El PSR impulsó la creación de poderosas organizaciones sindicales en la naciente industria, especialmente, en los diferentes enclaves imperialistas del petróleo, la navegación, los ferrocarriles, las plantaciones bananeras y de otros renglones.
Por: Alfredo Valdivieso
El 21 de noviembre de 1926, en el marco del III Congreso Obrero Nacional, un grupo de proletarios, campesinos, artesanos, estudiantes, intelectuales y mujeres del pueblo fundaron el Partido Socialista Revolucionario, PSR, organización que viviría cuatro añosde intensas y esclarecedoras luchas.
El PSR impulsó la creación de poderosas organizaciones sindicales en la naciente industria, especialmente, en los diferentes enclaves imperialistas del petróleo, la navegación, los ferrocarriles, las plantaciones bananeras y de otros renglones; asimismo, promovió masivas y combativas ligas campesinas en lucha contra el latifundio y por el derecho a la tierra, y apoyó la organización de los pueblos indígenas por la recuperación de sus resguardos.
El bautismo de fuego
La creación del PSR tuvo antecedentes en los intentos de conformación de otras organizaciones políticas independientes (ligas, uniones, grupos, etc.) que finalmente desembocaron en la creación del Partido Socialista tras la masacre del domingo 16 de marzo de 1919.
Aquel día, los nacientes círculos semi organizados de la clase obrera y un gran número de artesanos recibieron su bautismo de fuego y sangre frente al Palacio Presidencial en Bogotá, cuando se disparó contra ellos dos cañones de artillería repletos de metralla, además de cientos de descargas de fusilería.
Decenas de trabajadoras de las confecciones y el cuero, obreros de distintas ramas y artesanos quedaron yacentes frente al palacio. En el edificio del Ministerio de Guerra cayó Gabriel Chávez, líder obrero, a quien el propio ministro, general Pedro Sicard Briceño, le descargó todos los tiros de su revólver.
¿El motivo? Haberse atrevido los artesanos –y en especial las obreras asalariadas de la fábrica La Maestranza– a reclamar ante el Gobierno de Marco Fidel Suárez por la autorización y contratación para importar desde los Estados Unidos 10 mil uniformes completos, con arreos, botas y tafiletería para las tropas que desfilarían el 7 de agosto conmemorando el primer centenario de la Batalla
de Boyacá.
La fundación
El Partido Socialista que brotó de la sangre de los trabajadores asesinados, fue perdiendo su norte y poco a poco se transformó en vagón de cola del Partido Liberal, al punto de confundirse con este en las elecciones de 1926, cuando mediante fraude la hegemonía conservadora le robó las elecciones al general Benjamín Herrera.
La pérdida de la independencia y las críticas internas llevaron a un encuentro de reflexión: el III Congreso Obrero, convocado en recuerdo de esa primera masacre (y las que se siguieron como reguero de pólvora). Allí, los trabajadores de la ciudad y el campo crearían el Partido Socialista Revolucionario, PSR, primera formación política de orientación marxista en Colombia.
Pero antes incluso de fundarse el PSR, se desató la más brutal represión. Al punto que el 7 de septiembre de 1926 (tres meses antes de la fundación), el comandante de la Tercera División del Ejército, con sede en Cali, publicó un documento anticomunista en el que pedía ampliar las filas, argumentando que era “necesario un mayor pie de fuerza frente a las protestas por las condiciones laborales que iba a generar la construcción del ferrocarril del Pacífico” y advirtiendo sobre el peligro de “infiltración socialista en los cuarteles”.
Asimismo, reclamaba filtros al reclutamiento porque: “tales reclutas provienen de las clases más incultas y miserables, por lo cual un gran porcentaje de esos conscriptos son desafectos al gobierno y a las instituciones que rigen la nación. A los cuarteles llevan la simiente del antimilitarismo, del desconocimiento de toda autoridad y van extraviados por las disolventes ideas del socialismo que van apoderándose de la mente maleable de las masas trabajadoras”.
En ese marco, contra el PSR se expide el Decreto 707 de «alta policía» el 27 de abril de 1927, plasmación del manifiesto anticomunista del ejército. Previo a la expedición del decreto, y para justificar la arremetida represiva, el Gobierno echó a andar la falsa versión de que un barco procedente de Europa llegaría a costas de Cartagena cargado con un gran lote de armas y municiones para los socialistas.
Internacionalismo
La fundación del PSR coincidió con dos acontecimientos de singular importancia: la creación del Secretariado Suramericano de la Internacional Comunista, SSA, en marzo de ese mismo año, y la invasión yanqui a Nicaragua para defender los intereses y privilegios de sus empresas y de algunas nacientes transnacionales. Y a poco de fundado el PSR, comienza la heroica lucha de Augusto César Sandino, a quien el escritor comunista Henri Barbusse llamaría el «General de Hombres Libres». El SSA y la Internacional Comunista convocaron a apoyar al ejército revolucionario nicaragüense.
El PSR, aunque no había sido admitido en la Komintern (solo lo sería en 1930), llamó al apoyo solidario con las luchas del pueblo nicaragüense. Su dirección política –que estaba en la cárcel tras ser detenida por la policía en Honda, Tolima, en la reunión de su I Convención nacional–, convocó a la militancia, en coincidencia con el llamamiento de Sandino, para ayudar a crear la Legión Latinoamericana, o Brigada Internacional Latinoamericana.
El zapatoca de marras
El control ejercido por los gobiernos latinoamericanos –lamesuelas de los yanquis–, como el colombiano de Abadía Méndez, hacía muy complicado el envío de apoyo económico y logístico a los «Hombres Libres». Y más complicado aún era que personas se atrevieran a acudir en la ayuda física, pues debían sortearse múltiples obstáculos.
Uno de los que se enroló (solo, es obvio, y con sus precarios recursos pagó el viaje), fue el camarada militante del PSR en San Vicente
de Chucurí, Santander: Rubén Ardila Gómez, estudiante y artesano, oriundo de Zapatoca. Se incorporó al ejército comandado por Sandino y llegó a ser miembro de su Estado Mayor.
Los comunistas mexicanos y salvadoreños, de forma inexplicable, rompieron con Sandino. FarabundoMartí, coronel del EDSN y miembrode su Estado Mayor, delegado del SSA y la Komintern, jefe del Partido Comunista de El Salvador, se fue a luchar al vecino país (el suyo, insurreccionando a los campesinos, donde será fusilado en 1932) y con él salió en 1929 nuestro futuro coronel, el Zapatoca de marras.
Una enfermedad lo saca de Centroamérica y llegó justo unos días después de creado el PCC de las ruinas del PSR. Y ahí retorna a San Vicente. Se dedica a instruir en lo que sabe: el manejo de los fierros y a organizar partido; sabiéndose que fue el fundador del indómito e indomable Partido Comunista.
27 de agosto de 2026
Con información del Semanario Voz