Iván Cepeda y Gustavo Petro han advertido que la candidatura De la Espriella responde a un “fascismo criollo”. Foto Fabián Sora y Presidencia

Mientras el candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida emplaza a De la Espriella a un debate público, el presidente Gustavo Petro llama a los sectores democráticos del país a derrotar el “fascismo criollo”. La juventud reacciona y se toma las calles de Bogotá. Todo en menos de 24 horas

Por: Simón Palacio
@Simonhablando

El pulso por la Presidencia de la República entró en su etapa definitiva. Los resultados de la primera vuelta dejan en competencia al candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, Iván Cepeda Castro, y al representante del establecimiento económico, la extrema derecha y los Estados Unidos, Abelardo de la Espriella.

Como es costumbre en este tipo de jornadas, ganadores y perdedores se pronunciaron con respecto a los resultados. Mientras Paloma Valencia y Álvaro Uribe adhirieron automáticamente a la candidatura de De la Espriella, se conoció que los sectores del “centro político” -especialmente Sergio Fajardo y Claudia López- ya buscan diálogos y acercamientos con la Alianza por la Vida.

El debate

A propósito de los resultados, Cepeda se pronunció en la noche de las justas electorales. Anunció que existían irregularidades en el preconteo, que el objetivo no es otro que ganar en segunda vuelta y que el país se debatía entre democracia o fascismo.

Al día siguiente continuaron los anuncios. El más importante fue que el candidato del Pacto Histórico emplazó a De la Espriella a un debate político bajo condiciones racionales. “Nunca hemos negado la posibilidad. Lo único que hemos planteado es que debe haber reglas claras. A un candidato que amenaza al oponente de hacerle daño físico y destriparlo, pues hay que pedirle reglas para debatir”, dijo Cepeda Castro.

Luego agregó: “La política consiste en procesos reglados. Queremos reglas claras: dónde se realiza, cuál va a ser el contenido y, sobre todo, que haya respeto”, explicó. Para acordar esas pautas, el candidato progresista designó al representante a la Cámara, Gabriel Becerra, y a la asesora Gabriela Parra.

La respuesta inmediata de la campaña ultraderechista fue un “sí” condicionado: por un lado, exigieron el reconocimiento de los resultados y, por el otro, impusieron que el debate se realice en la Revista Semana.

En el tira y afloje, Cepeda Castro dejó en claro que reconocerá el resultado del escrutinio hecho por los jueces de la República y que la casa periodística propuesta no puede garantizar equilibrio porque, entre otras cosas, tiene una postura editorial favorable a de De la Espriella.

Sobre el primer punto, las denuncias dejan en evidencia el arcaico sistema electoral, cuyo software es de Thomas Greg & Sons, propiedad de Felipe, Camilo y Fernando Bautista, familia que participa activamente en la política de la derecha y extrema derecha.

No obstante, el robusto equipo jurídico del Pacto Histórico que cuida el voto ya trabaja en el escrutinio para identificar las inconsistencias. Y aunque se conoce que las reclamaciones no son los suficientemente graves como para impugnar el resultado, se enciende la alerta democrática ante cualquier irregularidad en una segunda vuelta donde cada voto será definitivo.

La agenda es la política

En menos de 24 horas, el presidente Gustavo Petro dejó clara su posición política en el debate electoral. En la red social X, el mandatario le respondió a De la Espriella -a quien calificó como representante del “fascismo mafioso”- y llamó al pueblo a derrotarlo en las urnas: “Aquí no se rinde nadie, aquí vamos a ganar y yo mismo me pondré al frente”.

El trino estremeció al establishment político. El mandatario fue enfático: “No he robado un solo peso del erario ni cometido ningún delito. Se me promete la cárcel solo por mi posición política progresista en favor del pueblo”. La denuncia no es menor: Petro advierte que la derecha prepara una ofensiva judicial para descabezar el movimiento del cambio, como ya lo hicieron contra Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Rafael Correa en Ecuador y Cristina Fernández en Argentina.

Pero el presidente fue más lejos y desnudó el proyecto político que se esconde detrás de la candidatura de Abelardo de la Espriella: “Es el mismo que estuvo detrás de Uribe, que ya lo apoya; el fascismo mafioso que ya ha gobernado en Colombia”.

La juventud se planta

En un hecho que recordó la activación de la movilización popular tras la derrota del plebiscito de 2016, cientos de jóvenes se autoconvocaron en la sede del Pacto Histórico para coordinar acciones urgentes frente a la gravedad de los acontecimientos.

Lo que inicialmente era una reunión del comité juvenil de Bogotá terminó siendo una extraordinaria asamblea popular que decidió marchar por las calles de la ciudad para respaldar la candidatura de Iván Cepeda y Aida Quilcué. Incluso, la movilización juvenil se encontró en el camino con el autobús en el que se movilizaba la Selección Colombia, que minutos atrás había disputado su partido de despedida en El Campín.

Fueron múltiples las imágenes que dejó la jornada: la masividad del mitin inicial, las consignas en rechazo al fascismo, el apoyo de los trabajadores del Metro de Bogotá, la ciudadanía en las ventanas acompañando a la juventud, entre otras. Considerando que la capital de la República será crucial en el resultado del 21 de junio, la convocatoria juvenil eleva la moral y sacude el inmovilismo al interior de la campaña distrital.

“Saludo a la juventud de Colombia que salió pacíficamente a las calles a proteger la vida y la democracia. Con su valentía y firmeza derrotaremos a De la Espriella y a la extrema derecha en segunda vuelta”, reaccionó Cepeda Castro.
Con información del Semanario Voz

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