Cierre de la campaña de Lula en el estado de Pernambuco. Foto Ricardo Stuckert

La encuesta Nexus dice que 54% del país cree que Lula ganará, independientemente de las intenciones de voto, y que tiene ventaja en 10 de los 26 estados del país, especialmente en el noreste

Por: Pietro Lora Alarcón

Abandonando el estilo de guayabera y sombrero, Lula entró de saco y corbata a la sala, acomodada para entrevistas, en el Palacio de la Alvorada en Brasilia. Llegó de Nueva York, donde abrió, como jefe de Estado, las sesiones de la Asamblea de la ONU. Retornó rápido. La elección es el domingo 4 de octubre, define el horizonte brasileño y es decisiva para la región.

Lula en ventaja

El instituto Quaest publicó su encuesta el 28 de septiembre: Lula tiene el 39 % de las intenciones de voto y Flávio Bolsonaro el 34%. El indicador de indecisos es de más del 30 %. En un probable balotaje, los dos tendrían el 42 %.

La encuesta Nexus, publicada recientemente, dice que 54 % del país cree que Lula ganará, independientemente de las intenciones de voto, y que tiene ventaja en 10 de los 26 estados del país, especialmente en el noreste, donde los gobiernos populares desarrollaron un histórico programa de inclusión social y económica. Nacionalmente, Lula gana entre estudiantes y jubilados (63 % a 27 %), personas sin religión (62 % a 28 %) y sectores con ingresos entre 1 y 2 salarios mínimos (62 % a 26 %).

Flávio Bolsonaro se fortalece en los estados de los grandes negocios agrícolas y en Río de Janeiro, escenario en el cual las milicias controlan zonas decisivas. En São Paulo y Minas Gerais hay empate, aunque los candidatos de la derecha a la gobernación pueden vencer por amplio margen. Es decir, hay un electorado que vota regionalmente por la ultraderecha, pero a la presidencia por Lula. La última semana va a ser decisiva.

La interferencia extranjera

En una plenaria reciente de la Corte Constitucional, un magistrado denunció un atentado a la soberanía constitucional por interferencia de los Estados Unidos en las elecciones.

Las alertas están encendidas: el 23 de septiembre, el Partido de los Trabajadores (PT) pidió investigar a la organización Rockbridge Network por una campaña de desinformación en favor de Bolsonaro con anuncios pagos en X y otras redes sociales.

La propia Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), envió a fines de agosto un informe al Tribunal Superior Electoral titulado “Amenazas al proceso electoral del 2026”, afirmando que el nivel de interferencia de los Estados Unidos en las elecciones es “crítico” porque “hay un ascenso de la presión sobre Brasil, una intensificación selectiva y una reconfiguración, sin ruptura, de un patrón estructural de influencia ya existente”.

Según la ABIN, la causa es que: “Brasil tiene mayor disposición política y medios de defensa estratégicos. Estados Unidos presiona para un realineamiento político. Esto afecta relaciones económicas, operaciones internacionales, personas naturales y jurídicas; encuadra organizaciones criminales brasileñas como terroristas porque, según ellos, amenazarían su seguridad nacional”.

El informe advierte, con nombre propio, que: “se registra construcción de narrativas del señor Marco Rubio sobre la actuación internacional del presidente que impactan el debate público, amplificadas por medios de comunicación y analistas”.

De lo internacional a lo nacional

El presidente saludó cordialmente: “Quiero agradecerles estar aquí y decirles que la regla es que no hay nada que no pueda ser preguntado. Elevar el nivel de conciencia de la gente, del pueblo, en esta hora, es importante ante el negacionismo”.

-Sr. presidente, ¿cómo ve a la ONU? ¿Usted no tiene miedo de que pase aquí lo que pasó en Venezuela?

-Yo me llevo bien con Trump. Pero siempre le he dicho que tiene muy malos asesores. Comenzando por Marco Rubio, que es un antilatinoamericano frustrado y enfermo. Y le dije lo que también le dije a Putin y a Xi Jinping: hay que sentarse para hablar de la paz. Ahora, Trump sabe que aquí en Brasil aprobamos la ley de reciprocidad porque nos impuso tarifas de aduana. Él le mintió al mundo sobre Brasil para poder imponerlas. Pero, él sabe lo importante que es el niobio para Estados Unidos. Y sabe que después de las tarifas continuamos exportando para China y Alemania.

-Está el tema del petróleo.

-Tenemos dos guerras. Eso aumenta el costo del petróleo. Tuvimos que aumentar el impuesto de exportación para crear un fondo y no tener que repasar el precio para al puesto de gasolina. Y tenemos que obtener recurso para infraestructura energética y repartir ingresos para los más pobres.

-En la ONU usted insistió en los temas Cuba y Palestina.

-Y yo pensé que Trump iba a retrucar. Pero no. Trump dijo lo mismo: que él es el más fuerte. Nosotros lo que decimos es: Estados Unidos, Europa y Japón aumentaron el gasto en armas, pero el hambre se extiende por en el mundo. Ahora, sobre Palestina, lo dije en la ONU: es un genocidio contra las mujeres y la infancia. ¡Es indignante! Se inventaron un Consejo para reestructurar Palestina. Eso no funciona. Trump cree que puede hacer lo que quiere, la ONU está acéfala y hay que reestructurarla, comenzando por el Consejo de Seguridad.

-Hay un tema, sr. presidente: Estados Unidos encuadró a organizaciones criminales brasileñas como terroristas.

-Bueno, Brasil tenía, en el 2023, 4 millones y 800 mil jóvenes profesionales. Hoy son 15 millones. Una cárcel nos cuesta 35 mil dólares por año. Invertir en educación es más importante, urgente y barato. Mucho mejor para un proyecto de país. Lo que no quiere decir no combatir el crimen organizado. Propusimos el Pacto de la Seguridad Pública. En Brasil esas organizaciones no son terroristas como Trump dice. Eso es crimen organizado. Pero no el terrorismo del cual habla. Hay un tema relacionado. Recuerda: Jair Bolsonaro, en su gobierno, liberó armas y municiones. Es bueno preguntarse: ¿Para quién? ¿Quién quiere y puede comprar eso? Decir que van a matar y encarcelar a todo mundo…eso es fácil. Amenazar con armas es fácil. Lo difícil es ejecutar políticas públicas para educación, salud, recreación, vivienda… eso sí es difícil y eso es lo que nosotros proponemos y hacemos.

-Sr. presidente, ¿usted va al debate?

Yo tengo cierta resistencia. El nivel propositivo de los adversarios es bajo. No hay propuestas ni programa. Pero ese es el saldo del gobierno de Bolsonaro, que fue una desgracia.
2 de octubre de 2026
Con información del Semanario Voz

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