«El pueblo salva al pueblo», el lema adoptado por la ciudadanía y organizaciones ante la escasa ayuda estatal tras el terremoto de 7.4 en Colombia, reflejando la acción popular frente al abandono institucional en los municipios más vulnerables.
El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, catalogado como el más potente del siglo XXI en el país, dejó al descubierto la vulnerabilidad extrema del departamento del Chocó. Con el epicentro ubicado en San José del Palmar, el sismo golpeó con severidad a zonas que hoy continúan invisibilizadas y donde la asistencia estatal arriba de forma fragmentada.
«El pueblo salva al pueblo porque en este momento nosotros no pensamos ni siquiera desde un lugar institucional, sino desde el lugar personal», expresó Dayan Coime, integrante de comunidades afrodescendientes. Al advertir sobre el abandono histórico del departamento, la vocera cuestionó que mientras las ciudades principales reciben suficiente atención tras sufrir daños, el Chocó sigue sin poder comunicarse ni conocer la noción total del daño ocasionado.
«Siempre hemos tenido la costumbre de ayudar así sea lo mínimo», relató el ciudadano Nicolás Pizón, quien acudió tras ver la convocatoria en redes sociales al saber que son comunidades olvidadas por el Estado, motivando a sus amigos y padres a sumarse a la ayuda humanitaria.
Lina Lozada, subsecretaria para la Gobernabilidad y la Garantía de Derechos, señaló que la situación actual profundiza las necesidades previas del departamento. «Tenemos 29 municipios afectados, muchos con bastante gravedad, más de 43.000 personas afectadas y ya 14 personas fallecidas», detalló, advirtiendo que la tarea más dura es la reconstrucción.
La polémica se intensifica tras la decisión de la Administración de Abelardo de la Espriella de limitar el apoyo internacional únicamente a países como Israel, Ecuador, El Salvador y Estados Unidos, desatando duras críticas de sectores sociales y políticos que exigen poner por encima la vida de quienes siguen bajo los escombros.
David Tamayo, director designado de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), defendió la medida al señalar que solo aceptarán apoyo de países que garanticen grupos de búsqueda y rescate reconocidos por el sistema internacional de búsqueda y rescate y por sus propias naciones para cumplir con los protocolos de atención de emergencias.
Mientras las decisiones políticas se debaten en Bogotá, en el Chocó el tiempo se agota entre el lodo, la incertidumbre, los escombros y la fuerza inquebrantable de su propia gente.
El último reporte emitido por la UNGRD el viernes a las 09:00 de la mañana detalla que el terremoto de magnitud 7.4 en Colombia, deja hasta el momento 287 personas fallecidas, 3.975 heridas y 378 desaparecidas, además de 135.179 damnificados distribuidos en 437 municipios de 15 departamentos.
14 de agosto de 2026
Con información de TeleSur