Por: Jefferson Orlando Corredor Uyaba
Antes de llegar a la Casa de Nariño, Abelardo de la Espriella fue durante años el abogado de la parapolítica. No es un dato de currículum: es el punto de partida para entender hacia donde va este gobierno.
Construyó fortuna y fama defendiendo a quienes más daño le hicieron al país. Amigo de infancia de Salvatore Mancuso, representó a congresistas condenados por sus nexos con las AUC. Su fundación, Fipaz, organizó foros universitarios con Ernesto Báez de orador principal. A inicios de siglo defendía el tratamiento político para los paramilitares y cuestionaba su extradición.
Estos datos públicos no son una mancha personal: son una biografía de clase. El paramilitarismo fue una contrarreforma agraria a sangre y fuego: seis millones de hectáreas despojadas y el terror como método de acumulación. Quienes lo financiaron —ganaderos, terratenientes, empresarios— aún no han sido juzgados. Por eso, lo primero en la mira es la reforma agraria de Petro. No es ideología abstracta: es la tierra, otra vez.
Lo nuevo es lo transnacional. Es ciudadano estadounidense, votante republicano en Florida y donante de las campañas de Trump; a su alrededor orbitan operadores del ecosistema MAGA (Make America Great Again) y de las cumbres del CPAC (Conferencia de Acción Política Conservadora); sus interlocutores regionales son Noboa, Keiko, Bukele, Milei, Vox y el clan Bolsonaro. No es un caudillo criollo, es una franquicia.
Y esta franquicia trae manual: reactivar bombardeos, alinear la seguridad con Washington, abrir la puerta a la injerencia militar y emprender una guerra cultural contra el marxismo, el feminismo y las diversidades.
¿Es lícito llamar fascismo a esto? En 1935, ante la Internacional Comunista en Moscú, Georgi Dimitrov lo definió de la siguiente manera: la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero. No es un estilo, ni una impertinencia, ni un uniforme militar: es una función. Capital financiero arriba, terror abajo, obediencia afuera. La pregunta no es a quién se parece Abelardo, sino qué función cumple.
Este fue uno de los temas del II Pleno del Comité Central del 24.º Congreso del PCC, a finales de agosto. Porque nombrar bien las cosas es la primera condición para enfrentarlas.
Franco Delle Donne documenta en Epidemia ultra que, en una década, la ultraderecha pasó de ser marginal a disputar el poder en medio mundo, dentro de una red que va del fascismo europeo a la propaganda neorreaccionaria de Silicon Valley. De ahí que, como resume el historiador Enzo Traverso, la palabra fascismo sea inapropiada e indispensable a la vez.
Inapropiada, porque la historia no se repite igual. Indispensable, porque ya sabemos adónde conduce. La pregunta no es qué hará este gobierno: eso ya lo sabemos. Es qué haremos nosotros. Defender lo conquistado en el Gobierno del Cambio exige unidad, organización y movilización: afiliarse al Pacto Histórico y sumarse a la tendencia Revolución por la Vida.
Foto: Colprensa
8 de Septiembre 2026
Con información del Semanario Voz