¡Profundizar la lucha por los cambios y la unidad!
El Segundo Pleno del Comité Central del XXIV Congreso del Partido Comunista Colombiano, reunido en Bogotá, presenta al país y a los sectores democráticos y humanistas del mundo sus principales conclusiones. Reafirmamos nuestra decisión de continuar la lucha por los cambios, una democracia avanzada, la paz con justicia social y la defensa de la vida, fortaleciendo la unidad popular y el Pacto Histórico como proceso de convergencia política.
El resultado electoral del 7 de agosto expresa un viraje del bloque dominante y reafirma la dependencia de Colombia frente a Estados Unidos. En medio de la crisis de la hegemonía estadounidense, la llamada doctrina Donroe busca recomponer su dominio sobre América Latina, fortaleciendo gobiernos subordinados a Washington. En Colombia, este giro interrumpe el proceso de cambio democrático, amenaza la soberanía nacional y favorece una nueva correlación regional al servicio de los intereses imperialistas.
Estos gobiernos retoman el programa neoliberal: reducción de derechos sociales, debilitamiento de lo público, restricciones a las libertades democráticas y ofensiva contra la educación crítica. A ello se suma su alineamiento con la política exterior de Estados Unidos y la OTAN, incluido el respaldo a Israel frente al pueblo palestino y la confrontación internacional contra Rusia e Irán.
Esta ofensiva tiene también una dimensión cultural. La nueva derecha busca presentar al comunismo y a las izquierdas como una amenaza, reescribir la memoria histórica y convertir el miedo en instrumento de control político. El ataque al feminismo, a las diversidades y a la llamada “ideología de género” hace parte de una batalla por el sentido común destinada a legitimar un orden autoritario, conservador y profundamente
La experiencia de un gobierno democrático
El Gobierno del Cambio abrió una ruptura con el régimen político tradicional y avanzó en reformas dirigidas a reducir desigualdades sociales y territoriales profundizadas por el neoliberalismo. Entre sus principales logros se encuentran las reformas laboral y pensional, los avances de la reforma agraria, el aumento del salario mínimo, mayores subsidios para las personas mayores, la reducción de la pobreza y la ampliación de la gratuidad en la educación pública. La participación de cuadros comunistas y de otras fuerzas del Pacto Histórico dejó, además, importantes aprendizajes sobre las posibilidades y los límites de actuar dentro de un gobierno de convergencia.
También avanzó en una orientación económica distinta a la ortodoxia neoliberal, con mayor intervención del Estado, fortalecimiento de la inversión pública y de la demanda interna, una reforma tributaria orientada a financiar la agenda social y esfuerzos por reducir la dependencia de las exportaciones extractivas. La reforma agraria mostró, en particular, la importancia de atender las causas estructurales de la desigualdad y la violencia.
Una de las principales enseñanzas fue la relación entre gobierno democrático y movilización popular. Las reformas encontraron respaldo en amplios sectores sociales que las defendieron en las calles y en las urnas. Esta experiencia confirma que los cambios solo pueden sostenerse y profundizarse cuando existen sujetos sociales organizados que se apropian de ellos, los defienden y los convierten en fuerza política.
La unidad y la reafirmación de la vía de los cambios
Los procesos electorales de marzo, mayo y junio confirmaron el avance de la unidad encabezada por el Pacto Histórico y ampliada en la Alianza por la Vida. El Pacto se consolidó como primera fuerza en el Congreso y demostró que la consulta popular, las listas cerradas y paritarias y la construcción unitaria fortalecieron el proyecto colectivo. Para el Partido Comunista, esta experiencia deja la tarea de mejorar métodos de trabajo, cuidar y proyectar cuadros, fortalecer la organización y ampliar nuestra influencia dentro del Pacto.
La elección presidencial mostró la existencia de un amplio bloque popular, aunque todavía insuficiente para constituir una mayoría decisiva. La política de alianzas permitió ampliar la base social y política para disputar la segunda vuelta, pero confirmó que toda convergencia debe sostenerse en acuerdos programáticos y en la defensa del carácter transformador del proyecto. El trabajo territorial, la movilización y la presencia en calles y plazas fueron fortalezas; en contraste, hubo debilidades en la disputa comunicativa, especialmente en el uso oportuno de redes, nuevas tecnologías e inteligencia artificial.
La segunda vuelta demostró que remontar era posible: se alcanzaron 12.708.712 votos, cerca de tres millones más que en primera vuelta, y la diferencia final fue de apenas 250.830 votos. Esta experiencia también reafirma la necesidad de construir con anticipación un sistema de financiación popular, transparente y legal, capaz de sostener campañas competitivas sin comprometer la independencia política ni abrir espacio a intereses económicos o dineros ilegales.
Oposición y defensa de los derechos fundamentales
El gobierno de la llamada “Patria Milagro” ha conformado una coalición de gobierno, sin un partido propio, y trata de integrar fragmentos de distintos orígenes, articulada alrededor de la llamada “guerra cultural”. ADLE no corresponde a un liderazgo político ni a una relación orgánica con la estructura de la clase burguesa tradicionalmente vinculada al sistema político y al poder. Por eso le fue fabricada una imagen de “disidente” frente a las fuerzas orgánicas de la derecha tradicional. Su adhesión a los postulados MAGA de la derecha transnacional, próximos al fascismo, lo ubican como un operador al servicio del libreto de esa corriente política, orientada desde Washington.
Sus vínculos públicos han sido señalados en relación con sectores asociados al paramilitarismo y con agencias estadounidenses como el FBI y la DEA. Frente a este escenario, cobra vigencia la advertencia de Jorge Dimitrov sobre el fascismo como forma extrema de dominación del capital financiero, promotora de la guerra, la persecución política y el ataque contra trabajadores, sectores vulnerables y fuerzas comunistas. Por ello, la defensa de la paz y de una salida política al conflicto está ligada a la protección de las libertades, los derechos humanos y la vida. Este compromiso exige fortalecer los sistemas de alerta, la denuncia pública y los mecanismos de protección física y jurídica para dirigentes políticos, líderes y lideresas sociales y referentes populares.
En esta perspectiva, el Foro Nacional de Derechos Humanos convocado por el CPDH para noviembre será un espacio para articular la defensa de las garantías ciudadanas con la resistencia popular y la movilización democrática. También permitirá hacer balance de los diez años del
Acuerdo Final de Paz y reafirmar su importancia como conquista histórica en la lucha por la democratización del país.
Pacto histórico; unidad para la resistencia activa y la alternativa democrática
Asumimos el Pacto Histórico como una fuerza sostenida en una base social compuesta de rebeldías y organizaciones sociales populares diversas. No es solo un acuerdo electoral ni una agregación de organizaciones. Pero si es un acuerdo político que busca estructurarse como un movimiento político plural, con organización propia, estatutos, programa e ideario. El Pacto Histórico encarna un proceso de organización y articulación de fuerzas y pronto será también una organización de afiliados y afiliadas.
Como fuerza de oposición, su tarea es defender las conquistas del Gobierno del Cambio, impedir el retroceso de derechos, recuperar las reformas bloqueadas e impulsar una nueva generación de transformaciones. El Gabinete por la Vida debe contribuir a una oposición informada, coherente y articulada con la bancada parlamentaria.
De cara a las elecciones territoriales de 2027, el reto es fortalecer la construcción de poder popular desde los territorios y mantener vivo el proceso constituyente, sin reducirlo a la convocatoria inmediata de una Asamblea Nacional Constituyente. En ese horizonte, proponemos un Acuerdo Democrático Nacional que reúna a las fuerzas sociales y políticas comprometidas con los derechos, las libertades, la soberanía, la paz y la democracia. Las y los comunistas debemos aportar a la unidad del Pacto, fortalecer sus comités de base y promover la formación política de sus nuevos integrantes.
Tareas e iniciativas del momento
En el marco de las tareas a adelantar señalamos en lo inmediato el Encuentro Nacional de organizaciones sindicales, sociales, populares, étnicas y fuerzas políticas que ha venido preparándose en el marco de la desobediencia civil y de la resistencia popular al nuevo gobierno, los días 11 y 12 de septiembre de 2026 en la ciudad de Bogotá.
Resaltamos la iniciativa de la Red en Defensa de la Reforma Agraria, concebida para articular los comités de reforma agraria, las organizaciones campesinas, indígenas y afrodescendientes, los procesos de territorialidad campesina, las economías populares, las personas beneficiarias y los sectores académicos y de derechos humanos. Su propósito es proteger la vida e integridad de quienes impulsan la reforma, defender los avances alcanzados en los últimos cuatro años y consolidar una política orientada a transformar la histórica concentración de la tierra y los activos productivos. La Red tiene un valor estratégico en cuatro ejes: articulación nacional e internacional con organismos de derechos humanos; defensa jurídica mediante litigio estratégico y medidas de protección; campaña pedagógica y comunicacional que enfrente la estigmatización y posicione la reforma agraria; y protección territorial de quienes impulsan la reforma agraria.
Trabajaremos la construcción de veedurías populares como instrumento de control social y apoyo al trabajo en el Congreso, articulando organizaciones sindicales, del magisterio, sociales y comunidades para vigilar presupuestos, contratos, fondos y programas públicos desde los territorios, producir alertas e informes que sirvan de insumo para debates de control político, denuncias y acciones ante los organismos competentes.
Hacemos un llamado a todas y todos quienes sienten que Colombia merece un futuro de dignidad, justicia social, paz y soberanía a afiliarse al Pacto Histórico y convertir esa afiliación en organización, participación y lucha colectiva. Las puertas están abiertas para las trabajadoras y los trabajadores, el campesinado, las mujeres, las juventudes, los pueblos étnicos, las comunidades populares, las víctimas, los movimientos sociales y todas las personas que quieran transformar el país desde abajo y con el pueblo.
Les invitamos a encontrarnos en Revolución por la Vida, una tendencia democrática, popular, pluralista y de raíz revolucionaria que nace para fortalecer la unidad del Pacto Histórico, ampliar la organización territorial y hacer del pueblo trabajador el protagonista de las transformaciones.
Afiliarse es tomar partido por el futuro; organizarse es convertir la esperanza en fuerza; hacer parte de Revolución por la Vida es asumir que los cambios profundos no los hará nadie por nosotros: los construiremos juntas y juntos. ¡Ven a organizar la esperanza, a defender lo conquistado y a luchar por una Colombia donde el pueblo decida, el pueblo transforme y el pueblo gobierne!
Pacto histórico; unidad para la resistencia activa y la alternativa democrática
Asumimos el Pacto Histórico como una fuerza sostenida en una base social compuesta de rebeldías y organizaciones sociales populares diversas. No es solo un acuerdo electoral ni una agregación de organizaciones. Pero si es un acuerdo político que busca estructurarse como un movimiento político plural, con organización propia, estatutos, programa e ideario. El Pacto Histórico encarna un proceso de organización y articulación de fuerzas y pronto será también una organización de afiliados y afiliadas.
Como fuerza de oposición, su tarea es defender las conquistas del Gobierno del Cambio, impedir el retroceso de derechos, recuperar las reformas bloqueadas e impulsar una nueva generación de transformaciones. El Gabinete por la Vida debe contribuir a una oposición informada, coherente y articulada con la bancada parlamentaria.
De cara a las elecciones territoriales de 2027, el reto es fortalecer la construcción de poder popular desde los territorios y mantener vivo el proceso constituyente, sin reducirlo a la convocatoria inmediata de una Asamblea Nacional Constituyente. En ese horizonte, proponemos un Acuerdo Democrático Nacional que reúna a las fuerzas sociales y políticas comprometidas con los derechos, las libertades, la soberanía, la paz y la democracia. Las y los comunistas debemos aportar a la unidad del Pacto, fortalecer sus comités de base y promover la formación política de sus nuevos integrantes.
PARTIDO COMUNISTA COLOMBIANO
COMITÉ CENTRAL
Bogotá, agosto de 2026