Foto Ministerio de Agricultura
El Gobierno nacional anunció la constitución de la Zona de Reserva Campesina en el sur de Tolima. Son más de 82 mil hectáreas que beneficiarán a cinco mil familias
Por: René Ayala B.
@reneayalab
En el corazón del sur del Tolima, donde la historia del campesinado colombiano ha sido la lucha por la tierra y la permanencia digna en el territorio, el Gobierno nacional oficializó la entrega y recuperación de 82.575 hectáreas como parte del proceso de reforma agraria y de la política pública que el Ministerio de Agricultura ha denominado “Revolución por la vida”.
El acto en el municipio de Chaparral, encabezado por el presidente Gustavo Petro, constituye uno de los hitos más importantes para el departamento en las últimas décadas.
Acompañado por la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, y el director de la Agencia Nacional de Tierras, ANT, Juan Felipe Harman, el mandatario destacó que esta jornada representa un avance concreto en la consolidación de la paz territorial y en la materialización de un anhelo histórico del campesinado.
“Quizá junto a Córdoba y Sucre, aquí comenzó una lucha campesina en el siglo XX que hoy continúa en el XXI. La diferencia es que esta vez la lucha es victoriosa”, afirmó el jefe de Estado, al subrayar que durante su Gobierno se han adquirido y recuperado más de 700 mil hectáreas para el Fondo de Tierras en todo el país.
Para la vida y la paz
El anuncio central fue la constitución de la nueva Zona de Reserva Campesina, ZRC, denominada ‘Chaparral: Tierra, Vida y Paz’, con una extensión de 72.315 hectáreas. Esta figura beneficiará directamente a 4.930 familias de 88 veredas en los municipios de Ataco, Chaparral, Rioblanco y Planadas.
La ZRC no es solo una delimitación territorial. Es un instrumento jurídico y político que reconoce la función social de la tierra, protege la economía campesina y promueve el desarrollo rural. En regiones que han sufrido históricamente el conflicto armado y el abandono estatal, esta figura fortalece el arraigo y ordena el uso del suelo.
Para Yexinober Díaz Quimbayo, coordinador del proceso de la ZRC en Chaparral, la oficialización representa “el cumplimiento de un sueño” y un paso decisivo para fortalecer la reforma agraria. Además, reiteró el llamado a la paz y a la protección de la vida de las comunidades rurales que participan en estos procesos.

Martha Carvajalino. Foto Presidencia de Colombia
Títulos que significan seguridad jurídica
La jornada también incluyó la entrega de 1.773 títulos de propiedad que formalizan 9.352 hectáreas distribuidas así: 1.056 títulos en Ataco (6.066 ha), 606 en Chaparral (2.809 ha), 86 en Rioblanco (418 ha) y 25 en Planadas (59 ha).
A ello se suman la recuperación de un predio de 372 hectáreas en el municipio de San Luis, otro de 246 hectáreas en El Guamo y la compra directa de 290 hectáreas en Chaparral.
La formalización de la propiedad es un elemento clave en la transformación del campo. No se trata únicamente de un documento legal: significa acceso a crédito, posibilidad de proyectos productivos, vinculación a programas estatales y mayor estabilidad para las familias. En términos concretos, es seguridad jurídica para quienes durante años trabajaron tierras sin título o en condiciones de informalidad.
Justicia agraria
Durante el evento, la ministra Martha Carvajalino declaró el 2026 como el Año de la Justicia Agraria, una apuesta política que busca profundizar las acciones de redistribución y formalización de tierras. “Reclamamos y exigimos que las vidas que se han cegado por la codicia sean reparadas”, afirmó.
Además, anunció la Resolución 044 de 2026, mediante la cual los municipios de Fresno, Herveo y Murillo fueron declarados como Área de Protección para la Producción de Alimentos, APPA. Esta medida busca blindar territorios estratégicos para la soberanía alimentaria frente a actividades que puedan poner en riesgo su vocación agropecuaria.
La decisión refuerza la visión del Tolima como despensa agropecuaria y reconoce el papel esencial del campesinado en la producción de alimentos para el país.
Más allá de las cifras
Aunque las cifras son contundentes, el impacto real se mide en historias de vida. Detrás de cada título hay familias que resistieron el desplazamiento, que se mantuvieron sembrando, incluso en medio de la violencia, y que hoy ven reconocido su derecho a la tierra.
Para los campesinos del sur del Tolima, la entrega masiva representa la posibilidad de trabajar con tranquilidad, proyectar el futuro de sus hijos y consolidar procesos organizativos. La tierra, más que un activo económico, es identidad, memoria y horizonte colectivo.
En el departamento del Tolima, el Gobierno ha entregado 7.272 títulos de propiedad durante esta administración, consolidando un proceso que apunta a transformar estructuralmente la tenencia de la tierra.
Los avances regionales se inscriben en una política nacional de Reforma Agraria que, según la ANT, ha permitido formalizar 1.900.000 hectáreas a favor de familias rurales en todo el país. Es así como el actual Gobierno ha constituido 20 nuevas Zonas de Reserva Campesina, para un total de 27 en Colombia.
Asimismo, se han expedido 1.864 títulos a 800 entidades de derecho público, como escuelas rurales, puestos de salud e infraestructura comunitaria, fortaleciendo el tejido institucional en las zonas rurales. También se han entregado 113.723 hectáreas a comunidades étnicas y se han conformado 657 Comités Municipales y 30 Comités Departamentales de Reforma Agraria, ampliando la participación territorial.
Estos datos reflejan una estrategia que combina adquisición de tierras, recuperación de predios indebidamente ocupados, formalización y fortalecimiento organizativo.
Paz territorial y futuro rural
La oficialización de más de 82.500 hectáreas en Chaparral no es un hecho aislado. Se trata de una pieza clave en la construcción de paz territorial en una región que sufrió intensamente el conflicto armado. La reforma agraria no solo redistribuye la tierra, también busca saldar una deuda histórica con el campesinado y sentar bases para un desarrollo rural más equitativo.
Al garantizar seguridad jurídica y promover figuras como las Zonas de Reserva Campesina, el Estado reconoce que la estabilidad del campo es condición indispensable para la estabilidad del país.
En Chaparral, donde la historia campesina ha sido sinónimo de resistencia, la jornada del 11 de febrero de 2026 quedará registrada como un momento de reivindicación colectiva. Allí la lucha por la tierra es fundamento de dignidad, trabajo y esperanza.
Para el campesinado tolimense, la reforma agraria ya no es una promesa lejana. Es una realidad que empieza a tomar forma en hectáreas tituladas, en reservas constituidas y en familias que, por fin, pueden decir que su permanencia en el territorio está respaldada por el Estado.
Con información del Semanario Voz