Solidaridad del pueblo colombiano con la causa de Palestina. Foto Fabián Sora

Por: Pietro Lora Alarcón

El 7 de octubre se cumplieron tres años del ataque del grupo Hamás, que dejó un saldo de 1.219 personas asesinadas en Israel, entre ellas 810 civiles, además de 251 personas secuestradas. A partir de esa fecha, Israel reimpuso su ciclo de agresiones contra el pueblo palestino, lo que ha producido, según los datos oficiales de la ONU y de entidades como Human Rigths Watch (HRW), más de 75 mil víctimas palestinas.

Esta cifra podría ser mayor, puesto que más de 8 mil personas continúan desaparecidas bajo los escombros y la destrucción. Asimismo, se reportan más de 170 mil heridos y centenares de refugiados y desplazados.

Pero lo más estremecedor es el informe del 11 de octubre de la Oficina de Información del Gobierno de Gaza, en el cual se denuncia que la cifra de niños y niñas víctimas de los bombardeos a escuelas, hospitales y albergues ascendió a 21.976; entre ellos, 125 lactantes menores de un año. La Oficina afirma que 612 bebes nacieron y fallecieron durante estos tres años, como consecuencia de esos hechos.

Es imperialismo

Esto datos no representan tan solo una tragedia humanitaria de proporciones escalofriantes, sino la demostración cruda, real e indignante de la existencia de un sistema de acciones de recolonización del planeta para atender los intereses del imperialismo contemporáneo. Y aquí hay culpables directos, señalados, que deben ser juzgados y condenados.

Por eso, la resistencia y la solidaridad con Palestina tienen un significado histórico en la lucha universal de los pueblos por conquistar la paz, la independencia y la justicia, en camino hacia una sociedad internacional de Estados realmente soberanos donde los pueblos construyan su destino.

Muy a pesar de las pretensiones imperiales de Estados Unidos e Israel, no se han podido paralizar las acciones de denuncia, rechazo y la exigencia generalizada de cese al fuego. En efecto, desde octubre de 2023 se han llevado a cabo más de 50 mil manifestaciones en las principales ciudades de los cinco continentes ante la evidencia de los crímenes perpetrados por Israel.

Un aspecto destacado fueron los campamentos juveniles en universidades como Harvard, Columbia y Berkeley, fuertemente reprimidos por la policía y cuyos estudiantes organizadores recibieron severas sanciones por exigir que las instituciones educativas no mantengan vínculos con empresas que invierten en Israel.

No hubo acuerdo

El 10 de octubre del 2025 se firmó un compromiso de 20 puntos –mediado por Trump y aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU– entre Hamas e Israel. Según el acuerdo, Israel debería retirarse de la Franja de Gaza, Hamas debería iniciar progresivamente su desarme y se daría paso a la reconstrucción de Gaza bajo la administración provisoria de una Junta presidida por el propio Trump.

Nada se ha cumplido. Por el contrario, 1.460 palestinos han muerto por los bombardeos de Israel luego del acuerdo, debido a que Netanyahu ordenó continuar los ataques contra un territorio ya arrasado para avanzar hacia al Mediterráneo. Para Israel no hay acuerdo, sino intereses expansionistas en curso dentro de un proyecto geopolítico-militar.

No es posible hablar de acuerdo cuando el propio Trump es aliado incondicional de Netanyahu. Las propuestas o documentos prometedores de una nueva realidad nada valen para la estrategia imperial.

La ONU: ¡es un genocidio!

El 16 de septiembre del 2025, en la 60ª sesión del Consejo de Derecho Humanos, se conoció el reporte de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental.

El documento expone en el numeral 251 que, “si bien el análisis se limita a los palestinos específicamente en Gaza durante el periodo transcurrido desde el 7 de octubre del 2023, existe la preocupación sobre la intención específica de destruir a los palestinos en su conjunto, lo que hizo que se extendiera al resto del territorio palestino ocupado, es decir, Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental”.

Además, aclara que “los sucesos acaecidos en Gaza desde el 7 de octubre del 2023 no son hechos aislados, sino que están precedidos de decenios de ocupación ilegal y represión, bajo una ideología que exigía la expulsión de la población palestina de sus tierras y su substitución”.

En el punto siguiente, la Comisión afirma categóricamente: “Se concluye, sobre la base de motivos razonables, que las autoridades y las fuerzas de seguridad de Israel han cometido y continúan cometiendo los siguientes actos constitutivos de genocidio contra los palestinos de la Franja de Gaza: 1) Matar miembros del grupo; 2) Causar lesiones corporales o mentales graves a los miembros del grupo; 3) Infligir deliberadamente al grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física, total o parcial; y 4) imponer medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo”

Quien dude de que es un genocidio es porque no quiere ver o es cómplice.

Asimismo, la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA) informó que 390 de sus asistentes y miembros del staff fueron victimizados, algo inédito en la historia de la ONU, entre trabajadores de la salud, profesores y voluntarios.

El Informe denuncia que, durante el 2025, Israel intensificó sus atrocidades contra el pueblo palestino, practicando abiertamente crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, actos de genocidio y de limpieza étnica en Gaza. “Mataron, mutilaron, provocaron hambrunas y desplazaron por la fuerza a palestinos, y destruyeron sus hogares, escuelas e infraestructura en una escala que no registra precedentes en la historia reciente de Israel y Palestina”.

La posición deplorable de Colombia

Ignorando todo esto el gobierno de Abelardo de la Espriella reabrió las relaciones con el Estado genocida de Israel en agosto de este año. El 14 de octubre está programada la reapertura oficial de la embajada en Jerusalén, que será asumida por Tania Gilinski, cuya familia de banqueros y empresarios ya es conocida en el circuito comercial y político de relaciones Estados Unidos-Colombia-Israel.

Colombia, que en 2024 rompió dignamente relaciones con Israel durante el Gobierno del cambio, sin tener en cuenta la orden de prisión a Netanyahu y al ministro de defensa Yoav Gallant por el Tribunal Penal Internacional (TPI), ni las evidencias del genocidio, reorienta la política externa nacional por el camino de la vergüenza. ¡Lamentable!

Entresacado:

“Los sucesos acaecidos en Gaza desde el 7 de octubre del 2023 no son hechos aislados, sino que están precedidos de decenios de ocupación ilegal y represión, bajo una ideología que exigía la expulsión de la población palestina de sus tierras y su substitución: ONU”
16 de octubre de 2026
Con información del Semanario Voz

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