El impacto social negativo producido por la liquidación del Ingenio La Cabaña en la región, no ha sido atendido con rapidez y de manera adecuada. Foto redes sociales Ingenio La Cabaña
El presidente de Sintraicañazucol explica el proceso que culminó con el cierre de este Ingenio que dejó en la calle a miles de trabajadores
Por: Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino
Hablemos del Ingenio La Cabaña, ¿qué producía?
El Ingenio La Cabaña llegó a la zona norte del Cauca hace 84 años. Inicialmente, al municipio de Caloto. Ahora que se decretó el municipio de Guachené, quedó en este municipio.
Es una empresa que está dentro del sector azucarero y el representante comercial es Asocaña. Su producción ha sido la caña, el azúcar, mieles y otros derivados.
¿Cuál es la extensión de la finca?
La empresa tenía para la producción más de 25 mil hectáreas de tierra sembrada en caña, de las cuales apenas el 35% eran propias, el resto son de pequeños productores de caña.
¿Cuántos trabajadores tenía la empresa?
Alrededor de 1.950 trabajadores en su nómina, pero para el ejercicio de la producción en total 4.500 personas. De los 1.950, la mayoría tenía contrato a término indefinido y más o menos un 10%, contrato a término fijo, dada la evolución del giro productivo, no eran tan constantes. Otros, a través de tercerizadoras.
Las versiones del cierre
¿Por qué se dio el cierre de la empresa?
Los dueños dicen que es un tema climático y un poco de cosas… Otros aseguran que es por los aumentos de las reformas sociales, pero nosotros estamos convencidos de que no es por eso, porque si no los otros 13 ingenios también se habrían quebrado. Consideramos que es por manejos administrativos.
Dentro de lo que hemos investigado internamente, allí se presentaban varias cosas, varios negocios, pero los dueños han dicho que la empresa se fue a liquidación por el impacto del clima, el fenómeno del niño, el impacto del Covid, el impacto del estallido social.
Lastimosamente les entregaron la empresa a unos administradores y se olvidaron de ella, y comenzaron a haber otros negocios por debajo. Cuando se dieron cuenta, no había nada que hacer.
El problema lo denunciamos en 2020. Comenzamos a decirles que había la necesidad de que le pusieran atención al manejo de los recursos. Lamentablemente, no nos atendieron y eso nos costó mucho porque nos pusieron el ojo encima y comenzó la persecución por haber denunciado.
Esos manejos que usted dice, ¿cómo afectaron a la empresa?
Comenzó a bajar la producción, todo el tema de exportación, a tener problemas con los salarios. Ellos se fueron a insolvencia económica hasta el 18 de junio cuando declararon que no había posibilidades de recuperación.
Fracasó el proceso de reorganización porque los bancos no quisieron prestar más dinero para seguir operando y los acreedores tampoco quisieron facilitar más créditos.
Acreencias laborales
Y ¿qué les dijeron a ustedes, a los trabajadores?
Cuando se decreta la liquidación se cancela todo tipo de contrato. Y los trabajadores quedamos afuera, en la calle sin poder laborar y sin ningún recurso. Ya veníamos con un atraso de más de cinco quincenas. Ya íbamos a completar cuatro meses que no nos pagan salario. Esa deuda todavía continúa.
¿Y qué les dicen ellos, que cuando les pagan?
Lo que hemos podido hablar con el liquidador es que esas acreencias la van a pagar a medida que se da el proceso de liquidación. Es decir, que apenas estamos en la etapa de presentación y certificación de créditos. A partir de eso el liquidador hará su análisis y creo que de acuerdo con el ejercicio que dice la ley, por ahí en septiembre se comenzará a ir pagando esa creencia laboral, dado que el ingenio de La Cabaña no tiene dinero dentro del banco, todo está dentro de los bienes que producía la empresa. Es decir, en inmuebles.
Sin reubicación
¿Hay trabajadores que se han reubicado en otros ingenios?
No, ha sido difícil. Ha sido difícil porque están despidiendo personal, de otros ingenios. Despiden personal porque se están actualizando dentro de sus procesos; están implementando tecnología, las IAs.
Los desempleados de La Cabaña están en la calle, luchando, mirando a ver qué hacen. Esa es nuestra preocupación, en una región donde la caña no se va a ir, la caña va a seguir, no hay transformación de cultivos, no hay otras empresas dada la situación de inseguridad que vivimos en el norte del Cauca y sur del Valle.
¿Y qué puede pasar con la infraestructura de esa empresa?
Lo que tengo entendido es que, dentro del proceso de liquidación, se tiene que vender todo lo que es el ingenio, toda la maquinaria que era de ellos, la infraestructura y a eso se le suman 4.500 hectáreas que también están dentro del proceso de liquidación. O sea, eso hay que venderlo para poder pagar las acreencias de todos: laborales y comerciales
Propuestas sin respuestas
¿Qué hicieron ustedes ante esa situación?
Hicimos una huelga el 16 de junio para llamar la atención del Gobierno nacional, específicamente del Ministerio del Trabajo, la Superintendencia, la Agencia Nacional de Tierras y el Ministerio de Agricultura para que nos ayudaran con salidas, dado el impacto que generó la liquidación de La Cabaña. Presentamos un pliego de peticiones, y el Ministerio del Trabajo se comprometió a liderar este proceso y a sacarlo adelante, pero con el cambio de gobierno, el tema se enfrió.
Solicitamos que por la Agencia Nacional de Tierras se compraran las 4.500 hectáreas y que fueran objeto de reparación para estas comunidades negras y campesinas, que por muchos años prestaron el servicio a esta empresa y que hoy en día no tenemos cómo seguir subsistiendo en el norte del Cauca y sur del Valle.
Igualmente, se presentó la propuesta de la compra del molino con inversión privada y pública para poder seguir trabajando con los más de 850 pequeños proveedores de caña que quedaron a la deriva, porque el ingenio La Cabaña era el único que compraba a estos pequeños colonos.
La Cabaña tenía 1.200 corteros de caña y con ellos cultivaba esas pequeñas parcelas, que hoy en día también están en el limbo porque no tienen a quién venderle su producto, su materia prima y están pensando en qué hacer, en para dónde coger. El impacto es grande.
18 de agosto de 2026
Con información del Semanario Voz