Estados Unidos confirmó el retiro de todo el uranio enriquecido de Venezuela, mientras que no ha podido apoderarse de este mismo componente nuclear en Irán.
La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) informó el viernes que el uranio venezolano había sido “transportado de forma segura por tierra y mar desde Sudamérica hasta Norteamérica” tras “una operación compleja y delicada”. Fue trasladado a un complejo del Departamento de Energía en Carolina del Sur, después de haber sido retirado del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), un sitio ubicado a 15 km de Caracas, la capital de Venezuela.
Por su parte, el Departamento de Energía de EE.UU. subrayó que “gracias al liderazgo decisivo del presidente Trump” se extrajeron 13,5 kg de uranio de un reactor de investigación en Caracas, una fracción de los aproximadamente 408 kg que posee Teherán.
La institución estadounidense calificó la operación conjunta, en la que participaron el Reino Unido, EE.UU. y Venezuela, como “una victoria para Estados Unidos, Venezuela y el mundo”.
“La retirada segura de todo el uranio enriquecido de Venezuela envía otra señal al mundo de una Venezuela restaurada y renovada”, declaró Brandon Williams, administrador de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear del Departamento de Energía.
Estados Unidos presentó la remoción del uranio enriquecido como un logro estratégico en materia de seguridad internacional y como una señal del fortalecimiento de la cooperación con Venezuela bajo la Administración Trump, tras el derrocamiento del gobierno del presidente Nicolás Maduro en una operación militar estadounidese el 3 de enero, después de un largo asedio al país suramericano, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico.
Entretanto, uno de los principales objetivos declarados de Trump al iniciar una guerra, junto con Israel, contra Irán en febrero —actualmente en tregua tras 40 días de confrontaciones— ha sido obligar a Teherán a entregar su uranio altamente enriquecido. Hasta ahora, estos esfuerzos han fracasado.
El 7 de abril, Estados Unidos realizó una operación en la provincia iraní de Isfahán con el objetivo de infiltrarse y atacar una instalación nuclear iraní, bajo la tapadera de rescatar a un piloto derribado, como afirmaron inicialmente funcionarios estadounidenses. Las fuerzas iraníes anticiparon la operación y emboscaron a las fuerzas especiales estadounidenses, logrando dañar o destruir varios aviones, helicópteros y drones, entre ellos un C-130.
En un intento de salir del paso por la fallida operación en Isfahán, Trump y el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, recurrieron a narrativas al estilo de Hollywood para tratar de convencer que lo de Isfahán fue una misión de rescate.
Además, las autoridades iraníes han dejado claro que su programa nuclear pacífico, incluido el enriquecimiento de uranio, un derecho como miembro del Tratado de No Proliferación (TNP), no forma parte de las negociaciones con Estados Unidos para el fin definitivo de la guerra.
Con información de HispanTV