En verano, los altos precios en los servicios de aire acondicionado limitan su acceso a la clase trabajadora. Foto Unsplash
El drástico calentamiento global que experimenta el planeta Tierra, impacta cada vez con mayor intensidad en la vida de millones de trabajadores
Por: Iván Posada P
La Organización Meteorológica Internacional, OMM, en su informe anual de 2025, confirma que los años 2023 y 2024 fueron los años más calurosos en la última década y que además la temperatura media de la superficie terrestre se incrementó en 1,5 grados centígrados con respecto al promedio del periodo 1850 – 1900.
Lo anterior indica que el globo terráqueo experimentó, por primera vez, un incremento de la temperatura igual o por encima de lo señalado por los Acuerdos de París de 2015 para detener el calentamiento global. Es categórico señalar que cualquier medida que se adopte una vez superado este límite, ya no tendría ningún efecto.
Por noveno año consecutivo los océanos registraron las temperaturas más altas debido al cambio climático, todo provocado por la actividad humana: el empleo de fuentes de energía fósil que provocan la expulsión de gases de efecto invernadero a la atmósfera; la tala de bosques y selvas para dedicarlas a la ganadería extensiva, actividad que origina a su vez la emanación del gas metano, altamente tóxico.
Este calentamiento de las aguas oceánicas ocasiona la pérdida de la diversidad de especies marinas por el aumento del nivel de las aguas. Los ciclones y tormentas que se originan son cada día más intensos, provocando grandes desastres, sobre todo en pérdidas de vidas humanas.
Catástrofe mundial
El verano de 2025 en Europa fue uno de los más calurosos en los últimos años con temperaturas entre 40 y 46 grados centígrados en Grecia e Italia, ocasionando altas demandas de energía eléctrica para ventilación y sistemas de refrigeración para empresas y hogares, entre otras.
En algunas regiones de África, como en Malí, Burkina Faso o Níger, lo mismo que en el Sahara, en el año 2024 se presentaron temperaturas de hasta 50 grados, intensificadas por la pérdida de vegetación, hecho que provocó serios perjuicios a la salud de sus habitantes e incluso fallecimientos.
En Estados Unidos, en los inviernos más severos con temperaturas por debajo de los 20 grados centígrados, incluso menos, sectores en condición de pobreza e indigencia, no pueden pagar los altos costos que demandan los sistemas de calefacción. Por su parte, en verano los servicios de aire acondicionado también son costosos porque son administrados por el sector privado, que operan bajo una lógica perversa: si tiene con que pagar, prestamos el servicio.
Cambio climático y jornada laboral
Una investigación publicada en la revista Environmental Reseach: Healt sobre la reacción del cuerpo humano frente al aumento de la temperatura y la humedad durante la actividad laboral y física, indica que dicho incremento pone en riesgo la salud y la vida de la población expuesta en forma permanente a estos fenómenos climáticos. Como consecuencia, el número de horas del año en que el calor limita la actividad segura va en aumento en todo el planeta.
La población mayor de 65 años, de acuerdo al citado estudio, ve como las horas en que corre riesgo la salud por hacer sus actividades normales han aumentado de 600 a 900 horas en el periodo comprendido entre 1950 y 1924. Para la población en edad laboral, entre 18 y 40 años, el aumento de las horas en que ponen en riesgo su salud aumentó de 25 a 50 horas anuales entre 1950 y el 2010.
El climatólogo Benjamín Quesada de la Universidad del Rosario, le dijo al El Tiempo, que este fenómeno climático “tendrá implicaciones profundas para la organización social y económica de las ciudades y que habrá que hacer trasformaciones estructurales entre ellas, los horarios laborales, los cuales tendrán que adatarse al clima de cada país y ciudad”.
Quesada agrega que ya en algunas regiones la jornada laboral empieza mas temprano y se hacen pausas obligadas durante las horas de mayor calor. Así las cosas, habría que rediseñar el horario diurno hacia jornadas nocturnas.
En las condiciones de informalidad en las que trabajan millones de personas en todo el mundo, a la intemperie, en las vías públicas o a la vera de los caminos, su salud e incluso la vida misma quedan seriamente expuestas.
Pronóstico reservado
Otro ejemplo es el reciente desastre ambiental que ocurrió en el norte del país, sobre todo en Córdoba. En plena época de verano, sobrevinieron lluvias intensas que provocaron no solo el fallecimiento de campesinos, sino cuantiosas pérdidas de cosechas, ganado, viviendas, escuelas, vías, entre otras. Al quedar inundadas estas regiones, las familias campesinas quedaron a la deriva, sin vivienda y sin sus fincas, terrenos para trabajar la tierra y producir alimentos.
De acuerdo con Juliana Hurtado Rassi, bióloga e investigadora del departamento de derecho ambiental de la Universidad Externado de Colombia, en el periodo de 2008 a 2021 cerca de 3,6 millones de colombianos perdieron sus viviendas, cultivos y demás propiedades a causa de tragedias ambientales, además del desplazamiento forzado por este motivo.
Modelos climáticos internacionales y del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, indican que para el segundo semestre de este año se espera un calentamiento del océano Pacífico de 1,5 grados centígrados por encima del promedio, generando olas de calor incendios y sequias, a tal punto que se habla ya del super fenómeno de El Niño, lo que confirmaría que estos eventos climáticos ocurren con más frecuencia e intensidad, manifestación clara de la intensificación del cambio
Con información del Semanario Voz