Colombia es sin duda alguna un país donde las desigualdades e inequidades sociales se notan, sin necesidad de hacer grandes exploraciones, ni tener que acudir a las periferias de la ciudad e incluso adentrarse en lo que denominan con cierto “folclorismo” la Colombia profunda.

Por: Alfonso Castillo
Defensor de derechos humanos y líder social de la localidad

La localidad tercera Santa Fe en la ciudad de Bogotá capital de la república, se pueden observar con toda claridad, tales inequidades sociales y aún, lo que uno pudiese denominar, la ausencia de políticas sociales para la inclusión de poblaciones marginales o en alto riesgo de pobreza y pobreza extrema. Este territorio del centro de la ciudad alberga en su interior las más importantes oficinas de la vida institucional de la nación, al mismo tiempo, se localiza la sede de muy prestigiosas universidades, Incluso en la localidad o muy cerca importantes centros hospitalarios, centros culturales y una abundante infraestructura de servicios. Pero al mismo tiempo a tan sólo unos pocos metros se localizan epicentros de la delincuencia, en sectores que parecieran estar dominados por mafias del tráfico de drogas, como bien pudiera indicarse el sector anteriormente denominado el Bronx y que ahora pareciese haberse “trasladado” al sector de San Bernardo.

Pero más allá de esta evidente situación, que se constata cuando transitas en el sector denominado de San Victorino, hay otra realidad, que da cuenta del abandono en el que las autoridades distritales han pretendido sumergir a barrios completos de la parte alta de la localidad, sectores habitados por pobladores históricos que muy seguramente representan la tradición más “rola” o identitaria de la ciudad, para ellos el acceso a fuentes de empleo estable, duradero y bien remunerados pareciera un espejismo, el territorio habitado por núcleos de comunidades indígenas, víctimas del conflicto armado, campesinos, vendedores ambulantes, recicladores entre otras actividades de la economía popular e informal.

En el territorio de la localidad Santa Fe, no hay una adecuada infraestructura de servicios de salud primaria, pocos centros de atención a la primera infancia, así como, pocos establecimientos educativos para la secundaria, Insuficientes espacios para la recreación, parques infantiles, zonas verdes o escenarios deportivos, dificultan el acceso a una buena calidad de vida de los pobladores de la localidad tercera. Y a pesar de estar tan cerca de todo, los habitantes de las partes altas y aún, de barrios como la perseverancia o Las Cruces de una importante tradición obrera, están sumergidos en el abandono y la negligencia institucional, la mayor parte de Los barrios de la localidad no cuentan hoy con una adecuada oferta de transporte público.

Los programas institucionales existentes no alcanzan a tener un impacto transformador en la realidad de las personas que Residen en la localidad, muchos de los espacios de “representación y participación” son formalismos que no logran dar respuesta a las necesidades insatisfechas de los habitantes del centro de la ciudad.

De esta manera, la vulnerabilidad de poblaciones como los niños y niñas, los jóvenes y adolescentes, como también los adultos mayores, están expuestos a distintas situaciones que los hacen vulnerables de ser cooptados o reclutados por bandas y redes de tráfico de drogas, prostitución y abuso de menores.

Aprovechar esta Tribuna también para indicar que ante los ojos de la institucionalidad, un bien público, construido para brindar vivienda digna a población víctima del conflicto y población vulnerable, hoy pareciera estar “tomado” por sectores de comerciantes que se han “apropiado de la administración” de todo el edificio, originalmente denominado Victoria hoy llamado Visto, y frente al cambio de destinación de este bien, ninguna autoridad distrital da razón en qué momento, se permitió que esto ocurriera y se cometiera toda suerte de abusos para la población vulnerable y víctima del conflicto armado que allí reside tratando de resistir a un régimen más parecido a una cárcel que a un complejo habitacional digno.

Esta situación de abandono debe ser contrarrestada con una potente red de organizaciones sociales y populares que existen en la localidad y que tienen la necesidad de hacer mayores esfuerzos de articulación, organización, construcción de pliegos movilización y exigibilidad para que las autoridades asuman mayores y mejores compromisos para la transformación de la calidad de vida de los habitantes y contrarrestar de esta manera, el plan que distintos sectores inmobiliarios y urbanísticos, tienen para expulsar del territorio a los habitantes “pobres” y poder dar desarrollo a un plan de redensificación, para la construcción de vivienda para estratos medios y altos.

Es el momento, como lo ha indicado el presidente de la república Gustavo Petro de fortalecer los procesos organizativos de base que ayuden a empujar los cambios y las transformaciones que están planteadas en el programa de gobierno y en el plan Nacional de desarrollo, pero que requiere de amplios procesos de movilización de las comunidades más empobrecidas, que logre hacer entender, a empresarios, políticos corruptos y gobernantes incapaces, que quienes habitan el centro de la ciudad tienen tanto o más derecho de permanecer en el territorio donde han vivido toda la vida, y que ahora esperan tener mejores oportunidades para que los derechos se hagan realidad y se pueda así de manera clara y categórica empezar a vivir sabroso.

Y no se trata de inventarse nada que no se haya hecho en el pasado, el territorio de la localidad tercera ha sido en el pasado un escenario de importantes luchas por la defensa del territorio, baste recordar recientemente el movimiento por la defensa de los cerros la lucha de los habitantes de la localidad contra el denominado “plan centro” o el proyecto de “Ciudad salud”, que en todo caso eran parte de un ejercicio en el cual gobiernos al servicio del neoliberalismo le apostaron para expulsar del territorio a los habitantes, pero la lucha organizada logró detener estos planes, que aunque hoy se han ejecutado parcialmente, aún siguen en la mira de esos políticos y empresarios, que ven en el territorio del centro un buen plan de negocios, más allá de importarles, que quienes allí habitan son seres humanos sujetos de plenos derechos.

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