Gabriel Becerra. Foto cortesía
El representante a la Cámara y miembro del Comité Político del Pacto Histórico habla sobre los cambios estratégicos en la campaña, el diálogo con las fuerzas de “centro” y lo que se está jugando el país en estas elecciones
Por: Mónica Andrea Miranda Forero
@Emedemoni_
¿Cuáles serán las principales apuestas y estrategias para ampliar la base de apoyo de Iván Cepeda y Aída Quilcué de cara a la segunda vuelta?
Desde el proceso electoral queremos afianzar nuestra votación, sobre todo garantizando que quienes no pudieron votar por razones logísticas, de transporte o movilidad puedan hacerlo en esta segunda vuelta. Hay regiones donde existe un respaldo importante a nuestro proyecto político y estamos trabajando para superar esas dificultades.
Además, es fundamental fortalecer una política de alianzas con sectores y precandidaturas que no llegaron a la segunda vuelta, pero que comparten con nosotros la defensa de los principios democráticos, el pluralismo y las reformas sociales. Hemos venido conversando con distintos liderazgos políticos y sociales porque entendemos que esta elección va mucho más allá de una candidatura.
Una mayoría para las reformas
Los debates presidenciales suelen ser determinantes para los electores indecisos. ¿Qué espera la campaña de estos escenarios?
Los indecisos tendrán un papel decisivo. Muchos de ellos no han tomado una determinación porque todavía no cuentan con toda la información necesaria para evaluar las propuestas de los candidatos. Por eso nuestra tarea es llegar a ellos a través de todos los espacios posibles: redes sociales, organizaciones sociales, encuentros ciudadanos y escenarios de discusión pública.
Los debates deben servir para mostrar con claridad las diferencias entre los proyectos políticos en disputa. Desde nuestra perspectiva, la propuesta de la derecha representa un retroceso frente a ganancias democráticas que han sido fundamentales para Colombia desde la Constitución de 1991.
Estamos hablando de asuntos concretos: el derecho al trabajo, la educación pública, la paz, los derechos de las mujeres, las libertades y el reconocimiento de la diversidad. Lo que deben preguntarse los ciudadanos es qué modelo de país garantiza mejor esos derechos y cuáles serían las consecuencias reales de retroceder en ellos.
La recta final
En esta etapa se habla mucho de construir unidad más allá de las fuerzas que apoyaron al Pacto Histórico. ¿Cómo avanza ese diálogo?
Ese diálogo comenzó incluso antes de la primera vuelta y continúa desarrollándose. Lo que buscamos son acuerdos programáticos, políticos y electorales que permitan ampliar la Alianza por la Vida y construir una mayoría social y democrática.
No se trata únicamente de sumar apoyos para ganar una elección. También se trata de construir las condiciones para gobernar y sacar adelante las reformas que Colombia necesita. Cualquier transformación profunda requiere mayorías políticas en el Congreso y respaldo ciudadano en los territorios.
Tenemos diferencias con distintos sectores, por supuesto, pero también coincidencias fundamentales alrededor de distintos temas que permitan el desarrollo social de Colombia. Sobre esa base creemos que es posible construir acuerdos que permitan avanzar.
Los contradictores de Iván Cepeda han impulsado críticas y cuestionamientos durante la campaña. ¿Cuál es la mejor respuesta frente a esos ataques?
La mejor respuesta es contrastar trayectorias, propuestas y respaldos políticos. Creo que Abelardo De la Espriella no tiene autoridad moral para ubicarse en el terreno de la ética, la transparencia y las libertades. Detrás de su candidatura están sectores tradicionales de la política colombiana y clanes regionales que durante décadas han concentrado poder en distintas regiones del país. Además, ha sido representante y aliado de figuras vinculadas a estructuras ampliamente cuestionadas por la sociedad colombiana.
Por eso considero que las acusaciones contra el Pacto carecen de credibilidad cuando provienen de una candidatura respaldada precisamente por las mismas fuerzas políticas que muchos ciudadanos quieren superar. Lo que está en juego en esta elección es si Colombia avanza hacia una democracia más plural, con derechos sociales, soberanía y respeto por las diversidades, o si regresa a un modelo político tradicional basado en el clientelismo, la desinformación y políticas que han profundizado las desigualdades.
Entramos en una etapa definitiva. ¿Cuáles serán las prioridades en el trabajo territorial durante las próximas semanas?
Queda muy poco tiempo y por eso debemos concentrar los esfuerzos. La primera tarea es explicar lo que representa cada proyecto político y advertir que detrás de ciertos discursos de patriotismo y propaganda existen propuestas que afectan directamente los intereses de la mayoría de la población.
La segunda tarea es ampliar el respaldo ciudadano. Cada persona que apoya esta candidatura puede convertirse en un multiplicador del mensaje. Hablar con un familiar, con un vecino, con un amigo o con un compañero de trabajo puede marcar una diferencia enorme.
También debemos fortalecer la organización electoral. La movilización del voto, la pedagogía política y el cuidado del proceso electoral son elementos indispensables para garantizar una participación amplia y transparente.
Razones para respaldar a Iván y Aída
Si tuviera que resumir en tres razones por qué los colombianos deberían respaldar la fórmula de Iván Cepeda y Aída Quilcué, ¿cuáles serían?
La primera razón es pensar en las futuras generaciones. Tenemos la responsabilidad de construir un país más igualitario, más democrático y en paz para nuestros hijos y para quienes vienen después de nosotros.
La segunda es cerrar definitivamente el paso a una política basada en el odio, la mentira y la confrontación permanente. Colombia necesita abrir una nueva etapa centrada en los derechos, las oportunidades y la convivencia democrática.
Y la tercera razón tiene que ver con la trayectoria de Iván Cepeda. Es una persona que ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos, la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. Su recorrido político ha estado marcado por esas convicciones y por una conducta pública coherente.
Por eso consideramos que tiene la autoridad ética y moral necesaria para liderar un proyecto de gobierno comprometido con la democracia, la paz y las transformaciones sociales que el país demanda.
Con información del Semanario Voz