El candidato al senado Abdul El-Sayed tiene ascendencia egipcia, es musulmán y como médico epidemiólogo defiende el programa federal de seguro médico Medicare. Foto redes AES

Las justas parlamentarias se realizarán en medio de un tenso momento económico y político para los Estados Unidos. Inflación, la guerra inconclusa con Irán y aumento de los precios, especialmente de la gasolina, tienen al inquilino de la Casa Blanca en el momento de mayor impopularidad de su mandato.

Por: Simón Palacio

El martes 3 de noviembre el pueblo estadounidense acudirá a las urnas. Se trata de las midterm elections (elecciones de medio término), donde se elegirán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de las 100 curules del Senado. Además, se votará por gobernaciones en 39 estados y habrá numerosas contiendas estatales y locales.

Las elecciones de medio término coinciden con el punto medio del mandato presidencial; por lo tanto, su resultado es considerado como un referéndum a la gestión del inquilino de la Casa Blanca. Aunque todas las encuestas apuntan a una derrota segura de Donald Trump en la Cámara y una reñida contienda en el Senado, estas se encuentran dentro del margen de error y en el pasado han demostrado ser poco fiables respecto al resultado.

El ambiente electoral

Las justas parlamentarias se realizarán en medio de un tenso momento económico y político para los Estados Unidos. El repunte de la inflación, la guerra inconclusa con Irán y el aumento de los precios, tanto de la gasolina como de la atención médica y los alimentos, tienen al presidente Trump en el momento más bajo de aprobación de su mandato.

Esta situación ha llevado a que el Make America Great Again INC., super-PAC que respalda a Trump y sus aliados republicanos, inyecte más de 400 millones de dólares para revertir el momento adverso. Sin embargo, tal y como lo analiza el periodista Mark Gruenberg para People’s World, el presidente estadounidense ha sido cauteloso en sus apariciones, con multitudes controladas y eventos que solo se llevan a cabo en zonas de tradición republicana.

En este momento los republicanos controlan 219 de los 435 escaños de la Cámara de Representantes. Si pierden dos curules en las elecciones de medio término, cederán la mayoría. Este cálculo ha llevado a que los líderes del Partido Republicano reconozcan prematuramente que perderán la Cámara Baja.

La situación es distinta en el Senado. Hoy el Partido Republicano controla 53 escaños, frente a los 45 de los demócratas y dos independientes de tendencia progresista. En la radiografía proyectada, la alta dirigencia republicana ya reconoce como pérdida la banca de Carolina del Norte, donde el exgobernador demócrata Roy Cooper es el favorito. El resto de las contiendas senatoriales están en disputa.

Los estados en disputa

Los ojos de las elecciones de medio término se pondrán sobre los resultados en el estado de tendencia demócrata de Maine; en los estados indecisos de Michigan y Ohio, y en los estados republicanos de Alaska y Texas. El cálculo que hacen los demócratas es ganar cuatro escaños de los cinco en disputa para recuperar el control de la Cámara Alta.

En Maine la disputa es entre Susan Collins, exparlamentaria republicana por Nueva Inglaterra y ahora independiente (aunque es cercana a Trump), y el legislador estatal demócrata Troy Jackson. Mientras las encuestas le dan una victoria estrecha a Jackson, los comités de financiación del Partido Republicano han triplicado los gastos electorales en favor de Collins.

Por otro lado, en Ohio el escaño lo disputan el exsenador demócrata Sherrod Brown y el actual senador republicano Jon Husted. Brown goza de un considerable reconocimiento público y un fuerte apoyo sindical que lo tiene liderando por un corto margen, pero el republicano ha recibido una inusitada inversión de dinero, al punto que la de Ohio será la segunda contienda senatorial más costosa en la historia de los Estados Unidos.

En Texas hay máxima tensión. El representante estatal James Talarico está a punto de convertirse en el primer demócrata en el siglo XXI en ganar un escaño en el Senado para representar al estado de la estrella solitaria. Su contrincante es el fiscal estatal, Ken Paxton, un político de ultraderecha y aliado indiscutible de Trump y toda la agenda MAGA.

En Michigan la elección es entre el progresista Abdul El-Sayed y el exrepresentante trumpista Mike Rogers. El-Sayed aventaja por dos puntos porcentuales a su contrincante gracias a una plataforma política que incluye cobertura médica universal, protección a los derechos de los trabajadores y críticas al genocidio israelí en contra del pueblo palestino.

Finalmente, en Alaska, el senador republicano y paladín de la agenda MAGA, Dan Sullivan, se encuentra dos puntos por debajo de la exrepresentante demócrata Mary Peltola. Además, en el estado republicano de Nebraska y en los indecisos de Iowa, Illinois y Kansas se proyectan sorpresas.

Nada está escrito

Donald Trump y la agenda MAGA se encuentran en la encrucijada. Un estudio reciente estimó que cerca del 27 % de los votantes trumpistas se encuentran desilusionados o disgustados con su líder, entre otras cosas, por la guerra de Irán y el aumento de la inflación.

“¿A cuántas personas podrán movilizar los movimientos obreros y populares? ¿Cuántos votantes de MAGA, disgustados y desilusionados, se quedarán en casa?”, son las preguntas que se hace Gruenberg de cara al 3 de noviembre.

Por lo pronto, el repunte de los demócratas y el resultado de las elecciones en Brasil tienen en alerta a las fuerzas de la extrema derecha en Estados Unidos. Pero nada está escrito, sobre todo cuando en el principal modelo “democrático” del mundo el poder del dinero puede cambiarlo todo.

A mitad de otoño lo sabremos.
29 de octubre 2026
Con información del Semanario Voz

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