Cuba está confrontada a un nivel crítico del asedio y la agresión del imperialismo. El suelo de esta isla no encierra minerales ni riquezas naturales apetecibles para el capitalismo imperialista. La única “razón” de este sitio de asfixia energética y bloqueo económico intencional y dirigido, es el propósito de doblegar el proyecto revolucionario socialista que ha desafiado la arrogancia del imperialismo. La guerra asimétrica está dirigida a golpear la vida familiar y la dura cotidianidad de 60 años de bloqueo, hostilidad e intervencionismo de raíz neocolonialista y anexionista.
En Cuba se juega el presente y el futuro de un nuevo mundo posible de los pueblos. Si el imperialismo está decidiendo en esta Semana Santa que este es el momento de un golpe definitivo, los pueblos de Nuestra América tenemos la obligación de decidir cuál es la repuesta necesaria desde la unidad y la lucha popular. Hay que alertar ya sobre el peligro del actuar de la administración gringa, en el curso de estos días de recogimiento y descanso.
Saludamos la solidaridad y la preocupación expresada por muchos gobiernos en el mundo. Si la agresión arrecia, llamamos a las potencias aliadas de Cuba y a los gobiernos progresistas del continente a convertir el apoyo humanitario en un apoyo estratégico a Cuba, multilateral y colectivo, que sistematice la ayuda para romper la asfixia energética de combustibles y fuentes de energía alternativas, que intensifique el acopio y envíos de implementos hospitalarios, medicamentos negados por el bloqueo, alimentos no perecederos, acompañados de la movilización popular solidaria y combativa de los pueblos.
El gobierno del Cambio, que ha reconocido el invaluable aporte de Cuba a la búsqueda de la paz en Colombia, ha rechazado el bloqueo criminal y reclamado anular la clasificación como aliada del terrorismo, podría dar un paso más en su compromiso con el derecho a la autodeterminación, a la no intervención y al rechazo a la amenaza y uso de la fuerza, en ejercicio de la independencia en su política internacional, a ejemplo de la actitud que ha adoptado el gobierno de México.
El PCC, junto al Pacto Histórico, los Comités de Solidaridad con Cuba, las organizaciones sociales populares de la clase obrera, la intelectualidad democrática y la cultura, las y los campesinos, indígenas y negros, unidos en el antimperialismo y el anti neocolonialismo proclamamos como un alto deber moral la defensa de Cuba Socialista, de su derecho a existir y su derecho a ser respetada en su dignidad como pueblo, como territorio y como nación, latinoamericana y caribeña. En este sentido llamamos a elevar la vigilancia, la solidaridad y la denuncia y a prepararnos con la movilización frente a nuevos pasos agresivos contra la heroica Isla de la Libertad.
PARTIDO COMUNISTA COLOMBIANO
COMITÉ EJECUTIVO
Bogotá DC, marzo 30 de 2026