Por: Jefferson Orlando Corredor Uyaban

La Feria Internacional del Libro de Bogotá vuelve a ocupar un lugar central en la agenda cultural del país. Este año, del 21 de abril al 4 de mayo, Bogotá se transforma en capital editorial de América Latina: llegan autores, lectores, académicos, estudiantes y miles de personas que todavía creen en el libro como instrumento de disputa cultural y de conocimiento.

Pero la edición de 2026 tiene un significado especial en el último año del gobierno de Gustavo Petro, pues el país invitado de honor es la República de la India. Su presencia desborda lo literario: expresa el ascenso del Sur Global, la reconfiguración del mundo hacia la multipolaridad y la urgencia de que Colombia deje de mirarse únicamente en el espejo de Estados Unidos y Europa.

La India no solo es una potencia tecnológica y económica. Es también una civilización milenaria atravesada por una extraordinaria diversidad lingüística, filosófica y literaria. Sus tradiciones de pensamiento abarcan desde antiguas reflexiones sobre ética y espiritualidad hasta debates modernos sobre colonialismo, democracia, desigualdad y emancipación. En un momento marcado por guerras, crisis climática y concentración de la riqueza, ese diálogo resulta indispensable.

Tener a la India como invitado es pensar un mundo plural, donde la cultura no gire exclusivamente en torno a Occidente. Esa es, quizá, una de las mayores riquezas simbólicas de esta feria: recordar que existen otras voces, otras memorias y otras formas de comprender la modernidad. Para Colombia, esa conversación puede ser una oportunidad de ampliar horizontes políticos, culturales e intelectuales.

Sin embargo, toda feria del libro es también escenario de tensiones. Junto a la circulación de ideas conviven la lógica del espectáculo, el mercadeo editorial y la exaltación de figuras mediáticas. Con frecuencia, el pensamiento crítico y político queda relegado frente a productos diseñados para el consumo rápido.

En ese terreno sobresale la Librería Nuestra América (Pabellón 6, primer piso, stand 633), donde se encontrarán disponibles para este año las novedades de la editorial Teoría y Praxis. Con títulos como Oriente, de Sebastián Cristancho; Horror y Resiliencia, de Pablo Oviedo; Estados Unidos, sanguinario y sin máscaras y ¡Palestina, mi amor! Ensayos sobre el genocidio sionista y la rebelión de un pueblo colonizado, de Renán Vega Cantor; Actualización del Manifiesto Comunista para Colombia, de Alberto Maldonado; Capitalismo Drogado, de Thiago Rodrigues; y La paz como revolución, de Ricardo Sánchez Cárcamo y Beatriz Guerrero.

No se trata solo de novedades editoriales. Son libros que discuten memoria popular, imperialismo, conflicto social, economía política y construcción de paz. Es decir, textos que devuelven al libro su capacidad de intervenir en los debates actuales.

La feria debe celebrarse, sí, pero también democratizarse. La pregunta es si FILBo 2026 aprovechará ese diálogo o lo reducirá a un gesto exótico de un pabellón.
Con información del Semanario Voz

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