El jaguar es el felino más grande de América y habita en gran parte de Colombia. Foto WWF
Con más de 50 mil especies registradas y 31 millones de hectáreas protegidas, Colombia es el segundo país con más biodiversidad en el mundo. Esta riqueza ambiental estaría en peligro si el candidato presidencial Abelardo de la Espriella gana los comicios
Por: Valentina Bolaño Senior
@Vale_BoSe
La propuesta del candidato de la extrema derecha, Abelardo de la Espriella, de renovar el fracking en el Magdalena Medio demuestra un peligro para la zona, pues, históricamente las comunidades han sido quienes han resistido la avanzada de esta práctica. Yuvelis Morales, lideresa y activista, ganó el premio Goldman del medio ambiente 2026 por su resistencia en Puerto Wilches.
“El fracking pondría en un elevadísimo riesgo de contaminación por hidrocarburos y químicos al rio Magdalena y las ciénagas”, explicó Javier de la Cuadra a través de sus redes sociales.
Greenwashing
Juan Manuel Restrepo, la fórmula vicepresidencial de la extrema derecha, ha señalado que buscan hacer fracking sostenible, en un claro ejercicio de greenwashing, práctica de marketing engañosa en la que se promociona falsamente políticas para hacerlas ver como ecológicas.
La senadora Esmeralda Hernández, autora del proyecto de ley antifracking, respondió que “es una práctica que se traduce en deforestación, contaminación de acuíferos, desplazamiento de comunidades y especies, uso desmedido del agua y contribución directa al cambio climático”.
En detalle, esta práctica consiste en perforar un pozo de miles de metros de profundidad hasta un yacimiento no convencional, para después ser entubado y cementado para punzar la roca y crear fisuras. Se bombea a alta presión de agua, arenas especiales y aditivos químicos.
Esta actividad requiere grandes volúmenes de agua. “En un único pozo se pueden consumir entre 9.000 y 29 mil metros cúbicos de agua, es decir, entre 2,4 y 7,7 piscinas olímpicas. En un campo regular en el que, por ejemplo, perforen seis pozos para extraer todo el gas del yacimiento, se utilizaría 54 mil y 174 mil metros cúbicos de agua”, señala el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF por sus siglas en inglés.
La contaminación del agua
Así pues, el agua usada para tal fin es contaminada por las sustancias tóxicas que se le incluyen; se calcula que entre un 15% y un 80% retornan a la superficie. “Los fluidos que retornan a la superficie pueden ser un riesgo para las aguas superficiales, los suelos y las personas (…) de este flujo de retorno, el 90% no puede reutilizarse”, explica la WWF.
Esto significa que habría menos agua para el consumo y las actividades agropecuarias, además de que habría más presión en las fuentes de agua en las zonas de explotación, donde muchas veces hay comunidades o animales silvestres.
Colombia tiene la mitad de los páramos del mundo. El de Sumapaz es el más grande. Estos son esenciales, pues suministran el 70% del agua a la población. La contaminación de esto generaría un daño ambiental irreversible.
El agua contaminada se guarda en tanques que pueden romperse y traer desastres geológicos. “El agua residual es altamente contaminada, trae hidrocarburos, metales pesados e incluso material radioactivo. A veces, el agua residual se envía a plantas de tratamiento que no están equipadas para tratar agua tóxica liberando subproductos cancerígenos”, explica la Alianza Mexicana Contra El Fracking.
Sustancias cancerígenas
Ahora bien, las sustancias químicas no son solo liberadas en el agua sino también en el aire. Diversos estudios internacionales han identificado que 55 de estas sustancias pueden causar cáncer; además, 20 de ellas aumentan el riesgo de leucemia.
La investigadora Nicole Deziel, asegura que esta práctica aumenta el riesgo de leucemia infantil: “otros tipos de cáncer pueden tardar décadas en desarrollarse, pero esta es una enfermedad que realmente merece atención ahora”.
De hecho, el metano se filtra en la atmósfera y hay una erosión con contaminación residual. Según estudios de la Asociación Ambiente y Sociedad, las comunidades cerca de las zonas de explotación tienen enfermedades cutáneas, pérdida de sus productos agrícolas y malformaciones en el ganado. Asimismo, también está el incremento de terremotos que ponen en peligro la integridad de la vida.
Los efectos en los animales
Estas afectaciones presentan grandes riesgos para la fauna silvestre en Colombia, pues el fracking conlleva maquinaria pesada, tráfico de camiones y humanos que alteran el hábitat de la fauna silvestre.
Por ejemplo, el alto sonido de las máquinas hace difícil la comunicación de los animales, lo que provoca que se lleguen a desorientar. Igualmente, según el Centro por la Diversidad Biológica, las aves y otros animales son envenenados por el agua contaminada por los productos químicos en los estanques utilizados para desechar los fluidos del fracking.
“Los equipos utilizados para extraer agua para la actividad de la fracturación hidráulica se han visto implicados en la introducción de especies invasoras en arroyos y ríos, provocando la muerte de peces”, señala el Centro por la Diversidad Biológica.
Hacer fracking en Colombia es asesinar a millones de animales y acelerar la extinción de especies. Según científicos, nos encontramos frente a la sexta extinción masiva. “Las causas son muchas: la destrucción del hábitat, el tráfico de especies, la sobreexplotación de muchas poblaciones, la introducción de especies invasoras, la contaminación y el cambio climático”, explica WWF.
Una de las especies vulnerables a la extinción es el manatí del Caribe, que habita en el río Magdalena y su principal amenaza es la contaminación de las ciénagas donde vive. También está el jaguar, que es el felino más grande de América y se encuentra en peligro por la pérdida de su hábitat.
Por la vida
El gobierno de Gustavo Petro siempre ha mantenido una postura de total rechazo a esta práctica y respalda el proyecto de ley 0253 de 2025, que busca prohibir el fracking y la explotación de yacimientos no convencionales en el país. “Colombia se engaña y acelera la destrucción del territorio y la población si cambia su agua por el petróleo a través del fracking”, señaló el mandatario.
Igualmente, el candidato a la presidencia Iván Cepeda y su fórmula vicepresidencial, Aída Quilcué, han manifestado su rotundo rechazo al fracking, pues lo principal es la defensa de todas las vidas en Colombia, lo que incluye a los animales y sus hábitats.
La defensa de los ríos, los páramos y los animales debe ser fundamental en Colombia.
Con información del Semanario Voz