Mitin electoral del Pacto Histórico en Pereira, Risaralda. Foto Fabián Sora, Comunicaciones PCC
La secretaria general del Partido Comunista Colombiano comparte con VOZ el balance político que dejó la jornada electoral del 8 de marzo
Por: Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos
¿Cuál es el balance general que hace el PCC del resultado electoral?
Desde el Comité Ejecutivo Central evaluamos que fue una jornada positiva. Es clave el incremento de la participación electoral. Esto no es menor si consideramos que durante décadas la abstención fue funcional al poder de las élites. Hoy vemos cómo participan activamente sectores que han sido históricamente excluidos. Eso indica que se ha abierto una expectativa real de cambio.
La clave
¿Qué tanto influyó en el resultado la unidad del Pacto Histórico?
Se confirma la línea política unitaria que el PCC ha defendido en sus últimos congresos. La apuesta por el Pacto Histórico no fue una decisión fácil. Implicó dejar de lado intereses particulares, incluso tensiones legítimas alrededor de la personería jurídica. Sin embargo, priorizamos el objetivo superior de participar en la construcción de un instrumento amplio y capaz de superar la fragmentación de la izquierda. Un partido que se piensa el poder popular y tiene vocación de gobierno.
¿Cuál fue la clave para que la izquierda tuviera ese salto cualitativo?
No puede entenderse ese crecimiento como un fenómeno espontáneo. Es el resultado de un acumulado de luchas sociales y políticas que hoy encuentran una expresión más madura y articulada.
En primer lugar, es fundamental reconocer el papel del Gobierno del Cambio y el liderazgo del presidente Gustavo Petro. Construimos desde el Ejecutivo una alternativa al modelo neoliberal.
Fue clave potenciar los derechos sociales con la reforma pensional, laboral y a la salud. También la reforma agraria y el reconocimiento del campesinado, apuestas por transformar la educación, así como políticas de paz y justicia social que ponen en el centro del debate las necesidades de las mayorías.
En segundo lugar, el Pacto no es simplemente una coalición electoral. Es un espacio de convergencia política que recoge agendas del movimiento sindical, campesino, indígena, feminista y juvenil.
Finalmente, hay un elemento ético. La candidatura de Iván Cepeda Castro representa una forma distinta de hacer política: transparente, coherente, comprometida con las víctimas y con la verdad. Es un liderazgo que despierta confianza y credibilidad.
La bancada comunista
El PCC y la Unión Patriótica tendrán cinco representantes y dos senadoras. ¿Quiénes conformarían esa bancada comunista?
En el Senado tendríamos a la compañera Aída Avella, presidenta de la UP y lideresa histórica de la izquierda revolucionaria, y a María Eugenia Londoño, maestra y dirigente sindical. En Cámara estarán las camaradas Carmen Mayusa por Meta y Luz Miryan Moncayo por Cauca, y los compañeros Gabriel Becerra por Bogotá, Miguel Ángel Rubio por Putumayo y Fernando Arias Cardona por Risaralda.
¿Cómo valoran este hecho político?
El retorno del PCC al Congreso tiene una dimensión histórica que no puede subestimarse. Durante décadas, la izquierda revolucionaria fue sistemáticamente excluida, perseguida y exterminada, siendo nuestra colectividad una víctima directa de esta política fascista.
Junto con la Unión Patriótica, volvemos a tener bancada parlamentaria. Es un logro que desborda lo electoral porque reivindica las batallas de miles de militantes que dieron su vida por la democracia y el socialismo en Colombia.
Pero también existe un componente político. Implica la posibilidad de llevar al Legislativo una agenda que represente los intereses de la clase trabajadora, del campesinado, de las mujeres, de las juventudes, de los pueblos étnicos, entre otros sectores.
¿Cuáles serán las principales batallas que piensan liderar en el parlamento?
El plan de la bancada es profundizar las trasformaciones sociales. La reforma agraria sigue siendo una deuda histórica del Estado y una condición indispensable para la paz. En materia laboral, la tarea es avanzar hacia la dignificación del trabajo, superando la precarización y garantizando más derechos, sobre todo aquellos que se quedaron por fuera de la reforma.
En salud y educación, la estrategia será consolidar sistemas públicos, universales y de calidad que rompan con la lógica mercantil que ha predominado durante décadas.
Además, se plantea la necesidad de abrir el debate sobre un proceso constituyente que permita superar los límites de la actual institucionalidad para avanzar hacia una democracia más participativa y profunda. La bancada comunista estará con las luchas del pueblo colombiano.
Ganar en primera vuelta
¿Cómo va la campaña ‘Iván Cepeda presidente’?
La campaña presidencial entra en una fase decisiva. El objetivo es claro: ganar en primera con Iván Cepeda y Aída Quilcué. No se trata de una consigna, sino de una estrategia política. Permitir una segunda vuelta implicaría darle tiempo a la derecha para reorganizarse, articular alianzas y desplegar toda su capacidad económica y mediática.
En este sentido, hemos definido como prioridad la expansión territorial. La campaña debe estar en las calles, en los territorios, en los barrios, en la casa, en el diálogo directo con la gente.
Otro desafío es la defensa del voto. La historia electoral está marcada por fraudes, irregularidades y prácticas clientelistas. Por eso es una tarea estratégica la organización de testigos electorales, abogados y equipos de vigilancia.
¿Esperan abrir el espectro político de la campaña?
La campaña tiene el reto de ampliar su base social. Sectores democráticos, progresistas e incluso del liberalismo han empezado a sumarse, lo que abre la posibilidad de construir una gran alianza nacional por el cambio y la vida.
No obstante, la campaña debe mantener una línea política clara, defender los avances del Gobierno, pero también reconocer los desafíos pendientes y proyectar un horizonte de transformaciones más profundas.
En opinión del PCC, ¿cuáles son los retos prioritarios del momento?
El momento que vivimos es decisivo. No estamos en una coyuntura electoral ordinaria, sino en una encrucijada en la que se define si Colombia avanza hacia la profundización del cambio o si las élites logran recomponerse para restaurar el viejo orden.
Los retos son claros y están interrelacionados. El primero es ganar la presidencia en primera vuelta. El segundo es fortalecer la unidad. En tercer lugar, está la profundización de la conciencia política del pueblo. Y por último tenemos el desafío de convertir la esperanza en un proceso real de poder popular.
El PCC seguirá estando del lado de las luchas populares, empujando la historia hacia el socialismo y la verdadera democracia.
Con la información del Semanario Voz