Omer Calderón
ocalder@udistrital.edu.co
Antes de posesionarse en un acto contrarrepublicano, y estando frescos los resultados manipulados por agencias extranjeras y privadas del país, el presidente electo ha avisado altas funcionarias de una especie de Ministerio de Propaganda criollo, que bajo el espíritu de Goebbles, está conformado por las carteras de Cultura y Educación.
Según los anuncios, se enfilarán hacia la construcción de emociones, sentimientos y representaciones sociales justificadoras de la expresión política del capitalismo radical representativo de la virulencia que con que obtienen ganancias muy superiores al 300% que les genera el narcotráfico, la guerra, la privatización del Estado y la entrega de nuestros recursos naturales al imperialismo estadounidense.
Goebbles desplegó su estrategia de control del corazón y las mentes de la población por la simplificación y repetición de mensajes, enfocados en la población desinformada y manipulada, que hoy se desenvuelve motivada en las redes hacia sentimientos favorables al espectro ideológico de la reacción.
La derecha de la derecha viene por las conquistas sociales del pueblo y el Gobierno del cambio, cubriendo sus torvos propósitos con la manipulación ideológica.
Asumiendo como objetivos gubernamentales el giro hacia la derecha de la política cultural para enfocarla en lo que nombran peyorativamente como “ideología de género”, tratan de destruir la identidad territorial, de clase y de genero gestada por fuerzas sociales entorno a una enriquecida estética de la fraternidad, solidaridad y buen vivir, para imponer valores de individualismo, competencia, consumismo y psicologización de los problemas sociales.
Ahora, impulsando también, al peor estilo de la restauración monárquica, se enfocan en eliminar el ya debilitado carácter laico de la educación pública, para “sacar a Marx y meter a Dios en la educación”.
Asumen como criterio para liquidar el carácter laico de la educación pública, instalar en el cerebro de las nuevas generaciones, el temor a un ser supremo, como medio de apaciguar la rebeldía juvenil y la curiosidad científica, de modo que se obstruya el conocimiento crítico.
Ante este nubarrón que se cierne sobre la formación del pensamiento libre de dogmas y supersticiones, reivindicar la separación de la iglesia y el Estado, así como la libertad religiosa y de conciencia, se trasforma en lucha por garantizar la educación científica, ética y estética, que apuntale en las familias la libre opción por la transmisión de tradiciones religiosas, fuera de la interferencia de la escuela en la imposición de una cosmovisión teológica.
Los ministerios de la propaganda del ilegítimo se estrellarán con la fuerza de la razón que le asiste a los pueblos, que por virtud de la lucha por el derecho al conocimiento objetivo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, se mantendrá en la gesta por alcanzar la capacidad de pensar y usar la propia razón sin los esquemas de pensamiento generados por las clases dominantes.
31 de julio de 2026
Con información del Semanario Voz