Son diversas las causas del fenómeno, aunque entre las principales está la proliferación de plataformas virtuales no reguladas que ofrecen el servicio

Por: Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

En enero, se produjo una polémica porque en el contexto de la discusión sobre los efectos negativos del incremento de más del 23% en el salario mínimo, se dio a entender que este también había causado el cierre de colegios privados en Bogotá.

La Mesa Distrital de Colegios Privados informó que más de 100 instituciones tienen menos de 30 estudiantes, y muchas de ellas no resistirán este incremento en los costos.

No obstante, el cierre de estas instituciones no es un fenómeno nuevo, pues según un informe del Laboratorio de Economía de la Educación, de la Pontificia Universidad Javeriana, presentado en 2025, en los últimos seis años 6.263 colegios de Colombia se habían cerrado, de los cuales el 60.9% eran públicos y el 29,1%, privados.

Asimismo, el pico más alto de cierres había ocurrido en 2021, con 1.789 colegios, posiblemente como consecuencia de la pandemia, sin embargo, desde 2019 ya existía una baja sensible en el número de colegios disponibles.

Diversas razones

Entre las principales causas del cierre están un descenso en la natalidad, la migración -relacionada con una reorganización poblacional-, las dificultades de adaptación y problemas financieros, según la Mesa, esta última agravada por el incremento en el mínimo.

Ahora bien, con base en los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, el primer factor se explica porque mientras que en 2012 hubo 676 mil nacimientos, en 2019 se presentó una reducción a 620 mil y en 2023 se registraron solo 510.748 nacidos vivos. Esto significa un descenso del 11% frente a 2022 y de 24,5% al compararse con 2012.

Para entender mejor el fenómeno de los cierres de colegios privados, VOZ habló con una de las personas afectadas. Luisa Fernanda Torres Jiménez es Licenciada en Ciencias de la Educación, Química y tiene una Especialización y una Maestría en Educación y en Salud Mental en Establecimientos Educativos.

Desde hace nueve años, era la dueña de un colegio privado bogotano con 33 años de historia, pero por diferentes razones tuvo una situación económica que no pudo superar y debió ceder la licencia. De esta manera, el colegio pudo continuar ofreciendo sus servicios de educación formal anual y educación formal por ciclos de bachillerato.

La exrectora afectada, sabe que el cierre de colegios se da por diferentes aspectos como la baja natalidad, pero no comparte culpar a la instauración del salario vital.

Los precios

Acerca de los cobros que pueden hacer a los padres de familia, Torres Jiménez comenta que en agosto se emitió una resolución de costos educativos, por parte del Ministerio de Educación.

“Salieron unos parámetros, acerca de qué tanto se podía incrementar en matrículas como colegio privado. Se tiene en cuenta el IPC con corte agosto y los incrementos que se vayan teniendo adicionales, de tal forma que, si tú pagas el escalafón, si tú tienes laboratorio, si tú tienes todo eso, eso nos da porcentajes.

“El tema es que dentro de esa misma resolución hay algo que se llaman otros cobros periódicos, en los que se puede hacer el incremento libre porque son transporte y alimentación. Al subirse ese porcentaje en el salario mínimo hizo que los cobros periódicos fueran insostenibles, porque involucraba a las monitoras de los transportes, personal de aseo y la parte de cocina, y ahí fue donde se afectó, pero no la parte académica”, explica la profesora.

Asegura que revolvieron esos costos con los pagos a profesores, lo cual no es correcto, porque estos colegios deben pagar al menos el 80% del escalafón para tener un porcentaje de incremento en matrículas.

Es decir, el incremento del salario mínimo en este personal no tendría por qué afectar de manera elevada los costos, si se tiene en cuenta la cantidad requerido en cada institución.

Cambios en las formas

La profesora, quien también pertenece a la Mesa Nacional de Rectores de Colegios Privados, explica que en ese espacio se analiza el problema y encuentran causales como la natalidad y la falta de regulación de otros estilos de educación.

Está convencida de que la educación en Colombia debe cambiar, e identifica que son transformaciones que no se han regulado: “Se siguen manteniendo las licencias en los colegios privados, amarradas a una sede física. En ese orden de ideas, la educación solo puede ser presencial. Entonces, después de pandemia aparecieron una cantidad de plataformas que no están reguladas por el Ministerio y que están amparadas por colegios que tienen sede física, pero no tienen niños”.

En este tema la profesora Torres hace un cuestionamiento a la calidad de esa educación por la ausencia de seguimiento y acompañamiento; ya que son colegios con licencia para formación presencial, pero dan formación virtual.

“Eso quiere decir que la mayoría lo que hacen es buscar, de forma ilegal, cómo pueden certificarse o validar su bachillerato a través de un colegio en el extranjero”.

De esta manera, mientras los colegios presenciales hacen inversiones en infraestructura y planta docente, los virtuales solo manejan plataformas, y si tienen docentes les pagan por horas, lo que incrementa la informalidad. Así, ofrecen programas educativos a muy bajo costo.

Se necesitan cambios

Muchos de estos colegios no aparecen en el Sistema Integrado de Matrículas: “Después aparecen los títulos de colegios de Ecuador, de Estados Unidos, en Estados Unidos solamente es conseguir un código allá y no hay problema, y van y lo apostillan en el Ministerio de Educación y listo, se gradúan en el extranjero, pero la calidad es muy cuestionable”.

El 70% de los colegios privados en Bogotá es estrato 1, 2 y 3, con muy pocos estudiantes y la pensión baja, por lo que han sido muy afectados por la proliferación de plataformas, sin regulación del Ministerio: “Colsubsidio ofrece educación virtual y educación por ciclos, que se supone que es para adultos, y la ofrece sin estar regulada”.

Finalmente, para regular a este sector, la profesora Torres Jiménez dice que hay que hacer un análisis sobre las necesidades, proteger al sector del magisterio y que, aunque la educación tradicional debe evolucionar, debe haber protección al estudiantado en la salud mental, aspecto en el que también debe haber regulación.
Con información del Semanario Voz

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