Firma de la proclama que oficializó en marzo de 2026 el Escudo de las Américas. Foto WH

La votación de la ultraderecha en Colombia revela que América Latina está siendo tomada simultáneamente por un mismo sector político, relativamente cohesionado, homogéneo y de corte fascista

Por: Pietro Lora Alarcón

En Colombia todavía no hay nuevo presidente. El mundo espera el resultado oficial de las elecciones del domingo 21 de junio, cuyo preconteo favorece, por un margen muy angosto y catalogado como “empate técnico”, al candidato de la extrema derecha Abelardo de la Espriella.

La cautela de los analistas, gobiernos y sectores políticos –a diferencia del apresuramiento de las corrientes conservadoras y de derecha, que ya felicitan a su candidato–, resulta justificable.

Variables, indicios y realidades

Para los comentaristas internacionales que conocen la realidad colombiana, el país exhibe una retrospectiva histórica y secular de antidemocracia, singular dentro del contexto latinoamericano y caribeño, con acciones condenables de violencia contra la oposición, fraude y presiones electorales en territorios, además de una conocida injerencia política y militar de los Estados Unidos a lo largo del tiempo.

Es decir, existen demasiadas variables, indicios y realidades que deben ser considerados en estos casos, a los cuales se suman las denuncias del presidente Gustavo Petro sobre las inconsistencias del sistema de preconteo –frágil tecnológicamente y carente de auditabilidad–, además de cerca de cincuenta mil impugnaciones en las mesas de votación. Naturalmente, el escrutinio es acompañado paso a paso, con gran expectativa, por la prensa internacional.

En ese contexto, los observadores internacionales y la Organización de Estados Americanos, OEA, llaman a aguardar el resultado final sin precipitaciones.

Sin embargo, como afirma el analista argentino Walter Flores, ya hay certezas claras: “Que en Colombia es la segunda vez consecutiva que un candidato de izquierda llega a la segunda vuelta” y que, con ello, se consolida una realidad de más de doce millones de votos; es decir, “se consolida el voto progresista en el país” a pesar de la nueva ola regional autoritaria.

Otro conocido especialista en el área de las comunicaciones, el brasileño João Charleaux, advierte que, de confirmarse el preconteo, sería la demostración de que el péndulo político se mueve hacia a la extrema derecha.

Charleaux, en su conocida columna, cita al holandés Cas Mudde, quien critica la normalización de la ultraderecha que representa De la Espriella: “Ha sido admitida en coaliciones por una “derecha convencional”, como si fuera inofensiva para el espectro democrático, cuando su actuación y lógica de comunicación política es precisamente la antidemocracia”.

Aunque queda claro que el preconteo no es vinculante, varios especialistas se preguntan si el solo hecho de esta votación de la ultraderecha revela que América Latina está siendo tomada simultáneamente por un mismo sector político, relativamente cohesionado y homogéneo, articulado con extremas derechas globales y de corte fascista que intentaron golpes frustrados en los Estados Unidos en el 2021 y en Brasil en el 2022.

El diablo los cría…

En una nueva demostración de cómo pretende conducir las relaciones con Colombia, Donald Trump se atribuyó orgullosamente en sus declaraciones a la prensa los resultados del preconteo electoral: “Él (De la Espriella) me llamó a las ocho y media de la noche para agradecerme. Iba en décimo lugar. Le di mi total respaldo y ha ganado por eso. Ha ganado con amplitud. Dijo cosas muy bonitas sobre mí y el trabajo que hemos hecho en los Estados Unidos. Y a mí me agrada a quien yo le agrado”.  

En Brasil, el asesor internacional del presidente Lula, el embajador Celso Amorim, declaró que, en caso de que se confirme un cambio en la orientación política colombiana, la relación bilateral será “pragmática”.

Lula nunca escondió su afinidad con las posiciones de Petro y “no hará gestos iniciales de aproximación diplomática, más allá de lo estrictamente necesario, especialmente porque De la Espriella, incluso, expresó su apoyo a Bolsonaro”.

En entrevista, Cass Mudde explicó que en casos electorales como en Colombia y El Salvador, la extrema derecha intensifica el miedo buscando viabilidad como alternativa: “Ella no llama a que voten por sus candidatos con entusiasmo sino a odiar al adversario, mostrado como un enemigo existencial de la sociedad (…) Algunos ilusos piensan que estar aliado con Trump los hace intocables. Trump no trata bien a nadie, ni siquiera a los que creen ser sus amigos”.

Por su lado, Vinicius Bivar, de la Universidad de Brasilia, UnB, observa que De la Espriella es ambivalente. Un gobierno con sus pretensiones puede combinar acciones de erosión institucional de la democracia con otras de carácter violento: “La conexión de Espriella con las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) es preocupante. Sus lazos pueden no ser tan explícitos, pero hay un componente de legitimación del uso de la violencia política para mantenerse en el poder”.

En México, la presidenta Claudia Sheinbaum mantuvo la misma posición sobria de la primera vuelta, manifestando en su conferencia mañanera: Vamos a esperar a que termine el conteo. Este es un conteo preliminar. Como siempre hacemos en México, esperamos a que ya venga el conteo definitivo, que incluso puede llegar a los primeros días de agosto. Vamos a esperar para entonces felicitar a quien haya obtenido el triunfo.

La colombianidad en el exterior

La comunidad migrante también está en la expectativa porque tampoco hay datos oficiales de la votación en el exterior. En efecto, a pesar de que en la página de la Registraduría aparecen las transmisiones, solo consta el inicio de los escrutinios de los departamentos; los referentes a la votación en consulados aun no figuran.

En el preconteo, los resultados reflejan que el Pacto Histórico obtuvo su mayor votación fuera del país con 200.478 votos, ante una derecha que tradicionalmente domina en escenarios como Estados Unidos y Canadá, pero que vio disminuir su caudal en Europa, donde el Pacto ha obtenido mayoritariamente la victoria.

La derecha triunfó en las zonas fronterizas en medio de una notoria abstención, como en Venezuela, donde solo votó el 13,7% del electorado inscrito. Allí asumieron el control circunstancial de la logística en regiones de población migrante, con altos grados de vulnerabilidad, donde también se acumulan las denuncias de compra de votos.

Así como en el territorio nacional, en el exterior se exige con firmeza el escrutinio definitivo. Al final, se trata de salvaguardar la soberanía popular, dentro y fuera de las fronteras físicas.
Con información del Semanario Voz

Pin It on Pinterest