La paz territorial es transformar el país. Foto Prensa Rural

El jefe de la Misión de Verificación del Acuerdo de Paz en Colombia, Miroslav Jenča, reconoce en la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Agraria un importante paso hacia la transformación territorial. Por su parte, la sociedad civil habla de los retos que enfrentará el nuevo gobierno

Por: Valentina Bolaño Senior
@Vale_BoSe

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas desarrolló su seguimiento al Acuerdo de Paz, a través de la segunda misión de verificación. En la presentación del informe estuvo presente representante especial del secretario general de las Naciones Unidas y jefe de la Misión de Verificación en Colombia, Miroslav Jenča, también la canciller Rosa Villavicencio y doce países, como Reino Unido, Francia, China, Panamá, Rusia, Grecia, Pakistán, y la delegación de la sociedad civil, entre otros.

En su intervención, la canciller señaló que es un momento decisivo por el cierre del Gobierno y el décimo aniversario de la firma del Acuerdo de Paz. Algunos de los avances concretos en la implementación desde el 2022, son la activación de 11 instancias tripartitas de Seguridad y Protección, la formalización de más de dos millones de hectáreas, que representan cerca del 30% de la meta del Acuerdo.

No obstante, la canciller reconoció de manera autocrítica desde el Gobierno, que persisten problemas de seguridad para firmantes de paz, líderes y lideresas sociales y comunidades.

La voz de la ONU

Por otro lado, Miroslav Jenča exaltó los esfuerzos para ampliar el acceso a la tierra como parte de la reforma rural integral, donde las personas beneficiarias sean el campesinado, las mujeres y comunidades que fueron víctimas del conflicto.

Acuñó que es necesario seguir trabajando para cumplir los objetivos establecidos en la reforma. “No se trata solo de distribuir tierra, sino también de asegurar su productividad, garantizar la seguridad de los beneficiarios y aclarar la situación jurídica de la propiedad de la tierra. Quisiera reconocer el importante paso dado en esta dirección con la promulgación, en marzo, de la ley estatutaria de la Jurisdicción Agraria”, señaló el representante.

Asimismo, para el representante de Naciones Unidas la dejación de armas por parte de las extintas Farc- EP fue una hazaña. “Casi diez años después, más de 11 mil hombres y mujeres siguen participando activamente en su reincorporación a la sociedad”, explicó Jenča. No obstante, el proceso ha estado plagado de dificultades en materia socioeconómica, de infraestructura y seguridad.

“El fruto del arduo trabajo realizado por los y las excombatientes puede verse gravemente afectado cuando las condiciones de seguridad se deterioran”, puntualizó. Por lo tanto, se espera que las entidades estatales redoblen los esfuerzos para garantizar las condiciones de vida digna para ellos.

Finalmente, el representante de la ONU mencionó que es fundamental para el nuevo gobierno consolidar la paz y la seguridad en las regiones, pues el Acuerdo de Paz es una hoja de ruta para abordar las causas y consecuencias del conflicto. “Aún queda mucho por hacer y se puede lograr mucho mediante esfuerzos específicos en los próximos años”, concluyó Jenča.

Habla la sociedad civil

Para hablar de los avances y los retos desde la sociedad civil, VOZ habló con Olga Quintero, líder campesina del Catatumbo y quien presentó el informe desde este sector ante el Consejo de Seguridad.

Olga Quintero, lideresa social del Catatumbo y quien intervino en representación de la sociedad civil en el Consejo de Seguridad de la ONU

¿Qué se concluyó del espacio?

Se resaltó la importancia del Acuerdo de Paz como uno de los procesos más importantes de la época reciente en términos de negociación. Por lo tanto, la comunidad internacional hace un llamado a que el próximo presidente asuma con responsabilidad su implementación.

Sin embargo, también hay preocupaciones: la seguridad de líderes y lideresas sociales, y firmantes de paz; el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes; y el uso de nuevas tecnologías en el conflicto, como es el caso de los drones.

Fue así como la mayoría de las personas presentes en el Consejo se comprometieron a seguir respaldando el Acuerdo y a financiar su implementación.

¿Cómo está el cumplimiento al Acuerdo?

La implementación integral del Acuerdo es urgente y necesaria. Si se hubiera hecho pedagogía desde la firma y se hubiera implementado la sustitución de cultivos, junto con el acceso a la tierra y los beneficios para el campo, se habría cerrado la brecha que hoy permite el reciclaje del conflicto en regiones como el Catatumbo, Cauca o Guaviare.

El incumplimiento ha minado la confianza, aunque algunos mantenemos la esperanza de reencauzar el Acuerdo.

¿En qué consiste la paz territorial?

Cuando hablamos de paz territorial, hablamos de transformar el país, de cambiar discursos marcados por el odio, la estigmatización y la desinformación. Ahora bien, la implementación debe ser territorial, porque cada región es distinta. Se necesitan cambios estructurales: salud, educación, vivienda y alternativas productivas.

No es solo sembrar, es transformar, comercializar y generar valor agregado para que el campesino tenga ingresos dignos. Si eso no se logra, no habrá sustitución real de cultivos ilícitos.

La paz también debe ser humanitaria, donde se respete la vida y se diferencie entre población combatiente y no combatiente. Debe haber un compromiso para que ningún actor armado reclute niños. Si hay oportunidades reales como educación, empleo y proyectos productivos, se reduce ese riesgo. La paz implica generar conciencia y evitar que nuevas generaciones vivan el conflicto.

Expectativa frente al nuevo gobierno

¿Cuáles serán los retos del nuevo Gobierno frente al Acuerdo de Paz?
El primer reto es que el nuevo presidente asuma con responsabilidad lo firmado. Se debe fortalece y complementarlo con otras iniciativas de paz. Hay tranquilidad si Iván Cepeda es el presidente, porque es una persona con trayectoria en la defensa de la paz y el acompañamiento a territorios como el Catatumbo. Lo admiramos porque ha sido una persona que en las últimas dos décadas ha ayudado apalancar la paz en el país.

Si llega un gobierno de derecha que ha sido enemigo del Acuerdo, el reto será seguir defendiendo la paz desde la sociedad. Hace falta más conciencia política en la ciudadanía, no se puede ser indiferente. Si queremos salvar territorios como el Catatumbo, debemos unirnos y persistir en la construcción de paz, independientemente del gobierno de turno.
Con información del Semanario Voz

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