Foto Pacto Histórico

La disputa electoral tiene en el centro a los y las trabajadoras colombianas. Es apenas natural que los diferentes candidatos y candidatas quieran obtener el favor electoral de las mayores concentraciones de fuerza laboral del país. Es parte del proceso natural del debate político electoral.

Editorial 3309

Que 11 lideres sindicales hayan tomado la decisión de apoyar a un candidato diferente al del Pacto Histórico es aceptable. Lo que no es aceptable es que esas 11 personas se abroguen la representación y vocería del movimiento obrero colombiano. La Unión Sindical Obrera, USO, según sus propios documentos, hasta septiembre de 2025 contaba con 24.459 afiliados, lo que representa el 0,08% del total de la población trabajadora en Colombia. Las propias subdirectivas de la USO en los territorios han salido a desconocer la decisión de esta mayoría simple de 11, en una junta conformada por 20.

En las últimas horas, se conoció que “Iván Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, recibió el respaldo público de más de 900 dirigentes sindicales pertenecientes a 301 organizaciones con presencia en 30 departamentos del país, consolidando un apoyo significativo del sector laboral organizado de cara a las elecciones de 2026” (…), además, se anunció la creación de la Comisión Nacional de Campaña de Trabajadores y Sindicalistas, instancia encargada de coordinar acciones a favor de su candidatura en todo el territorio nacional.

No es una posición personal o de una fracción, es la base trabajadora que no está —ni quiere estar— en las juntas de empresas, la que comprende muy bien cuál es su papel y su lugar en la lucha de clases, que no tiene prebendas ni comisiones económicas que alimenten intereses particulares o personales.

Ahora bien, hay preocupaciones en una parte del movimiento obrero, en especial en el de los hidrocarburos, frente a la política del gobierno de transición energética, que busca cambiar la matriz de la economía colombiana basada en energías fósiles como el petróleo y el gas, por una matriz de energías limpias o renovables. Son preocupaciones serias a las que Iván Cepeda ha puesto especial atención.

El programa de las tres revoluciones, planteado por Iván Cepeda, contiene una propuesta que los 11 firmantes desconocieron: “Los Pactos Territoriales”. Un acuerdo entre el Gobierno nacional, el gobierno departamental, los municipios y las comunidades para transformar integralmente el territorio y consolidar la paz, priorizando la inversión social en acceso al agua, la vivienda digna, la salud, la educación, la transición energética justa, la reforma agraria, el empleo digno. El Pacto es una hoja de ruta para la dignidad, la justicia y la igualdad”.

El Comité Ejecutivo Central del Partido Comunista, PCC, plantea, “el pacto histórico es el camino para los trabajadores petroleros”. La decisión de los 11 de la Junta de la USO es un error político que genera confusión frente a los objetivos unitarios que han liderado el Pacto Histórico y la candidatura presidencial de Iván Cepeda.

El apoyo a Ecopetrol, empresa creada por la clase obrera petrolera colombiana, exige un claro deslinde de las políticas capitalistas tradicionales que niegan el cambio climático y menosprecian la necesidad de la diversificación y transición energéticas. El fracking no representa una solución efectiva a las necesidades reales del país.

El PCC reclama el papel preeminente de Ecopetrol, como ente estatal, al frente del proceso de renovación hacia energías limpias, que implica la defensa del empleo, una correcta reconversión laboral y una diversificación productiva con educación, formación y cualificación para el progreso personal y familiar de las y los trabajadores. Es una falsa ilusión pensar que promesas venidas desde la política tradicional son las que van a resolver los problemas de los trabajadores, problemas que ellos mismos nunca contribuyeron a resolver.

El PCC llama a un gran diálogo social permanente con las comunidades y los trabajadores del petróleo, gas y carbón, sobre una propuesta realista de transición energética. Un segundo gobierno del Cambio es con Iván Cepeda Castro y con él la concertación amplia de una transición energética justa.
Con información del Semanario Voz

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