Raúl Herrera. Foto archivo

Homenaje al dirigente sumapaceño recientemente fallecido. Fue dirigente agrario, diputado y militante de toda la vida del Partido Comunista Colombiano.

Despedimos a uno de los imprescindibles, a uno de los grandes agraristas y revolucionarios del siglo XX sumapaceño: el camarada Raúl Herrera Pardo. Su vida fue ejemplo de coherencia, dignidad, disciplina y profunda convicción en la lucha por la construcción del socialismo

Desde su niñez estuvo vinculado a las luchas de los campesinos y campesinas del Sumapaz. Al lado de Juan de la Cruz Varela, acompañó las luchas por la Reforma Agraria y por la defensa de los derechos del campesinado colombiano.

Maestro

Raúl fue un comunista de convicciones profundas, consecuente con sus principios y comprometido con su Partido Comunista. Nunca renunció a sus ideales ni dejó de creer en la posibilidad de construir una sociedad distinta al capitalismo. Contribuyó decididamente a la construcción y consolidación del Sindicato de Pequeños Agricultores de Cundinamarca, dejando una huella profunda en el movimiento agrario de la región

Fue maestro de muchas y muchos líderes agrarios del Sumapaz. Insistía siempre en la necesidad del estudio disciplinado de la realidad, de comprender las dinámicas del capitalismo y, sobre todo, de mantener viva la posibilidad de construir una sociedad alternativa a este modelo de producción

Su vida transcurrió entre veredas, barrios, caminatas, reuniones y escuelas políticas, siempre al servicio de la organización popular y de la construcción de la unidad obrero-campesina. La defensa de los derechos de los campesinos y campesinas y de los trabajadores y trabajadoras de Colombia fue una guía permanente de su práctica política y organizativa

Su disciplina, rigurosidad, capacidad de análisis y energía le permitieron enfrentar momentos difíciles de la historia colombiana, incluso el terrorismo de Estado.

También llevó esas luchas al escenario institucional, desde la Asamblea de Cundinamarca, donde ejerció como diputado y convirtió la representación política en otro espacio para defender los intereses populares, campesinos y trabajadores.

La disciplina consciente fue una exigencia permanente para quienes tuvieron el honor de conocerlo y compartir con él movilizaciones, escuelas políticas, espacios de intercambio, reuniones y jornadas de organización, particularmente alrededor de las conmemoraciones y luchas del Primero de Mayo.

Sus llamados de atención, su capacidad para el debate, su ejemplo de estudio permanente y su preocupación por comprender los cambios en el mundo del trabajo hacen parte de un legado que muchas y muchos continuaran construyendo.

Su lucha por la democracia, por la apertura democrática y por una paz con justicia social mantiene plena vigencia. Hoy, frente a los nuevos desafíos y a las amenazas que se ciernen sobre las conquistas populares, su pensamiento y su ejemplo adquieren renovada importancia.

Raúl Herrera Pardo no se va del todo. Permanece en las luchas campesinas del Sumapaz, en las organizaciones que ayudó a construir, en las escuelas políticas, en las voces de quienes aprendieron de él y en cada lucha por la tierra, el territorio, la democracia, la paz y el socialismo.
19 de septiembre de 2026
Con información del Semanario Voz

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