática para su gobierno la realización de tres revoluciones: la revolución ética, la revolución económica y social, y la revolución política y democrática. En el presente escrito, abordaré el tema de la revolución económica y social desde la perspectiva de lo que significa respecto a lo alcanzado hasta ahora por el primer Gobierno del Cambio.

Nivel de enfrentamiento

Dos hechos recientes muestran la agudeza de la confrontación capital-trabajo en Colombia: la suspensión insólita, por parte de la Corte Constitucional, del decreto de emergencia económica expedido por el gobierno del presidente Petro, con el que buscaba dotarse de la herramienta jurídica para subsanar el faltante de recursos que trae el presupuesto nacional de 2026 y cuya aplicación apuntaba al establecimiento o ampliación de tributos que afectaban al gran capital. La Corte decidió, de manera provisional, mientras hace un pronunciamiento de fondo, apoyar la suspensión y dejar desfinanciados los programas sociales del Gobierno.

El segundo hecho es la decisión de la Junta Directiva del Banco de la República de elevar de 9,25 a 10,25% la tasa de interés de referencia, con el argumento de que el aumento del salario mínimo vital de 23% va a generar unos elevados incrementos de la inflación y, en consecuencia, es necesario frenar la actividad económica —enfriarla, dicen los técnicos — para oponer una barrera a la profecía del supuestamente inevitable proceso inflacionario. La mezquindad política de los representantes del gran capital industrial y comercial los hace aprobar una medida de esta naturaleza que, indudablemente, encarece el crédito de industriales y comerciantes, con tal de no darle espacio a la propuesta gubernamental de disminuir la tasa, lo que los beneficiaría directamente.

Estos dos hechos dan una idea clara de la agudeza de la confrontación. Y eso que ni la política de Petro ni la propuesta de Cepeda apuntan a erradicar los pilares de las relaciones capitalistas de producción que caracterizan la economía y la sociedad colombianas. Habría que preguntarse: ¿están dadas las condiciones objetivas y subjetivas para emprender medidas de corte anticapitalista en el país e instaurar un régimen de naturaleza diferente, de carácter socialista? Si la respuesta es sí, tendrían razón algunos analistas que, desde la perspectiva del marxismo, consideran inadecuadas o insuficientes las categorías usadas por Cepeda en su propuesta de revolución social y económica. Si, por el contrario, la actual correlación de fuerzas entre el capital y el trabajo da margen tan solo para atacar, de manera inmediata y a través de un segundo gobierno popular, elementos clave que sustentan el capitalismo deformado que caracteriza a Colombia, se hace necesario determinar hasta dónde el programa económico de Cepeda apunta en esta dirección o se queda corto ante las posibilidades de transformación estructural del país.

La revolución agraria

Hasta ahora, el candidato del Pacto Histórico ha delineado en detalle su propuesta de revolución agraria en términos de lograr una mejor distribución de la tierra, el aumento de la capacidad productiva de la economía campesina, la ejecución de un plan nacional de vías terciarias, la suscripción y ejecución de pactos de desarrollo social y económico, acompañado todo esto con una revolución de los territorios. La revolución agraria y de los territorios consistiría, entre otros aspectos, en:

Acceso universal al agua potable y saneamiento básico.

.Redistribución, restitución y recuperación de tierras y activos productivos.
.Recuperación de la institucionalidad agraria.
.Vivienda digna.
.Construcción de hospitales, centros de salud y escuelas.
.Fuentes limpias de energía que apuntaran a la transición energética.
.Desarrollo rural con reforma agraria.
.Transformación productiva que implique la industrialización del agro.
.Suscripción de pactos territoriales con las comunidades para que sean protagonistas de su propio destino mediante el ejercicio de la soberanía popular.

En materia de desarrollo de los territorios, Cepeda se ha comprometido con promover una nueva ley de ordenamiento territorial y una ley de competencias territoriales que reglamente el Sistema General de Participaciones —ya el gobierno de Petro presentó un proyecto de ley al respecto—; también propone reconocer las territorialidades étnicas y campesinas y promover una Comisión de Armonización Territorial.

Hasta el presente, los planteamientos programáticos de Cepeda en materia económica no han abordado con amplitud temas relacionados con la descarbonización de la economía, desarrollo industrial, relaciones con el capital transnacional y otros. Con seguridad, en lo que resta de la campaña, habrá pronunciamientos al respecto. Cepeda, de todas maneras, ha dejado en claro que él representa la continuidad del Gobierno del Cambio y que profundizará los planteamientos y las acciones en los temas en los que, por la férrea oposición de la derecha, no se logró avanzar todo lo que se quería.

Propuesta tributaria y fiscal

Al respecto, Cepeda ha anunciado una fiscalidad progresiva. Esta propuesta tiene que ampliarse a una reestructuración de fondo de las finanzas públicas, nacionales y territoriales. Se hace necesario un régimen tributario que, además de progresivo, permita que el Estado disponga de los recursos necesarios para adelantar la política económica y social y, en particular, que permita una auténtica descentralización que les dé poder a las regiones para manejar sus asuntos de manera autónoma y con solidaridad hacia las más pobres. La descentralización no puede traducirse en el aumento de las brechas entre regiones ricas y pobres.

Revolución social

En su programa, Cepeda ha puesto en el centro la lucha contra la pobreza y ha señalado, correctamente, que su superación no puede basarse en la ampliación de los subsidios, sino en una estrategia más amplia de igualdad social. Este planteamiento obliga al candidato del Pacto Histórico a detallar más su propuesta sobre la transformación de la estructura económica del país de manera tal que la población dependa más del trabajo digno, bien remunerado, con todas las garantías sociales que del asistencialismo gubernamental. Un elemento para lograrlo es la ya mencionada progresividad fiscal, que obligue a los capitalistas a aportar más recursos a la solución de los problemas sociales. Pero pasa, también, por la promoción de la organización social y comunitaria como sujeto económico, empresarial y comercial. El planteamiento de Cepeda menciona la promoción comunitaria y de los sectores populares como eje esencial de su política. Habría, tal vez, que especificar con mayor detalle la manera en que los trabajadores —formales e informales, rurales y urbanos, empleados o por cuenta propia—, como clase social, se vuelven cada vez más agentes activos de la producción y la circulación de las mercancías. Y, obviamente, del desarrollo social.
Con información del Semanario Voz

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