La participación del pueblo cubano ha sido clave en los nuevos cambios económicos. Foto Resumen Latinoamericano

La Revolución aprobó 176 medidas económicas inspiradas en China y Vietnam. La meta es la recuperación agrícola y la producción de bienes de primera necesidad

Por: Pietro Lora Alarcón

El Consejo de ministros de Cuba lanzó el 30 de junio el diseño de medidas administrativas para efectivizar las transformaciones económicas y sociales aprobadas 15 días antes por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Estos cambios han sido debatidos ampliamente por el pueblo, en un ejemplar ejercicio democrático.

El presidente Miguel Diaz-Canel fue enfático: “La dirección que toma la Revolución implica la participación popular. No vamos a lograr implementar bien las transformaciones si no participa la población (…). Al país le hace falta mucho debate y para debatir hay que escuchar, construir consenso, porque vamos a un proceso sumamente complejo, en una situación sumamente compleja”.

En total son 176 medidas agrupadas en 23 ejes temáticos, los cuales se inspiran en experiencias como las de China y Vietnam para acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas e iniciar un proceso de reindustrialización. La meta a corto plazo es la recuperación agrícola y de bienes de primera necesidad, pero especialmente, garantizar las conquistas de la Revolución sin perder el control estatal de la economía.

El panorama de las transformaciones

La integridad del sistema de cambios está formalizada y documentada política y legalmente para dinamizar rápidamente el funcionamiento del transporte, el abastecimiento y la prestación de servicios básicos, afectados duramente por el bloqueo económico y las más de 240 medidas impuestas por Trump.

En la compleja coyuntura, las transformaciones más determinantes están relacionadas con el régimen de propiedad y el modelo de gestión. Para empezar, se fortalece la autonomía del sistema empresarial estatal y se autoriza que agentes económicos privados participen del proceso económico.

Ahora bien, no está en discusión la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, ni la propiedad de todo el pueblo sobre la tierra. Estos principios se mantienen incólumes, pero sí existirán alteraciones en el modelo gerencial no estatal sobre estos medios, permitiéndose la compra de acciones de empresas estatales por parte de personas jurídicas –estatales y no estatales, nacionales y extranjeras–, así como por personas naturales. Al mismo tiempo, se faculta la entrega de tierras en usufructo a las Cooperativas de Producción Agropecuaria, reconociendo el papel del mercado en la formación de precios.

Con los cambios, las empresas estatales socialistas asumirán la forma de sociedades mercantiles por acciones. Eso obliga al Estado a definir su participación accionaria y garantizar su presencia mayoritaria en los sectores estratégicos. Preventivamente, las estatales tienen un escudo en la cláusula de uniformidad, por la cual todo lo que se apruebe para otros agentes económicos, también se aprueba para ellas.

Hay también incentivos a la eficiencia. Por ejemplo, el sistema tiene como pilar básico la descentralización y la autonomía en la conducción interna. De esa manera, las empresas decidirán sobre los precios mayoristas y minoristas, y podrán contratar y determinar escalas salariales.

Pero esto también significa la eliminación de los subsidios estatales y la reducción al mínimo imprescindible de los indicadores. De esta manera se instituyen tanto los medidores de eficiencia por empresa como un programa nacional de valoración y titulación de activos empresariales estatales.

Estímulo a la inversión extranjera

Parte de las transformaciones consisten en estimular inversionistas extranjeros en empresas privadas y cooperativas, creando compañías mixtas a través de contratos de asociación económica internacional.

La medida implica algo inevitable: la creación de un entorno parcial de dolarización económica. Sin embargo, Cuba es consciente de que la inversión extranjera necesita garantías de operacionalización en dólares y acceso al mercado de cambios.

El desafío, en consecuencia, es ingresar en la lid financiera internacional controlando cada centavo que entra y sale. Un camino osado y tal vez desconocido que comienza aplicando el silencio administrativo positivo para las licencias comerciales y financieras, con la finalidad de desburocratizar el comercio exterior de las empresas privadas, pero también regulando toda la remesa de lucros.

Vencer las dificultades en esta etapa exige el rígido control estatal de toda inyección de recursos a partir de incentivos que anteriormente no eran previstos en la legislación y que hoy ya llaman la atención del empresariado de países como China.

Quebrar el bloqueo y efectivar al máximo los programas sociales

Algo es muy claro en todo este nuevo proceso en Cuba: la lucha contra el bloqueo es diversificada y creativa. El objetivo es quebrar con dignidad y sin concesiones las obstrucciones imperiales, priorizando el apoyo a los organismos encargados de los programas sociales.

Es una enorme conquista, reconocida mundialmente, que en medio de un bloqueo tan ignominioso la Revolución haya implementado un conjunto de políticas sociales –que hoy suman 13, desarrolladas a través de más de 30 programas–, y que superan los indicadores de la mayor parte de los países de la región.

En el sector salud, Cuba es el primer país en erradicar la transmisión madre-hijo del VIH, hito certificado por la OMS, y mantiene una infraestructura con más de 10 mil instituciones. Eso permitió la reducción de la mortalidad infantil a 9,3 por cada 1000 nacidos vivos. Esta cifra, aunque duplicada por el bloqueo (porque originalmente era 4 por cada 1.000), es inferior a los promedios regional y mundial.

Sin embargo, desde el 2018, con la pandemia y los problemas energéticos, hubo deterioro en los indicadores sociales. La lista de espera quirúrgica supera las 100 mil personas, de las cuales más de 10 mil pertenecen al segmento infantil de la población.

Además, hay escasez de medicamentos, según advierte el Ministerio de Salud, porque incluso la cooperación médica internacional se ve afectada por el corte de las fuentes de financiamiento que provocan las restricciones comerciales anunciadas por el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio.

Cuba no retrocede

Cuba no se rinde. Por el contrario, continúa el camino del socialismo demostrando versatilidad y flexibilidad. A pesar de un enemigo a 90 millas, ningún pueblo ha sido más solidario con otros en los momentos más duros de la historia.

Hoy, las transformaciones emprendidas son tan necesarias como inéditas. El debate es franco y abierto en la sociedad cubana, en democracia. Y su pueblo sigue trazando el camino de la esperanza.
11 de julio de 2026
Con información del Semanario Voz

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