(Extractos) Fascismo, nazismo, y franquismo, solo son apellidos europeos para defender el capitalismo (…) En esos momentos la oligarquía potencia los partidos de ultraderecha (…)

¿A qué se debe la identificación con las premisas nazis o falangistas/franquistas?

Su política propone pan y trabajo en general, pero estos son solo medios, y otros partidos políticos prometen lo mismo.

Lo que los diferencia está en la promesa de comunidad que se decanta en el uso de la violencia, ritualizada en reuniones identitarias, racistas, en las que se celebra la nación/patria, como una idea común y a la vez, excluyente, fuera de todo posicionamiento de clase o pertenencia a sustrato social (idea mentirosa, pero bien acogida por clases medias y apolíticos en general), y que unifica, a la vez que asegura (frente a lo externo), la bonanza de la economía y grandeza patria plasmada a través de la simbología de actos y banderas, de gentes en una comunidad sin crítica.

La ultraderecha es capitalismo en labores de reacción/represión, y aunque mayoritariamente sus integrantes pertenecen a segmentos poblacionales no dirigentes (recordemos que las hordas pardas de las S. A. nazis estaban formadas mayoritariamente por el lumpen proletariado y pequeña burguesía)(1), siempre son dirigidas/mandadas por militares, empresarios y políticos, patrioteros, y clasistas, los mismos que mandaron asesinar a Rosa Luxemburgo por orden de la socialdemocracia alemana (2), o apoyaron y financiaron a Franco en su golpe de Estado en España.

Esto nos lleva a la pregunta de ¿quién? dirige a los partidos de ultraderecha, que función cumple esta dentro de los vaivenes sociales, y que intereses defiende.

Atilio Borón, en su artículo del 11/11/2019 en Rebelión dice (3) en su primer punto:

“La tragedia boliviana enseña con elocuencia varias lecciones que nuestros pueblos y las fuerzas sociales y políticas populares deben aprender y grabar en sus conciencias para siempre. Aquí, una breve enumeración, sobre la marcha, y como preludio a un tratamiento más detallado en el futuro. Primero, que por más que se administre de modo ejemplar la economía como lo hizo el gobierno de Evo, se garantice crecimiento, redistribución, flujo de inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos la derecha y el imperialismo jamás van a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses”.

Con lo que queda claro que, la ultraderecha (incluyendo en esta los intereses imperial-colonialistas), hace su función golpear, incluso en contra de los intereses de parte del empresariado del momento, nunca contra el gran capital.

Primer aprendizaje: si se deja en sus manos el monopolio del discurso, no hay nada que hacer (…)

La peligrosa gente de “orden” (la ultraderecha está dentro de este segmento social), esa gente que calla, la que oculta y ataca a los pobres, la que vota jerarquía y autoridad, la que sale a la calle (y puede matar) por un equipo de fútbol, la que se pelea por una bandera, la que nunca saldrá a la calle para defender los derechos sociales, menos una renta básica que permita la supervivencia de todos, la que no es capaz de defender su dignidad ante el jefe y ante el Estado, la manada agresora patriarcal escudada en la ética de tribu, esas gentes que solo son sumisión ante los poderes, es parte de esa horda reaccionaria, la que da espacio a la ley de hierro de la oligarquía; la presión del grupo favorece la conformidad en el pensamiento grupal.

Upton Sinclair resume en parte esa ideología: “Es difícil que una persona entienda algo si su salario depende de no entenderlo” (4).

Pero esto no explica la falta de ética y dignidad de la persona. La visión conservadora de que el nazismo representa la antítesis irracional de la modernidad burguesa es mentira, solo se trata de lo que necesita esa burguesía, ese capitalismo a largo plazo, esa modernidad reaccionaria, en momentos de posible cambio social.

No reconocer estos puntos de apoyo del poder de clase, de esa elite que sí tiene conciencia de sí misma, del conservadurismo reaccionario del capital, hace posible el permitir la continuidad de su existencia, y de ver a este poder de clase reconstituirse a sí mismo (...)

Como ejemplo de los intereses a los que sirve la ultraderecha, y cómo surge/milita; entre 1975 y 1983, en España (durante la llamada Transición española), se produjeron 591 muertes por violencia política, 188 de los asesinados, los menos investigados, entran dentro de lo que se (5) denomina violencia política de origen institucional.

Es decir, los asesinatos desplegados para mantener el “orden establecido”, los organizados, alentados, e instrumentalizados, por las instituciones del Estado, donde el objetivo era que la calle no fuera de izquierdas, así como controlar el proceso sin tocar a los franquistas ni los grandes capitalistas. Se pretendía desestabilizar y frenar el proceso democrático.

A esto se debe añadir que los UPI (los llamados policías antidisturbios) de esa época actuaban conjuntamente y en connivencia con los “Guerrilleros de Cristo Rey”, fuerzas de choque del fascismo más recalcitrante, afines a Fuerza Nueva, fundada por Fraga Iribarne (6) (…)

El elemento central de la ideología fascista (por tanto, del conservadurismo necesitado), sigue siendo individualista (entendido como egoísta y sumiso), afín al principio del dirigente, la familia, la nación/patria y los intereses del gran capital (…)

La ultraderecha actual sigue bebiendo de lo mismo, de la Idea de una nación étnica, donde la tribu toma sus referencias de la etnia como expresión excluyente, e identificada con el territorio/nación; patriarcal y capitalista, e integrada por lo más reaccionario, patriarcal y violento (…), unida siempre a un pensamiento pequeño burgués, preparados para el rechazo de toda argumentación que les contradiga, siendo receptores de sentimiento grupal/patriarcal, para el que la sociedad ideal se reproduce con ayuda de la familia autoritaria y machista, fundamento del Estado (…)

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En el corregimiento de Villa Restrepo el arte se ha convertido en un aliado para evocar la memoria histórica, a través de los talleres de narrativa audiovisual los cuales se desarrollan en el marco del proyecto “Remembranzas en el Cañón del Combeima” del programa de Pasantías en Bibliotecas Públicas, con la participación de niños, adolescentes, jóvenes, adultos mayores y el apoyo del “profe” que le roban tiempo al tiempo para escuchar, sentir, imaginar, soñar, fotografiar, grabar y re-crear.

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