António José Seguro, presidente electo de Portugal. Foto redes sociales
El nuevo líder, António José Seguro, se ha presentado ante los ciudadanos como el presidente “de todos, todos, todos los portugueses” y ha declarado: “Esta victoria es de cada persona que creyó y tiene esperanza en un país mejor”
Por: Ricardo Arenales
“Esta victoria no es solo mía. Los vencedores de esta noche son los portugueses y la democracia”, expresó, el domingo 8 de febrero, el socialista António José Seguro, al confirmar las autoridades electorales su contundente victoria en una segunda vuelta, en la que derrotó al ultraderechista André Ventura, con lo que pone fin a un período de diez años de gobernanza de la derecha y marca el regreso de los socialistas a la conducción de los destinos de Portugal.
La afirmación la hizo el ahora presidente electo ante un multitudinario acto en el Centro Cultural e Congressos de Caldas da Rainha, lugar donde reside, y allí se dirigió a su adversario, al quien pidió trabajar “por un Portugal más desarrollado y más justo”.
Seguro prometió no aceptar “burocracias” respecto a los apoyos anunciados por el Ejecutivo para las regiones afectadas por tragedias naturales y huracanes. Sus primeras palabras fueron dirigidas a los 15 fallecidos en las últimas dos semanas y expresó “condolencias y solidaridad” a sus familias y a quienes “se han quedado sin casa o sin empresa”. El socialista destacó que “la solidaridad de los portugueses ha sido heroica”, pero que “no puede nunca sustituir la responsabilidad del Estado”.
Esperanza en un país mejor
El nuevo líder portugués se ha presentado ante los ciudadanos como el presidente “de todos, todos, todos los portugueses” y ha declarado que “esta victoria es de cada persona que creyó y tiene esperanza en un país mejor”. Repitió también una de las frases que más han marcado su campaña: “Soy libre, vivo sin amarras”. E insistió en esta idea: “Mi libertad es la garantía de mi independencia”.
En este sentido, prometió lealtad y cooperación institucional al Gobierno, insistiendo en que “jamás” será un contrapoder, sino que será un presidente “exigente con las soluciones y con los resultados”. Posiciones como esta llevan a que los analistas lusitanos lo califiquen como un “socialista moderado”.
Con el 99 % de los colegios electorales escrutados, António José Seguro obtuvo el 66.82 % de los votos y el apoyo en las urnas de casi tres millones y medio de ciudadanos, frente al 33.18% de Ventura. Apoyado por el Partido Socialista de Portugal, el Partido Comunista y una coalición de fuerzas progresistas, fue líder del grupo parlamentario socialista y viceprimer ministro con António Guterres, actual secretario general de la ONU.
El candidato socialista obtuvo más del doble de votos que hace cuatro semanas, durante la primera vuelta, y superó el resultado histórico de Mário Soares en 1986, cuando recibió 3.010.756 votos, para imponerse a Diogo Freitas Do Amaral en la única segunda vuelta que se había celebrado hasta ahora en Portugal desde la Revolución de los Claveles. Así, Seguro se convierte en el presidente electo que más votos ha obtenido: 3.482.481.
Hacia un nuevo orden
Seguro dijo también en su discurso de la victoria: “No hablaré por todo y por nada, sino que, cuando hable, será para defender el interés público, garantizar la independencia nacional y asegurar las condiciones del ejercicio de nuestra soberanía”.
Y dejó claras sus intenciones como presidente: “Conmigo no se quedará todo igual”, prometió. “Le debemos eso a los portugueses. Estaré vigilante. Haré las preguntas difíciles y exigiré las respuestas que el país necesita. Y en Belém, los intereses se quedan en la puerta. La transparencia y la ética son innegociables”, dijo en medio de atronadores aplausos.
Las alusiones a la defensa de la independencia nacional y la soberanía de Portugal no son gratuitas. António José Seguro se posesionará el próximo 9 de marzo, en condiciones difíciles para Europa. El Viejo Continente enfrenta una arremetida del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que pone en duda su liderazgo; de la misma manera, la Casa Blanca enfrenta a la OTAN, a la que pretende liquidar si no se coloca incondicionalmente al servicio de Trump. En fin, el mundo se debate entre las viejas fórmulas del unilateralismo, liderado por Washington, y un nuevo modelo de gobernanza multilateral. En tal escenario, un gobierno socialista en Portugal puede desempeñar un liderazgo importante.
Con información del Semanario Voz