El cambio se nota, se nota cuando hay feministas en el gobierno. Foto Magda Alberto

El Plan Nacional de Desarrollo Colombia Potencia Mundial de la Vida asumió el compromiso de gobernar con y para las mujeres, avanzar hacia un Estado despatriarcalizado y garantizar que el enfoque de género sea transversal en las políticas públicas

Por: Magda Alberto

Esta apuesta parte de una convicción: el cambio no es posible si las mujeres continúan relegadas en la vida política, social, económica y cultural.

Desde el Gobierno del Cambio se ha insistido en que la transformación solo es real si incluye a las mujeres. No es un discurso simbólico, es acción concreta que reconoce que la igualdad no puede limitarse a un grupo específico. Luchar contra la pobreza, la discriminación, la desigualdad, el racismo, la guerra y las violencias, como se ha propuesto el gobierno, solo es efectivo si contribuye al cierre de las brechas de género.

Durante estos dos años, las mujeres en el gobierno no solo han ocupado espacios: los han transformado. Y los avances son contundentes.

Trabajo digno con rostro de mujer

La exministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, junto a un equipo especializado de más treinta personas a nivel central y 80 a nivel territorial (2022–2025), impulsó una reforma laboral con enfoque de género que reconoce deudas históricas:

El trabajo doméstico y de cuidado se reconoce como pilar de la economía.
El trabajo de las mujeres campesinas adquiere visibilidad y reconocimiento.
La paridad en las juntas directivas de los sindicatos dejó de ser una aspiración y se convirtió en norma.
Se avanzó en medidas para armonizar la vida familiar y laboral con la adopción del Convenio 156 de la OIT.
Se fortaleció la prevención del acoso y las violencias en el trabajo con la ratificación del Convenio 190 de la OIT.

En pensiones, las mujeres ahora requieren 1.000 semanas para pensionarse (300 menos que antes). Además, pueden descontar 50 semanas por hijo, hasta un máximo de 150.

Vidas libres de violencias

Ahora bien, la violencia contra las mujeres hoy tiene una respuesta institucional más sólida. Desde el Ministerio de Igualdad, la directora de Violencias, Clara Valdez, y su equipo desarrollaron SALVIA, una herramienta tecnológica que unifica rutas, activas alertas tempranas y articula instituciones para prevenir feminicidios. El piloto en Guaviare ya muestra resultados: atención más rápida, humana y efectiva.

Con la aprobación de la Ley 2365 de 2024, universidades y lugares de trabajo están obligados a prevenir, atender y sancionar el acoso sexual.

Además, más de 100 entidades públicas cuentan hoy con protocolos de prevención de violencias de género, gracias al acompañamiento del equipo de Gobernanza del Viceministerio de las Mujeres, liderado por Kellin Duarte y su equipo.

Mujeres rurales: el corazón de la reforma agraria

La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, junto con la directora de Mujer Rural, Nancy Moreno, pusieron en marcha el FOMUR, un fondo que financia proyectos de mujeres campesinas, pescadoras y rurales. No es asistencia: es inversión en quienes sostienen la soberanía alimentaria y la vida en los territorios.

Reincorporación y paz

Bajo la dirección de Alejandra Miller, las mujeres reincorporadas en Colombia han fortalecido los planes y rutas específicas para su estabilización económica, social y de seguridad. Con el liderazgo de Salomé Gómez Corrales, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización implementó Policarpa, una política que incorpora el enfoque de género en toda la entidad. Hoy la ARN es referente nacional en cultura libre de violencias y equidad.

Colombia cuenta también con su primer Plan de Acción Nacional de la Resolución 1325 de la ONU, construido con más de 1.500 mujeres diversas —indígenas, afrodescendientes, campesinas, LBTI, con discapacidad y urbanas— que garantizan que la paz se construya con ellas y para ellas.

Políticas internas para el bienestar de las trabajadoras

Se ha incorporado el enfoque de género en la formación de servidores públicos, se ha consolidado la Mesa Sectorial de Mujer y Género, como espacio de dialogo con mujeres sindicalistas clave para avanzar en igualdad, inclusión y trabajo digno en el sector público.

Así mismo, se destaca la gestión de Jaqueline Campos Rincón en la Unidad de Restitución de Tierras, junto a asesoras como Dina Caicedo y Martha Arjona, al consolidar una política de talento humano que reconoce el trabajo de cuidado, previene violencias y promueve trabajo digno con enfoque de género.

Reconocimiento del trabajo del cuidado

Con el Liderazgo de la directora de Cuidado Natalia Moreno, la subdirectora de género del DNP Anne Paola Mendoza y sus equipos avanza el CONPES 4143 de Cuidado (2025–2034) establece la primera política nacional para reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado, que recae mayoritariamente en mujeres y afecta a 9,5 millones de personas.

Con una inversión de más de $25 billones, impulsa un sistema de cuidado digno y corresponsable entre Estado, sociedad y familias, articula 134 acciones de 34 entidades, incorpora enfoque territorial y étnico, y posiciona a Colombia como referente regional en la organización y protección de la economía del cuidado.

Ciencia, cultura y memoria

La ministra de Ciencia, Yesenia Olaya, lanzó Orquídeas, un programa que impulsa vocaciones científicas en mujeres y reduce brechas en STEM, especialmente entre jóvenes de comunidades étnicas y rurales.

En cultura, tanto la exministra Patricia Ariza como la ministra Yannai Kadamani, junto con la colectiva de mujeres del Ministerio liderada por Chila Pineda, han impulsado una profunda despatriarcalización del sector cultural, cuestionando símbolos, imaginarios y estereotipos machistas, y fortaleciendo apuestas populares, étnicas, comunitarias y feministas.

Participación política: paridad con poder

La Ley 2424 de 2024 garantiza que al menos el 50% de los cargos de máximo nivel decisorio en el Estado sean ocupados por mujeres, estableciendo sanciones por incumplimiento.

La Ley 2453 de 2025 reconoce, previene y sanciona la violencia política contra las mujeres, impulsando escuelas de formación, pactos antipatriarcales y descentralización del poder para que las mujeres no solo ocupen espacios, sino que tomen decisiones.

El cambio se nota, se nota cuando hay feministas en el gobierno y como avanza el cambio.
Con información del Semanario Voz

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