Así se proyectan los sueños de Trump: un moderno complejo urbanístico edificado sobre la sangre y los cadáveres de miles de palestinos. Foto The White House
La idea es construir un gran complejo urbanístico, del cual Trump sería socio principal. Hacer un jugoso negocio que le dé ingresos multimillonarios, no importa que los modernos rascacielos estén construidos sobre los restos de miles de seres humanos sepultados bajo los escombros dejados por las bombas
Por: Ricardo Arenales
Los gobiernos de unas sesenta naciones del mundo recibieron invitación formal del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que integren un Consejo de Paz que asuma la conducción futura del proceso de paz en Gaza y Cisjordania, y la inmediata reconstrucción de la zona, hoy reducida a cenizas por la destrucción a causa de los bombardeos israelíes que aún se mantienen, pese al acuerdo de cese al fuego firmado por varios gobiernos, sin la anuencia plena de las fuerzas de la resistencia palestina.
El anuncio fue hecho por el propio mandatario estadounidense en el marco de la cumbre de Davos y en este mismo escenario convocó a los representantes de las naciones invitadas para la instalación oficial del organismo.
A pesar de que el anfitrión de la iniciativa aseguró que este consejo será “el más destacado y prestigioso jamás reunido en ningún momento ni lugar” —sin entrar en detalles de por qué tanto entusiasmo—, a la cita con el mandatario gringo asistieron solo 19 países. De ellos, diez gobiernos, hasta ese momento, habrían aprobado su ingreso al Consejo de Paz, otros se mostraron escépticos y aplazaron cualquier definición, y otros, especialmente de Europa, rechazaron de plano cualquier participación en la iniciativa.
Los perpetradores
Y es que la propuesta de Trump tiene sus bemoles. Si de la reconstrucción de Gaza se trata, en el consejo de naciones propuesto, se encuentran, Israel de una parte, y Estados Unidos de la otra. Israel fue el que ejecutó los bombardeos y cometió el genocidio en grado superlativo. Estados Unidos fue el que suministró las armas, la tecnología, los sofisticados equipos de información, la inteligencia artificial al servicio de la muerte.
En este sentido, señala un analista, el plan de paz estadounidense, anteriormente esbozado—“Plan integral del presidente Donald Trump para poner fin al conflicto en Gaza” —, es un acto de traición al pueblo palestino. Fue respaldado por la mayoría del Consejo de Seguridad de la ONU el pasado noviembre, con la abstención de China y Rusia. Los Estados miembros se lavaron las manos con respecto a Gaza. Le dieron la espalda al genocidio.
La adopción de la Resolución 2803 de 2025, como escribe el experto en Oriente Medio, Norman Finkelstein, “fue al mismo tiempo una revelación de insolvencia moral y una declaración de guerra contra Gaza. Al proclamar nulo y sin efecto el derecho internacional, el Consejo de Seguridad se proclamó a sí mismo nulo y sin efecto. Frente a Gaza, el Consejo se transformó en una conspiración criminal”.
Boom inmobiliario
El Consejo ahora propuesto, estaría formado exclusivamente por jefes de Estado o de Gobierno, mientras que un consejo ejecutivo separado incluiría figuras políticas y empresariales. La Casa Blanca anunció que entre estas figuras estaría el ex primer ministro británico Tony Blair, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y Jared Kushner, yerno del mandatario estadounidense.
Con anterioridad a los anuncios de Davos, en una extraordinaria coincidencia, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, hablaba de convertir a Gaza en un boom inmobiliario. Dijo que había comenzado negociaciones con EE. UU. y que no habría que preocuparse por la demolición de viejas estructuras, pues esa demolición “ya la hemos hecho”. El plan de Trump es otro paso en la “economía del genocidio”.
Ahora la administración de Trump ha presentado su plan de ‘reconstrucción’ para la llamada ‘Nueva Gaza’, concebido como un proyecto urbanístico lleno de rascacielos en un territorio saqueado por las fuerzas israelíes, que dejaron decenas de miles de muertos, heridos y escombros en los que el mayor poder de fuego provino de armas compradas por el régimen sionista a Estados Unidos.
Sobre escombros humanos
El propio Trump destacó la posición geográfica de Gaza. “Miren esta ubicación junto al mar. Miren esta preciosa propiedad”. Para el mandatario, las tierras palestinas son una “propiedad”. Y entre sus cálculos de negociante no figura para nada el pueblo palestino, al que aspiran a desterrar por completo. La idea, pues, es construir un gran complejo urbanístico, del cual Trump sería socio principal. Hacer un jugoso negocio que le dé ingresos multimillonarios, no importa que los modernos rascacielos estén construidos sobre la sangre palestina, sobre los restos de miles de seres humanos sepultados bajo los escombros dejados por las bombas.
Dominación global
La propuesta del Consejo de Paz para Gaza tiene algunas perlas, algunas de ellas han disparado las alarmas en la comunidad internacional. Se plantea que, para formalizar el ingreso al organismo en cuestión, el país miembro deberá aportar mil millones de dólares para la financiación del proyecto. Además, Trump asume como presidente vitalicio del organismo. Las decisiones que se adopten serán por mayoría, pero ninguna será válida sin la aprobación personal del presidente.
El otro aspecto crucial es que el órgano fue concebido inicialmente para supervisar la paz en la Franja de Gaza; sin embargo, en su normatividad se plantea la posibilidad de que sus competencias vayan más allá de la región, que aborde cuestiones globales, en una clara rivalidad y suplantación de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, y de su Consejo de Seguridad.
Reportes de prensa señalan que la idea de Trump podría competir con la ONU. En este sentido, Financial Times asegura que el documento de creación de la junta subraya la necesidad de un “organismo internacional de construcción de paz más ágil y eficaz”.
Un funcionario estadounidense declaró a Axios que el órgano no se concentrará únicamente en Gaza. “El Consejo de Paz no se limitará a Gaza. Es un Consejo de Paz para todo el mundo”, dijo. El presidente se centra primero en nuestro hemisferio, pero tiene la mirada puesta en el mundo. No diría que esté obsesionado con la dominación global. Es “Estados Unidos primero”. Y Estados Unidos sigue siendo el líder del mundo”, indicó sin ambages.
Con información del Semanario Voz